El nuevo informe Emissions Gap Report 2025 de la ONU advierte que la Tierra superará 1,5 °C en pocos años y que las previsiones actuales nos llevan a 2,3–2,5 °C de calentamiento

Desde el Acuerdo de París de 2015, la comunidad internacional acordó limitar el calentamiento «muy por debajo» de 2 °C y, de ser posible, a 1,5 °C. Cada cinco años, los países presentan sus contribuciones determinadas a nivel nacional, los planes que fijan recortes de emisiones y metas intermedias. Como algunos sospechaban, nada de esto se ha cumplido.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, UNEP por sus siglas en inglés, evalúa ese desfase con su informe anual Emissions Gap, una radiografía que en la última década ha mostrado avances lentos y promesas que no se traducen en reducciones reales. El informe de 2025 llega con una advertencia aterradora. Las emisiones mundiales marcaron un nuevo máximo en 2024 y, con esos valores, el mundo excederá 1,5 °C en cuestión de años. La ONU sitúa el calentamiento previsto a final de siglo entre 2,3 y 2,5 °C si se cumplen íntegramente los compromisos anunciados, y en torno a 2,8 °C si solo se aplican las políticas vigentes. Los riesgos climáticos y los daños asociados aumentarán de forma notable si esa trayectoria no cambia.

El Secretario General António Guterres resumió el desafío con esta frase: «Nuestra misión es simple, pero no fácil, hacer que cualquier sobrepaso sea lo más pequeño y lo más corto posible». Esa idea ya no discute si se rebasará el umbral de 1,5 °C, sino cuánto y por cuánto tiempo, y qué medidas permitirían volver después a niveles más seguros. La ciencia señala que cada décima de calentamiento que se pueda evitar reduce los impactos sobre salud, economía y ecosistemas, y que retrasar las reducciones en las emisiones obliga mañana a recortes más costosos.

El informe del UNEP también especifica quién emite y quién actúa. Las economías del G20, el grupo de las veinte más grandes, concentran alrededor de tres cuartas partes de las emisiones globales. En 2024 solo la Unión Europea, entre los grandes emisores, logró recortar gases de efecto invernadero, mientras otros aumentaron su huella por mayor demanda energética y uso de carbón. La agencia advierte de que muchos países ni siquiera van en trayectoria para cumplir sus objetivos de 2030.

El informe señala que la oleada de nuevos anuncios climáticos antes de las cumbres no «mueve la aguja» lo suficiente. Anne Olhoff, editora científica principal del Emissions Gap, lo expresa sin rodeos: «La ambición y la acción están muy lejos de los niveles necesarios a escala global y colectiva». Los autores calculan que la mejora respecto al año pasado se debe en parte a ajustes metodológicos y en parte a planes que ahora afrontan incertidumbre política, lo que reduce aún más la credibilidad de las promesas.

Más allá de las cifras, el documento subraya lo que ya ocurre con 1,3–1,4 °C de calentamiento medio. Muchos arrecifes tropicales están al límite de su tolerancia térmica, el hielo de Groenlandia y la Antártida se derrite aceleradamente y la Amazonia puede sufrir cambios permanentes si persisten la deforestación y los extremos de calor y sequía. Cada décima adicional aumenta la intensidad de huracanes, inundaciones y olas de calor, y acerca puntos de inflexión que podrían desencadenar cambios irreversibles.

El calendario aprieta. Menos de un tercio de los países presentaron a tiempo nuevas metas para 2035, aunque el Acuerdo de París exige que cada ronda sea más ambiciosa que la anterior. En paralelo, la expansión de las energías renovables y los avances en eficiencia han evitado un escenario mucho peor, pero no compensan el aumento de la demanda energética y el peso que todavía tienen de los combustibles fósiles. El UNEP insiste en que la tarea es factible con políticas coherentes, inversión masiva en transición energética y eliminación rápida de barreras a la electrificación.

La cumbre climática COP30, Conferencia de las Partes, en Belém, buscará traducir ese lenguaje técnico en decisiones con presupuesto y calendario. Inger Andersen, directora ejecutiva del UNEP, lo escribe en el prólogo del informe: «Aún necesitamos recortes sin precedentes de emisiones de gases de efecto invernadero, en un marco temporal cada vez más comprimido, en medio de un contexto geopolítico difícil».

Las alarmas están saltando, y todos sabemos quienes son los que no quieren escuchar.

REFERENCIA

Emissions Gap Report 2025: Off Target