La generosidad también se aprende

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Los niños pequeños son unos egoís­tas de libro hasta los siete años; a partir de esa edad, aprenden a ser generosos. Los psicólogos de la Universidad de Zurich, en Suiza, lo han comprobando evaluando su “comportamiento prosocial”, aquellos actos voluntarios que benefician a otros. La prueba del nueve consistió en ver si eran o no capaces de compartir sus chuches con otros, y a partir de los siete años, el 80% sí lo fueron; antes, apenas unos pocos.

Redacción QUO

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