Sentirse querido o desear a la pareja: ¿qué pesa más en una relación? Un estudio analiza cómo el cariño y la pasión afectan la satisfacción en parejas monógamas y no monógamas

Las relaciones románticas suelen estar impulsadas por dos fuerzas clave: el cariño y la pasión. El cariño, o «nurturance», implica sentimientos de calidez, cercanía y apoyo emocional, mientras que la pasión, o «erotismo», se refiere al deseo y la atracción sexual. En parejas monógamas, ambas dimensiones tienden a ser fundamentales para la satisfacción en la relación. Sin embargo, en relaciones no monógamas consensuadas, donde una persona puede tener múltiples parejas, la importancia de cada factor podría cambiar. Este estudio examina cómo estos elementos afectan la felicidad en diferentes estilos de relación.

Un estudio reciente publicado en The Journal of Sex Research ha investigado cómo el cariño y la pasión influyen en la satisfacción dentro de las relaciones monógamas y no monógamas consensuadas. Los investigadores encontraron que, si bien ambos factores están relacionados con una mayor satisfacción, su peso varía según el tipo de relación. En personas que practican la no monogamia consensuada, la pasión no es tan esencial para una relación satisfactoria si existe un fuerte sentido de cariño.

Las relaciones románticas suelen estar definidas por la combinación de apoyo emocional y deseo sexual. Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre satisfacción en pareja se han centrado en relaciones monógamas, dejando de lado a quienes tienen múltiples parejas. En este contexto, los investigadores se propusieron entender si el cariño y la pasión son igualmente necesarios en relaciones no monógamas.

La autora principal del estudio, Michelle A. Larva, investigadora doctoral en la Universidad de Turku, explicó que su interés radica en comprender cómo las personas logran mantener relaciones no monógamas de manera armoniosa y feliz. Inspirados en la psicoterapeuta Esther Perel y su concepto de la «paradoja entre intimidad y deseo», los investigadores analizaron cómo se relacionan la pasión y el cariño en este tipo de relaciones.

Para su investigación, analizaron datos del Multiple Relationships Project, una encuesta internacional con participantes de EE.UU., Brasil, Portugal, Italia, Polonia y Finlandia. Reclutaron a 624 participantes, de los cuales 335 estaban en relaciones con una sola pareja y 289 tenían múltiples parejas. Además, 217 se identificaban como monógamos y 399 como no monógamos consensuados (incluyendo relaciones abiertas, poliamor y swinging).

Lujuria o confort

Los participantes evaluaron la pasión en su relación respondiendo a frases como «Mi relación se caracteriza por el deseo y la lujuria», mientras que el cariño se midió con afirmaciones como «Mi relación se caracteriza por la calidez y el confort». También se midió la satisfacción en la relación con preguntas como «¿Qué tan satisfecho estás con tu relación?».

Los resultados mostraron que tanto el cariño como la pasión están relacionados con una mayor satisfacción en la pareja, pero el cariño es un predictor más fuerte. Sin embargo, el impacto de cada factor varió entre los monógamos y los no monógamos. En los monógamos, tanto el cariño como la pasión contribuyeron de manera constante a la satisfacción. En cambio, en las personas no monógamas, la relación entre el cariño y la satisfacción era más fuerte cuando la pasión era baja. De manera similar, la relación entre la pasión y la satisfacción era más fuerte cuando el cariño era bajo.

Curiosamente, en personas no monógamas que tenían altos niveles de cariño con su pareja principal, la pasión no tenía un impacto significativo en la satisfacción. Esto sugiere que, en estos casos, el deseo sexual dentro de la pareja principal no es imprescindible si hay una conexión emocional fuerte. Como explicó Larva, «las relaciones íntimas más satisfactorias suelen ser aquellas que combinan cariño y pasión, pero en las relaciones no monógamas, la satisfacción puede mantenerse alta incluso si la pasión con la pareja principal es baja».

Otro hallazgo interesante fue que las personas con una sola pareja reportaron mayores niveles de pasión en comparación con quienes tenían múltiples parejas. No obstante, los niveles de cariño y satisfacción general en la relación fueron similares en ambos grupos. Esto sugiere que el número de parejas no influye directamente en la satisfacción con la pareja principal.

El estudio también examinó el papel del tiempo en la relación. Como era de esperarse, a medida que la relación se prolongaba, la pasión tendía a disminuir mientras que el cariño aumentaba, independientemente del tipo de relación. Este fenómeno, conocido como la «paradoja entre intimidad y deseo», refleja cómo la seguridad emocional en una relación a largo plazo puede reducir el deseo sexual.

A pesar de sus hallazgos, los investigadores reconocen que el estudio tiene limitaciones. Se basó en datos transversales, por lo que no se pueden establecer relaciones de causa y efecto. Además, la muestra consistía en personas que ya estaban relativamente satisfechas con sus relaciones, lo que podría haber influido en los resultados. Estudios futuros podrían abordar estas cuestiones con muestras más representativas y estudios longitudinales que sigan a las parejas a lo largo del tiempo.

En última instancia, la investigación sugiere que la forma en que las personas perciben sus relaciones y lo que esperan de ellas puede influir en su satisfacción. Para Larva, el objetivo es identificar estrategias basadas en la ciencia que ayuden a las personas a mantener relaciones largas y satisfactorias, sin importar su estructura.

REFERENCIA

Nurturance, Eroticism, and Relationship Satisfaction Among People in Monogamous and Consensually Non-Monogamous Relationships