Un grupo de orcas en el golfo de California pone boca arriba a los tiburones blancos jóvenes, les arrancan el hígado y comparten la presa
¿Quién ganaría en una pelea entre una orca y un tiburón blanco? La respuesta es que depende, porque las orcas hacen trampa: atacan en pandilla.
Tanto los tiburones blancos como las orcas son superdepredadores, es decir, ocupan la cima de la cadena trófica, esa en la que el pez grande se come al pez pequeño. Aunque, en este caso, solo los tiburones son peces, las orcas son mamíferos como las ballenas. Aún así, hace unos años nos enteramos de que las orcas estaban matando a los tiburones blancos en Sudáfrica, uno de los santuarios de los grandes escualos. Ya conocemos el crimen, pero nos faltaba el modus operandi.
La manada de Moctezuma
Un equipo internacional ha documentado por primera vez el cómo. Un grupo de orcas especializado en cazar tiburones, conocido como la manada de Moctezuma, asesina y devora de forma repetida a tiburones blancos jóvenes en el golfo de California. Hasta ahora, las observaciones regulares de orcas depredando tiburones blancos se concentraban en Sudáfrica y solían ser sobre adultos, que tienen más que comer. Pero estas orcas pandilleras se están metiendo con los pequeños.
Las cámaras registraron dos eventos de caza con un saldo de tres tiburones blancos abatidos. El primero ocurrió en agosto de 2020. Cinco orcas empujaron a un tiburón joven hasta la superficie y trabajaron coordinadamente para ponerlo boca arriba. Después lo hundieron y reaparecieron con su hígado entre los dientes. Minutos más tarde repitieron la maniobra con un segundo tiburón. Así las orcas buscan el órgano más calórico del tiburón, el hígado, y, al mismo tiempo, reducen el tiempo de exposición al contraataque.

Una orca golpea a un tiburón blanco en el vientre. Foto de Marco Villegas.
El segundo episodio, en agosto de 2022, siguió un método parecido. Cinco orcas empujaron a otro tiburón hasta la superficie, ya dado la vuelta. El tiburón sangraba por las branquias y el hígado quedaba a la vista, y las orcas lo se lo comieron en grupo. La coordinación de las orcas sugiere que hay un aprendizaje social y una técnica depurada por ensayo y error dentro de la manada.
Aprendiendo a cazar en manada a las presas más fáciles
Los investigadores identificaron a cada orca por las marcas de su aleta dorsal. Confirmaron que se trataba de la manada de Moctezuma, ya famosa en la región por cazar rayas y tiburones toro y ballena. Esta banda puede haber pulido la estrategia para enfrentarse a tiburones blancos, que además reaccionan mal cuando pierden la ventaja inicial. En los ejemplares jóvenes, el margen de error es aún menor.
“Creo que las orcas que comen elasmobranquios, tiburones y rayas, podrían comer un gran tiburón blanco, si quisieran, en cualquier lugar donde fueran a buscar uno”, afirma Erick Higuera Rivas, biólogo marino, director de proyecto en Conexiones Terramar y Pelagic Life y autor principal del artículo. “Este comportamiento es un testimonio de la avanzada inteligencia de las orcas, su pensamiento estratégico y su sofisticado aprendizaje social, ya que las técnicas de caza se transmiten entre generaciones dentro de sus manadas”.

Una orca lleva un tiburón blanco sometido sobre su cabeza. Foto de Marco Villegas.
Al dar la vuelta al tiburón sobre el dorso, se altera su percepción del entorno y se queda bloqueado. “Este estado temporal deja indefenso al tiburón, lo que permite a las orcas extraer su hígado rico en nutrientes y probablemente consumir otros órganos también, antes de abandonar el resto del cuerpo”, explica Higuera. En animales pequeños la maniobra es más sencilla. Además, un tiburón juvenil puede no reconocer a tiempo la amenaza y fracasar en su huida.
La capacidad de huir también desaparece. “Es la primera vez que vemos a orcas apuntar repetidamente a tiburones blancos jóvenes”, señala Salvador Jorgensen, de la California State University y coautor. “Los tiburones blancos adultos reaccionan rápido ante orcas cazadoras, evacúan por completo sus zonas de reunión estacionales y no regresan durante meses. Pero estos ejemplares jóvenes pueden ser ingenuos frente a las orcas. Aún no sabemos si las respuestas de vuelo frente a depredadores son instintivas o necesitan aprendizaje”.
¿Por qué ahora y por qué aquí?
El equipo plantea que los rangos de distribución del tiburón blanco en el Pacífico están cambiando. Eventos cálidos como El Niño alteran las épocas de cría y favorecen la presencia de tiburones en el golfo de California. Si los jóvenes pasan más tiempo allí, la manada de Moctezuma se encuentra cada temporada con una nueva cohorte vulnerable.
“Hasta ahora solo hemos observado a esta manada alimentándose de elasmobranquios”, explica Francesca Pancaldi, del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional y coautora. “Podría haber más. Generar información sobre el extraordinario comportamiento alimentario de las orcas en esta región nos permitirá entender dónde están sus hábitats críticos, para crear áreas protegidas y aplicar planes de gestión que mitiguen el impacto humano”.
REFERENCIA