Un estudio pionero revela que las neuronas aplican diferentes normas de aprendizaje en paralelo, abriendo caminos para tratar enfermedades cerebrales y diseñar mejores inteligencias artificiales

Aprender es algo que damos por hecho, pero detrás de cada nuevo conocimiento hay una red compleja de neuronas y sinapsis que se transforman. Esta capacidad de cambiar se llama “plasticidad sináptica” y es clave para entender cómo almacenamos información. Las sinapsis son conexiones entre neuronas donde ocurre la comunicación cerebral. Se fortalecen o debilitan según lo que aprendemos, pero hasta ahora no sabíamos bien cómo se decide qué sinapsis cambian. Este nuevo estudio revela que no hay una sola regla: cada neurona puede aplicar varias normas diferentes al mismo tiempo, dependiendo de la parte del cerebro en la que se encuentre. Esta revelación no solo mejora nuestra comprensión del cerebro, sino que podría revolucionar desde la medicina neurológica hasta el diseño de inteligencias artificiales más parecidas al cerebro humano.

Durante décadas, la neurociencia ha tratado de resolver un enigma fundamental: ¿cómo el cerebro selecciona qué conexiones entre neuronas se deben modificar durante el aprendizaje? Estas conexiones, llamadas sinapsis, son donde ocurre la magia de almacenar recuerdos y aprender nuevas tareas. Pero hasta ahora, se creía que todas las sinapsis seguían las mismas normas básicas para fortalecerse o debilitarse, en lo que se conoce como plasticidad sináptica. Sin embargo, una nueva investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de California en San Diego ha desmontado esa idea y ha abierto una nueva puerta para comprender cómo funciona realmente el cerebro al aprender.

El equipo, dirigido por los neurobiólogos William “Jake” Wright, Nathan Hedrick y Takaki Komiyama, usó una técnica de imagen cerebral altamente avanzada llamada imagen de dos fotones. Esta herramienta les permitió observar, con una precisión sin precedentes, cómo se comportaban las sinapsis en el cerebro de ratones durante tareas de aprendizaje. Gracias a esta tecnología, descubrieron algo sorprendente: las neuronas no siguen una única regla durante el aprendizaje, sino múltiples normas al mismo tiempo, y lo hacen de forma localizada dentro de sus distintas partes internas.

La investigación, publicada el 17 de abril en la revista Science, muestra que diferentes sinapsis en distintas regiones de una misma neurona pueden comportarse de manera independiente, siguiendo reglas diferentes. “Cuando se habla de plasticidad sináptica, normalmente se asume que es algo uniforme en todo el cerebro”, explica Wright, autor principal del estudio. “Pero nuestro trabajo demuestra que no es así. Esto podría tener implicaciones importantes para la salud, ya que muchas enfermedades del cerebro implican alguna disfunción sináptica.”

Uno de los problemas que más ha desconcertado a los científicos es el llamado “problema de asignación de crédito”. Este dilema se refiere a cómo el cerebro sabe qué sinapsis fueron responsables de un resultado exitoso durante el aprendizaje, teniendo en cuenta que cada sinapsis solo recibe información local. Es un poco como una colonia de hormigas, donde cada hormiga trabaja sin saber el objetivo general, pero el conjunto logra un resultado coordinado. La nueva investigación sugiere que, al aplicar múltiples reglas simultáneamente, las neuronas podrían estar resolviendo este problema de forma mucho más compleja y eficiente de lo que se pensaba.

“El descubrimiento cambia fundamentalmente la manera en la que entendemos cómo el cerebro resuelve el problema de asignación de crédito,” dijo Komiyama, autor sénior del estudio y profesor de neurobiología y neurociencias. “Ahora sabemos que las neuronas pueden realizar diferentes cálculos de forma paralela en distintas partes de su estructura.”

Esta complejidad recién descubierta no solo tiene implicaciones para la neurobiología humana, sino también para el diseño de tecnologías basadas en redes neuronales artificiales. Los sistemas de inteligencia artificial actuales suelen seguir un conjunto único de reglas de aprendizaje en toda su red, pero los resultados de este estudio apuntan a que un enfoque más “cerebral” —donde cada unidad pueda operar con normas distintas— podría ser mucho más eficiente.

Además, este avance también podría allanar el camino para tratar trastornos neurológicos y del comportamiento. Condiciones como la adicción, el trastorno de estrés postraumático, el Alzheimer o incluso el autismo, podrían beneficiarse de una mejor comprensión de cómo se regula la plasticidad sináptica en condiciones normales. “Este trabajo sienta una base potencial para entender cómo funciona el cerebro en condiciones normales, lo que nos permitirá entender mejor qué está fallando en estas enfermedades,” añadió Wright.

El equipo de investigación ahora se plantea nuevos retos: quieren entender cómo logra una neurona manejar varias reglas a la vez y qué ventajas le aporta este mecanismo múltiple. Con cada nuevo descubrimiento, nos acercamos un poco más a entender cómo este órgano extraordinario llamado cerebro nos permite aprender, recordar y adaptarnos al mundo que nos rodea.

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