Adiós, ratita mía
Un grupo de neurólogos de la Universidad de Regensburg, Alemania, afirma que la pena intensa que se experimenta tras una separación puede ser un mecanismo natural para mantener a las parejas juntas. Conclusión a la que han llegado estudiando a parejas de topillos: al ser separados, exhibieron comportamientos equivalentes a nuestras depresión y ansiedad.
Redacción QUO
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