El caso de la buena Argentina
En el año 2002 nació Pampa, la primera vaca clonada en Argentina.
En el año 2002 nació Pampa, la primera vaca clonada en Argentina.
Grande no siempre significa mejor.
En Quo hemos hecho una cata de las carnes más sabrosas, aquellas que merecería la pena clonar.
El nacimiento de Dolly en 1996 dio paso a una nueva técnica: transferencia nuclear de la célula somática (SCNT), que permite copiar de forma ilimitada a un animal.
Es posible que ya hayamos probado carne de clon. Al parecer, en los años 80 y 90, y mediante la técnica de transferencia nuclear de células de embriones, se clonaron en Estados Unidos unas 1.500 vacas y toros que pudieron entrar en la cadena alimentaria. Después vino la moratoria, y levantada esta, ahora es improbable que llegue a nuestros platos un bocado procedente de un clon. Según datos de la EFSA, el número total de clones es menor de 4.000 vacas y 1.500 cerdos. Estados Unidos, con 598 ejemplares (570 vacas, 20 cabras y ocho cerdos), es el país mejor surtido; la Unión Europea solamente cuenta con 120 clones de vaca y un puñado de cerdos (ninguno en España). El resto anda diseminado por un montón de países: desde Corea del Sur –por clonar, intentan hacerlo incluso con células humanas– hasta Japón, especialista en esta práctica con cerdos. En Australia ya hay una empresa que ofrece réplicas de toros, e Italia lidera la clonación de equinos desde que en 2003 consiguieron crear a Prometea, la primera yegua clonada.
Clon no es transgénico, aunque transgénico sí suele ser clon.
La Autoridad Europea para la Salud Alimentaria, EFSA, debe entregar su informe en breve, pero su postura en el borrador es que la carne procedente de vacas y cerdos clonados, y de sus crías, es segura.
Se ‘copia’ un animal para preservar sus características genéticas valiosas.
Los monjes medievales sufrieron intoxicación por mercurio
Según la OMS, 7 millones de personas sufren complicaciones después de una operación, de las que un 50% podría evitarse