Un estudio canadiense sugiere que los hombres nacidos en verano tienen más riesgo de sufrir depresión en la edad adulta. ¿Coincidencia estacional o biología materna?

La salud mental puede estar influida por factores más sorprendentes de lo que imaginamos, como el mes en que nacemos. Un nuevo estudio sugiere que nacer en verano podría aumentar el riesgo de sufrir depresión en la adultez… pero solo si eres hombre. La investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad Politécnica Kwantlen en Columbia Británica (Canadá), analizó datos de una encuesta internacional entre adultos y encontró que los varones nacidos durante los meses de verano eran más propensos a presentar síntomas depresivos más adelante en la vida, en comparación con los nacidos en otras estaciones. Curiosamente, este patrón no se repitió en mujeres.

El autor principal del estudio, Mikael Mokkonen, explicó que su interés por este tema surgió a partir de una pregunta aparentemente trivial: si creía en los horóscopos. Esto lo llevó a reflexionar si podría existir alguna base biológica para las asociaciones entre la fecha de nacimiento y ciertos rasgos mentales o fisiológicos. Aunque la idea pueda sonar astrológica, Mokkonen decidió abordarla con rigor científico.

Ya se sabe desde hace tiempo que la estacionalidad puede influir en nuestra salud mental actual, siendo el ejemplo más conocido el trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión que aparece durante el invierno por la falta de luz solar. Sin embargo, hay poca investigación sobre si el momento del nacimiento (es decir, en qué estación ocurrió) puede dejar huellas a largo plazo en la salud mental. Eso es precisamente lo que Mokkonen y su equipo trataron de esclarecer.

El estudio se basó en una encuesta en línea con 303 adultos, quienes proporcionaron datos demográficos y respondieron a dos cuestionarios ampliamente utilizados para medir los niveles de ansiedad y depresión. Al analizar los datos y controlar variables como la edad y los ingresos, los investigadores observaron una clara tendencia: los hombres nacidos en verano reportaban más síntomas de depresión. La investigación fue publicada en la revista PLOS Mental Health.

Eso sí, los autores reconocen las limitaciones del estudio. Se trata de una muestra pequeña, recogida en apenas dos meses del año 2024. Además, muchos de los encuestados eran estudiantes universitarios, lo cual podría sesgar los resultados. Y como suele ocurrir con este tipo de investigaciones, se ha encontrado una correlación (una asociación estadística) pero no una causa directa. Es decir, no se puede afirmar con certeza que nacer en verano provoque depresión, solo que existe una relación que merece más estudio.

Otro aspecto intrigante es por qué esta relación se observa solo en hombres y no en mujeres. Mokkonen sugiere que podría tener que ver con las condiciones ambientales durante el embarazo, como la cantidad de luz solar o la temperatura, que varían de estación en estación y podrían influir en el desarrollo fetal de formas distintas según el sexo biológico. “Consideremos condiciones como la temperatura y la luz solar: ¿cómo varían a lo largo del año? Y ¿cómo afectan estas condiciones al cuerpo de la madre durante el embarazo?”, plantea el investigador.

El equipo planea seguir investigando otros factores maternos que podrían influir en la salud futura de sus hijos, como la dieta durante el embarazo o los niveles hormonales. Además, Mokkonen destaca que independientemente de la estación de nacimiento, la mayoría de los participantes del estudio presentaban al menos algunos síntomas de ansiedad (66%) y depresión (84%). Esto sugiere que, aunque el verano podría tener un efecto diferencial en los hombres, la salud mental es una preocupación extendida y compleja que afecta a muchas personas.

Así que sí, puede que haya algo de cierto en la «tristeza de verano», pero con un giro inesperado: podría empezar incluso antes de nacer.

REFERENCIA

Investigating the association between season of birth and symptoms of depression and anxiety in adults