El doctor Lluís Mont, jefe de arritmias del Hospital Clínic de Barcelona, se le notaba satisfecho hoy hablando con QUO del ensayo en el que ha participado con el Josep Brugada, director médico del mismo centro.

«Lo mejor que tiene el marcapasos [llamado Micra] es que es tan pequeño que ya no tenemos que abrir al paciente para implantárselo. Se puede hacer mediante una técnica igual al cateterismo, a través de la femoral, aunque con un tubo algo más grueso», nos cuenta. La otra gran ventaja es que «los marcapasos actuales llevan un generador [como una batería] que está bajo la piel y que se comunica mediante electrodos con el marcapasos propiamente dicho, que está en el corazón. Pero este sistema lleva todo integrado, con una pila de litio que dura unos 10 años», explica desde el Hospital. Esto reduce las posibilidades de infección o averías, según el cardiólogo.

El doctor Mont cuenta a QUO que, cuando se comercialice, «será más útil para pacientes de edad avanzada porque bastará con implantarles uno». Y es que cree que sería difícil que el organismo tolerase la implantación de más de uno durante la vida «porque es improbable que podamos retirar el anterior; el cuerpo tiende a recubrir de tejidos los cuerpos extraños», detalla.

La presentación del éxito obtenido con el primer paciente (éste es el único llevado a cabo en España, pero hay otros 10 centros realizando idéntico ensayo) es el final de la fase de pruebas. A continuación, se realizarán más ensayos para obtener las autorizaciones de comercialización de los organismos internacionales (la llamada «marca CE» de la UE o el permiso de la FEDA en EEUU). Este periodo puede durar unos dos años.

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Redacción QUO