Un hallazgo en Canadá muestra cómo un pterosaurio juvenil fue atacado por un cocodrilo durante el Cretácico

Durante el Cretácico, hace entre 145 y 66 millones de años, los pterosaurios dominaron los cielos como los primeros vertebrados en volar activamente. Estos reptiles voladores incluían especies gigantes, como los Azhdárquidos, conocidos por su tamaño descomunal y cuellos largos. Aunque sus huesos eran frágiles y raramente se fosilizaban, los fósiles que muestran evidencias de interacciones con depredadores, como mordiscos, son aún más excepcionales, lo que los convierte en tesoros paleontológicos que ofrecen pistas clave sobre las cadenas alimenticias de aquella era.

¿Qué depredadores se atrevían con estos dinosaurios voladores? Uno bien conocido. Los cocodrilos son una de las especies más antiguas y exitosas evolutivamente porque han logrado adaptarse a diferentes entornos y cambios climáticos durante más de 200 millones de años. Su anatomía robusta y eficiente, combinada con una dieta oportunista que les permite alimentarse tanto de presas vivas como de carroña, los convierte en depredadores versátiles y terribles.

Imágenes recubiertas de cloruro de amonio (1, 2), corte de tomografía computarizada (3) y representación digital (4) de TMP 2023.012.0237: (1) elemento completo en vista ventral (anterior a la derecha), con área gris aproximada a la parte que falta; (2) detalle del extremo anterior con la marca del diente; (3, 4) resultados de datos de tomografía computarizada: (3) corte bidimensional a través de la marca del diente en el plano indicado en 2.3; (4) representación tridimensional sólida del elemento. Las líneas verticales continuas en (1, 2) muestran el plano del corte en (3). Las líneas discontinuas en (3) muestran la extensión faltante de la superficie ósea en el punto del trazo.

Imágenes recubiertas de cloruro de amonio (1, 2), corte de tomografía computarizada (3) y representación digital (4) de TMP 2023.012.0237: (1) elemento completo en vista ventral (anterior a la derecha), con área gris aproximada a la parte que falta; (2) detalle del extremo anterior con la marca del diente; (3, 4) resultados de datos de tomografía computarizada: (3) corte bidimensional a través de la marca del diente en el plano indicado en 2.3; (4) representación tridimensional sólida del elemento. Las líneas verticales continuas en (1, 2) muestran el plano del corte en (3). Las líneas discontinuas en (3) muestran la extensión faltante de la superficie ósea en el punto del trazo. Gobierno de Alberta y autor(es), 2025

El descubrimiento de un fosil de pterosaurio con marcas de mordiscos de cocodrilo tuvo lugar en el Parque Provincial de Dinosaurios, en Alberta, Canadá, un lugar famoso por sus ricos yacimientos de fósiles. Un equipo internacional de investigadores halló la vértebra de un joven pterosaurio, de la especie Cryodrakon boreas, que mostraba una perforación de 4 milímetros de diámetro. Este agujero, confirmado mediante escaneos micro-CT y análisis comparativos, corresponde a la marca de un diente de cocodrilo, según el estudio publicado en el Journal of Palaeontology.

Dr. Caleb Brown, del Museo Real Tyrrell de Paleontología y autor principal del artículo, destacó lo extraordinario del hallazgo: “Los huesos de los pterosaurios son muy delicados, por lo que encontrar fósiles con evidencia clara de un mordisco es extremadamente raro. Que además se trate de un ejemplar juvenil lo hace aún más especial”.

Este juvenil pertenecía a los Azhdárquidos, un grupo de pterosaurios que incluía a algunas de las criaturas más grandes que jamás hayan volado. Aunque el joven Cryodrakon boreas tenía una envergadura de solo dos metros, los adultos de esta especie podían alcanzar los 10 metros de punta a punta de las alas y medir tanto como una jirafa.

El mordisco no solo demuestra que los cocodrilianos ocasionalmente cazaban o carroñeaban pterosaurios juveniles, sino que además representa la primera evidencia directa en América del Norte de esta interacción entre especies. Casos similares se han documentado en Europa, específicamente en Rumanía, pero este descubrimiento amplía el conocimiento sobre cómo estos grandes reptiles interactuaban con su entorno en el hemisferio occidental.

Dr. Brian Pickles, coautor del artículo y líder del curso internacional de campo donde se realizó el hallazgo, subrayó la importancia de este tipo de evidencia: “Las marcas de mordeduras nos ayudan a documentar las interacciones entre especies de ese periodo. Aunque no podemos afirmar si el pterosaurio estaba vivo o muerto cuando fue mordido, este fósil demuestra que los cocodrilianos ocasionalmente incluían a los pterosaurios juveniles en su dieta”.

El Parque Provincial de Dinosaurios sigue siendo un lugar clave para entender la vida durante el Cretácico, albergando restos de algunos de los dinosaurios y reptiles más icónicos. Este hallazgo, realizado en julio de 2023, refuerza la importancia del sitio no solo para el estudio de los dinosaurios, sino también para revelar interacciones más amplias en los ecosistemas antiguos.

El fósil de Cryodrakon boreas, con su cuello mordido, nos recuerda que incluso los gigantes voladores del pasado no estaban exentos de ser presas en un mundo tan ferozmente competitivo como fascinante.

REFERENCIA

A juvenile pterosaur vertebra with putative crocodilian bite from the Campanian of Alberta, Canada

Imagen: DALL-E