Estudio: ¿qué indica tener una actitud abierta ante el sexo anal y otras prácticas?

actitudes ante el sexo

Una encuesta en Colombia revela que la apertura hacia la masturbación, el sexo oral o el sexo anal sirve para predecir el bienestar sexual mejor que la religión o los ingresos.

Un estudio publicado en Psychology & Sexuality revela que lo que los jóvenes piensan de sus prácticas sexuales importa tanto como lo que hacen. Los adultos jóvenes con actitudes abiertas hacia la masturbación, el sexo oral o el sexo anal reportan más placer, satisfacción, autoestima y confianza sexual. La actitud ante la práctica, al margen de si se lleva a cabo, actúa como un factor protector del bienestar sexual.

Índice
  1. Más allá de los riesgos
  2. La masturbación, el predictor más consistente
  3. La pornografía, sin efecto significativo
  4. REFERENCIA

Más allá de los riesgos

Investigadoras de tres universidades del norte de Colombia (Universidad del Norte, Universidad de la Costa y Corporación Universitaria Reformada) encuestaron a 475 universitarios de entre 18 y 35 años mediante cuestionarios anónimos en línea. El 73% eran mujeres, más de la mitad mantenía una relación sentimental y el 50% había tenido su primera relación sexual antes de los 16 años.

El marco teórico del estudio se apoya en el concepto de sexualidad positiva, una corriente que amplía la evaluación de la vida sexual más allá de la ausencia de disfunciones o riesgos. Desde esa perspectiva, las actitudes ante las prácticas sexuales tienen un efecto propio sobre cómo el individuo experimenta su sexualidad, al margen de si las lleva a cabo.

Los participantes evaluaron sus actitudes hacia cuatro prácticas específicas: la masturbación, la pornografía, el sexo oral y el sexo anal. Respondieron también sobre cuatro dimensiones de su bienestar sexual: el placer, la satisfacción, la autoestima y la confianza. Los modelos estadísticos separaron el efecto de esas actitudes del de otras variables de fondo: la religiosidad, los ingresos del hogar y la salud psicológica general.

La masturbación, el predictor más consistente

De las cuatro prácticas estudiadas, la masturbación fue la que mostró la relación más sólida con el bienestar sexual. Una actitud favorable hacia ella predijo de forma significativa las cuatro dimensiones analizadas: el placer, la satisfacción, la autoestima y la confianza sexual. Esta asociación se mantuvo incluso después de controlar la religiosidad, los ingresos y el bienestar psicológico general, lo que indica que el efecto de las actitudes es independiente de esas variables de fondo.

Una hipótesis plausible es que las actitudes positivas hacia la masturbación reflejan mayor autoconocimiento sexual y comodidad con el propio cuerpo, dos elementos que contribuirían de forma directa a la satisfacción y la confianza en la vida sexual con pareja. Las actitudes hacia el sexo oral y el sexo anal también se asociaron positivamente con el bienestar sexual, aunque con menor consistencia entre las distintas dimensiones. «Abrazar formas diversas de expresión sexual actúa como un factor protector del bienestar sexual general», señalan las autoras del estudio.

La pornografía, sin efecto significativo

A diferencia de las otras prácticas, las actitudes hacia la pornografía no mostraron un efecto significativo sobre ninguna de las cuatro medidas de bienestar sexual. Este resultado contrasta con la atención que el debate público dedica al consumo de pornografía como variable relevante en la vida sexual de los jóvenes. En este estudio, lo que los participantes pensaban de la pornografía no predijo si se sentían más o menos satisfechos, seguros o a gusto con su sexualidad.

Las investigadoras señalan varias limitaciones. La muestra es de conveniencia, mayoritariamente femenina y circunscrita a universitarios de una región concreta de Colombia, lo que limita la generalización de los hallazgos a otros contextos culturales. Un diseño transversal tampoco permite establecer causalidad.

La asociación entre actitudes abiertas y mayor bienestar existe, aunque los datos no determinan si las primeras generan el segundo o si ambos reflejan una tercera variable, como un mayor nivel general de comodidad con la propia identidad sexual.

La investigación se suma a una línea de trabajos que definen la sexualidad positiva más allá de la ausencia de problemas. En ese marco, el foco se desplaza de la prevención de riesgos hacia la promoción activa del placer, la satisfacción y la confianza.

Los resultados tienen implicaciones para la educación sexual, que históricamente ha privilegiado los mensajes de prevención sobre los de disfrute. Integrar las actitudes hacia prácticas concretas en ese currículo podría contribuir al bienestar sexual de los jóvenes, a la vista de lo que este estudio sugiere.

REFERENCIA

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Estudio: ¿qué indica tener una actitud abierta ante el sexo anal y otras prácticas? puedes visitar la categoría SER HUMANO.

Artículos relacionados

Continúa Leyendo

Subir