¿Qué ocurre si te masturbas antes del partido? Los científicos de Valladolid tienen la respuesta

masturbación

Un estudio de la Universidad de Valladolid con 21 atletas demuestra que el orgasmo 30 minutos antes del entrenamiento mejora la resistencia y la fuerza sin dañar la recuperación muscular.

Desde la Antigüedad clásica, los entrenadores lo prohibían antes de la competición. Muhammad Ali lo convirtió en parte de su preparación para los combates más importantes, y en vestuarios de todo el mundo la norma circuló durante décadas como una evidencia fuera de debate. El problema es que nadie lo había medido bien. Un equipo de investigadores de la Universidad de Valladolid acaba de someter esa tradición a su primera prueba rigurosa en laboratorio, y el resultado contradice siglos de convención deportiva.

Índice
  1. El mito de la abstinencia previa a la competición
  2. Veintiún atletas masculinos, dos condiciones y una bicicleta
  3. Un 3% más de resistencia y más fuerza en la muñeca
  4. La lactato deshidrogenasa baja, el músculo no sufre más
  5. REFERENCIA

El mito de la abstinencia previa a la competición

La creencia de que la actividad sexual agota al deportista se repite en casi todos los deportes, desde el atletismo hasta el fútbol. Los estudios anteriores que intentaron medirla se apoyaban en cuestionarios retrospectivos, muestras reducidas y diseños que no controlaban variables clave como el sueño, el estado emocional o el tipo de actividad sexual.

La hipótesis más extendida era que el orgasmo eleva el nivel de prolactina, la hormona de la saciedad, lo que podría inducir un estado de relajación incompatible con el rendimiento máximo. Frente a ella, una hipótesis alternativa señalaba que la actividad sexual activa el sistema nervioso simpático y eleva la testosterona, con un efecto potencialmente positivo sobre la concentración y la potencia muscular. El debate llevaba décadas sin datos sólidos.

Veintiún atletas masculinos, dos condiciones y una bicicleta

Para cerrar esa brecha, el equipo de Diego Fernández-Lázaro reclutó a 21 deportistas masculinos de alto nivel con una media de edad de 22 años: corredores de fondo, jugadores de baloncesto y boxeadores con al menos cinco años de entrenamiento sistemático. El diseño fue aleatorizado y cruzado, lo que significa que cada participante completó las dos condiciones en orden contrabalanceado con al menos siete días de separación.

En la condición experimental, los atletas se masturbaron hasta el orgasmo 30 minutos antes de la batería de pruebas viendo una película erótica. En la condición control, mantuvieron abstinencia durante siete o más días y vieron un documental de contenido neutro en el mismo intervalo. A continuación completaron una prueba de dinamometría de prensión isométrica de mano y una prueba incremental de ciclismo en cicloergómetro hasta el agotamiento voluntario.

Un 3% más de resistencia y más fuerza en la muñeca

Los resultados mostraron que la duración de la prueba de ciclismo fue un 3,2% mayor en la condición de actividad sexual respecto a la de abstinencia. La fuerza de prensión manual también mostró un aumento leve pero consistente en esa condición. Los investigadores registraron además que los niveles de testosterona y cortisol eran significativamente más altos antes del ejercicio en los participantes que habían tenido actividad sexual.

Ese perfil hormonal coincide con la activación del eje hipotalámico-hipofisario-gonadal, cuya influencia sobre la fuerza y la resistencia muscular está bien documentada. La frecuencia cardíaca durante el ejercicio también fue algo más elevada en la condición experimental, lo que los autores atribuyen a la activación simpática generada por el orgasmo.

La lactato deshidrogenasa baja, el músculo no sufre más

Uno de los hallazgos más relevantes fue que la actividad sexual previa no produjo mayor daño muscular. La lactato deshidrogenasa (LDH), un marcador de estrés celular que se libera cuando las fibras musculares se dañan durante el esfuerzo, resultó más baja en la condición experimental que en la de abstinencia. La creatina quinasa, la mioglobina y los marcadores de inflamación sistémica no mostraron diferencias significativas entre las dos condiciones.

El estudio concluye que el sexo 30 minutos antes del ejercicio no perjudica el rendimiento en atletas masculinos entrenados y podría mejorarlo de forma leve. Los propios autores advierten que los resultados no son extrapolables a mujeres ni a deportistas no entrenados, y que la respuesta fisiológica al sexo con pareja podría diferir de la registrada en el protocolo, que utilizó masturbación para garantizar condiciones comparables y controladas entre participantes.

REFERENCIA

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