Aunque investigaciones anteriores indican que el matrimonio alarga la vida y mejora la salud, un nuevo estudio sugiere que casarse también aumenta el riesgo de demencia 

Desde hace años las investigaciones han encontrado que las personas que viven en pareja tienen mayor esperanza de vida y sufren menos enfermedades crónicas. Ahora, un estudio realizado a lo largo de 18 años con más de 24.000 personas mayores descubrió algo sorprendente: los solteros (ya sea porque nunca se casaron, o bien se divorciaron o enviudaron) tienen un riesgo mucho menor de desarrollar demencia que quienes siguen casados. Y la diferencia no es pequeña: los solteros tenían al menos un 50 % menos de probabilidades de sufrir deterioro cognitivo.

Este estudio, liderado por la investigadora Selin Karakose en la Universidad Estatal de Florida, analizó durante casi dos décadas la salud cognitiva de personas mayores de 50 años. Se hicieron pruebas periódicas, revisiones clínicas y seguimientos exhaustivos. ¿El resultado? Los que no estaban casados resistieron mejor el paso del tiempo, al menos en lo que al cerebro se refiere.

Los más beneficiados, curiosamente, fueron quienes nunca se habían casado. Incluso dentro del grupo de personas que ya presentaban un deterioro cognitivo leve al comienzo del estudio, los solteros empeoraron menos que los casados. Y cuando algunos participantes enviudaron a lo largo del proceso, también mostraron una evolución más favorable que aquellos que seguían casados.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? ¿El matrimonio nos vuelve locos?

Más vida social, más variedad y quizás menos rutina

No hay una única explicación, pero hay pistas interesantes. Una de las más claras es el tipo de vida social. Los solteros normalmente suelen mantener una vida social estimulante, relaciones más intensas con amistades, vecinos y familiares. En cambio, los casados tienden a centrarse en su pareja y, con el tiempo, a reducir su círculo social. Menos estímulos, menos interacciones y, tal vez, más riesgo para el cerebro.

Además, las personas solteras suelen desarrollar mayor autonomía. Viven con menos ayuda, toman más decisiones por su cuenta y, en general, se enfrentan solas a los desafíos del día a día. Esa autoexigencia también podría fortalecer sus capacidades cognitivas.

Y hay algo más: los solteros llevan, de media, una vida más variada. Con más cambios, más actividades distintas y más acontecimientos relevantes. Esa riqueza psicológica podría ser otro factor que ayuda a mantener la mente activa.

Este estudio no dice que estar casado sea malo. Solo rompe con la idea de que el matrimonio es siempre una ventaja para la salud. En algunos aspectos, como la prevención de la demencia, podría ser justo lo contrario.

REFERENCIA

Dementia Is More Common Among the Married Than the Unmarried