¿Por qué crece la próstata en los hombres? Esta célula tiene la respuesta
Los investigadores de Johns Hopkins han descubierto una célula basal que se acumula solo en la zona de la próstata donde empieza la hiperplasia benigna
La próstata masculina es el único órgano que no deja de crecer a lo largo de la vida. En la mayoría de los hombres mayores de 60 años, ese crecimiento acaba derivando en una afección llamada hiperplasia benigna de próstata, que comprime la uretra y dificulta el paso de la orina.
Durante décadas, los urólogos sabían que el agrandamiento ocurre casi siempre en la misma región anatómica (la zona de transición), pero desconocían por qué esa área era tan vulnerable. Un nuevo estudio publicado en The Journal of Pathology propone una respuesta basada en un tipo celular hasta ahora desconocido.
La hiperplasia siempre empieza en el mismo lugar
La próstata humana está dividida en tres zonas principales. La zona periférica ocupa la mayor parte del volumen glandular y es donde con más frecuencia se origina el cáncer de próstata. La zona central rodea los conductos eyaculadores. La zona de transición, en cambio, abraza la uretra y representa solo el cinco por ciento de la glándula en los hombres jóvenes, pero es el punto donde casi invariablemente se desarrolla la hiperplasia benigna. Esa distribución anatómica no es casual, pero su explicación llevaba décadas escapándose a la medicina.
La hiperplasia benigna de próstata afecta a más del 50 % de los hombres a partir de los 60 años y a más del 80 % a partir de los 80. Los síntomas (ganas frecuentes de orinar, chorro débil, sensación de vaciado incompleto) tienen un impacto considerable en la vida cotidiana y generan millones de consultas urológicas al año. Los tratamientos actuales alivian los síntomas pero no actúan sobre la causa biológica profunda del agrandamiento, en parte porque esa causa seguía sin conocerse.
Una célula con cuatro subtipos basales
El equipo liderado por Rulin Wang y el oncólogo Vasan Yegnasubramanian, del Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center de Johns Hopkins, obtuvo tejido prostático no canceroso de 10 hombres que se habían sometido a cirugía por cáncer de próstata localizado. A partir de muestras de las tres zonas principales de la glándula, los investigadores aplicaron la secuenciación de ARN de célula única, una técnica que mide la actividad genética de cada célula por separado en lugar de promediarla en un conjunto de tejido.
El análisis abarcó cerca de 130.000 células individuales. Uno de los focos del estudio fueron las células basales epiteliales, que recubren las estructuras internas de la próstata y actúan como reservorio de células progenitoras. Los resultados revelaron que las células basales no forman una población uniforme. Las células basales se agrupan en cuatro subtipos distintos con perfiles de expresión genética propios, y uno de esos subtipos era prácticamente desconocido.
Las células que se concentran en la hiperplasia
El subtipo más novedoso expresa niveles elevados del gen WIF1 (Factor Inhibidor de Wnt), que produce una proteína capaz de frenar la vía de señalización WNT, un circuito molecular que regula la proliferación y diferenciación celular en muchos tejidos del organismo. Las células WIF1 positivas aparecieron de forma marcada en la zona de transición y estuvieron prácticamente ausentes en la zona periférica y la zona central. Cuando los investigadores analizaron muestras de tejido con hiperplasia benigna, esas células estaban significativamente más representadas y mostraban un perfil genético alterado respecto al de la próstata sana.
Algunos de los genes activos en estas células responden a los andrógenos, las hormonas masculinas como la testosterona, lo que las conecta con uno de los factores conocidos en la fisiopatología de la hiperplasia. El perfil de expresión génica sugiere también que estas células participan en la remodelación del tejido epitelial y del tejido estromal de soporte. Los autores proponen que, cuando ese proceso de remodelación se desregula, puede contribuir al agrandamiento progresivo de la zona de transición.
El hallazgo ilumina además otra asimetría prostática que hasta ahora carecía de explicación satisfactoria. El cáncer de próstata raramente se origina en la zona de transición, precisamente la misma zona donde la hiperplasia benigna es más frecuente. Los investigadores sugieren que las células WIF1 positivas podrían amortiguar la inflamación y la señalización WNT de una manera que protege frente al cáncer pero, al mismo tiempo, favorece el crecimiento benigno del tejido cuando su actividad se altera.
Una puerta a nuevos tratamientos de la próstata
El equipo advierte que el estudio tiene limitaciones importantes. La muestra es pequeña (10 hombres) y el tejido procedía de pacientes con cáncer de próstata, lo que puede no reflejar la biología de una glándula sin enfermedad oncológica. La investigación es correlacional: demuestra que las células WIF1 positivas son más abundantes en tejido hiperplásico, pero no establece que sean la causa del agrandamiento. Para confirmar ese papel serán necesarios estudios funcionales que manipulen estas células en modelos experimentales y observen las consecuencias.
Los autores presentan el trabajo como una base para la investigación futura. La esperanza es que las células WIF1 positivas puedan convertirse en dianas terapéuticas o en marcadores para el diagnóstico y el tratamiento más precisos de la hiperplasia benigna de próstata. La secuenciación de ARN de célula única ha abierto una ventana a la biología prostática que las técnicas convencionales no podían proporcionar, y este estudio ilustra el tipo de descubrimientos que esa ventana hace posibles.
REFERENCIA
A transition zone enriched WIF1⁺ basal cell subtype is associated with benign prostatic hyperplasia. Wang R, Yegnasubramanian S, De Marzo A et al. The Journal of Pathology, 2026.
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