¿Adiós a las prótesis de rodilla? Es posible hacer creer el cartílago de nuevo sin células madre

prótesis de rodilla

Un equipo de Stanford ha regenerado el cartílago en ratones bloqueando una proteína ligada al envejecimiento, lo que abre la puerta para tratar la artrosis en lugar de sustituir la rodilla.

El cartílago de tus articulaciones es una de las pocas cosas del cuerpo que, una vez que se gasta, no vuelve a crecer. Por eso la artrosis termina tantas veces en el quirófano, con una prótesis de titanio ocupando el lugar de una rodilla o una cadera desgastada. Un grupo de investigadores acaba de demostrar en ratones que ese destino quizá no sea inevitable: han conseguido que el cartílago envejecido se regenere solo, sin cirugía y sin células madre. La cautela obligatoria es que, de momento, hablamos de ratones y de tejido humano en el laboratorio.

Índice
  1. Un cartílago que no sabe repararse
  2. La proteína que delata el envejecimiento
  3. Cartílago nuevo sin células madre
  4. De los ratones a tu rodilla
  5. REFERENCIA

Un cartílago que no sabe repararse

La artrosis es la forma más común de artritis y afecta a alrededor de uno de cada cinco adultos en Estados Unidos, según los datos que maneja el equipo. La enfermedad va desgastando el cartílago que recubre los extremos de los huesos, el llamado cartílago hialino, que es liso y resbaladizo y permite que las articulaciones se muevan sin dolor. Cuando ese tejido se adelgaza, aparecen el dolor, la rigidez y la hinchazón. El problema es que el cartílago articular casi no se repara por sí mismo, y hasta ahora ningún medicamento aprobado era capaz de frenar o revertir el proceso: los tratamientos se limitan a calmar el dolor y, en los casos graves, a reemplazar la articulación entera, con un coste sanitario que en Estados Unidos ronda los 65.000 millones de dólares al año.

La proteína que delata el envejecimiento

La clave del trabajo, publicado en la revista Science, es una enzima con un nombre poco amable: la 15-hidroxiprostaglandina deshidrogenasa, o 15-PGDH para los amigos. Los autores la clasifican dentro de lo que llaman "gerozimas", proteínas que se vuelven más abundantes con la edad y contribuyen a que los tejidos funcionen peor. Al comparar el cartílago de ratones jóvenes y viejos, comprobaron que los niveles de esta enzima se duplicaban con los años. La hipótesis era sencilla: si la enzima estropea el tejido, bloquearla debería ayudar a repararlo. Y así fue.

Al tratar a ratones envejecidos con una pequeña molécula que inhibe la 15-PGDH (ya fuera con una inyección general en el abdomen o directamente en la rodilla), el cartílago que se había vuelto fino y frágil recuperó grosor. Además, el tejido nuevo era cartílago hialino de calidad, no el fibrocartílago más basto que suele aparecer en las reparaciones improvisadas.

Cartílago nuevo sin células madre

Lo más llamativo es cómo ocurre la regeneración. En muchos tejidos, la reparación depende de células madre que se multiplican y se convierten en células especializadas. Aquí no. El análisis célula a célula reveló que el cartílago se rejuvenece porque las propias células que ya estaban allí, los condrocitos, cambian su patrón de actividad genética y vuelven a un estado más joven.

Tras el tratamiento, el grupo de células que fabricaba la enzima dañina y degradaba el cartílago pasó del 8% al 3%, mientras que la población encargada de construir cartílago sano casi se duplicó, del 22% al 42%. Según la investigadora Nidhi Bhutani, una de las autoras principales, la magnitud de esa regeneración en animales viejos les sorprendió por completo. El equipo también probó la terapia en un modelo de rotura de ligamento cruzado, la típica lesión deportiva: los ratones tratados durante cuatro semanas tras la lesión desarrollaron mucha menos artrosis y caminaban con más normalidad que los que no recibieron nada.

De los ratones a tu rodilla

El paso más prometedor llegó con tejido humano. Los investigadores tomaron muestras de cartílago retiradas durante operaciones de prótesis de rodilla y, tras una semana de tratamiento, esas muestras empezaron a producir cartílago articular nuevo. Conviene subrayar que se trata de tejido en una placa de laboratorio, no de pacientes tratados en vivo, así que la palabra "cura" queda todavía muy lejos.

Hay, eso sí, un motivo para el optimismo prudente: una versión oral de un inhibidor de la 15-PGDH ya se está ensayando en fase 1 para la pérdida de músculo asociada a la edad, y ha resultado segura en voluntarios sanos. Los autores esperan que pronto se lance un ensayo parecido enfocado en el cartílago. Como nota de transparencia, varios firmantes del estudio figuran como inventores en patentes de Stanford licenciadas a una empresa biotecnológica en la que algunos tienen participación, un detalle que conviene tener presente al leer titulares triunfalistas.

De momento, si te duelen las rodillas, la receta sigue siendo la de siempre: moverte, cuidar el peso y hablar con tu médico. Pero la idea de que el cartílago gastado puede reprogramarse para volver a crecer, en lugar de acabar en el cubo del quirófano, cambia el horizonte de una enfermedad que hoy solo sabemos parchear. Habrá que vigilar de cerca los ensayos en personas, porque muchas terapias deslumbrantes en ratones se apagan al llegar al ser humano. Si esta resiste el salto, millones de articulaciones doloridas tendrían por fin algo más que analgésicos que ofrecer.

REFERENCIA

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