Un estudio revela que estos pequeños mamíferos voladores son más importantes de lo que se pensaba en la propagación entre especies de morbillivirus, con riesgos potenciales para humanos.

Los morbillivirus son un género de virus de ARN altamente contagiosos que afectan tanto a humanos como a animales. Entre los más conocidos se encuentran el virus del sarampión humano, el de la peste bovina (erradicado) y el del moquillo canino. Aunque algunos han sido controlados, otros siguen representando amenazas para la salud pública y animal. Los virus de ARN, como los morbillivirus, son propensos a mutaciones, lo que puede facilitar que salten entre especies, un fenómeno conocido como «cambio de hospedador». Comprender el papel de reservorios naturales, como los murciélagos, es esencial para prevenir futuras zoonosis: enfermedades que se transmiten de animales a humanos.

Un nuevo estudio internacional, liderado por el centro Charité – Universitätsmedizin Berlin y el Centro Alemán de Investigación en Infecciones (DZIF), ha descubierto que los murciélagos tropicales del continente americano juegan un papel clave en la evolución y transmisión entre especies de los morbillivirus. Estos virus, que incluyen al conocido virus del sarampión, se han detectado no solo en murciélagos, sino también en monos salvajes, revelando la capacidad de los virus de saltar entre distintas especies de mamíferos.

El equipo de investigación examinó a más de 1.600 murciélagos en Brasil y Costa Rica, detectando señales de infección por morbillivirus previamente desconocidos en varias especies. Entre ellas se encuentran los murciélagos vampiro, conocidos por alimentarse de sangre y, por tanto, tener contacto directo con otros animales. Sorprendentemente, más de un tercio de los murciélagos vampiro analizados presentaban anticuerpos contra un nuevo morbillivirus, lo que sugiere que estas infecciones son comunes en esa especie y, en muchos casos, no fatales.

Un murciélago del género Molossus de Costa Rica. Crédito: Andres Moreira-Soto

Un murciélago del género Molossus de Costa Rica. Crédito: Andres Moreira-Soto

Pero el hallazgo más preocupante llegó al detectar morbillivirus en monos salvajes muertos en Brasil. Aunque no se ha confirmado que estos virus fueran la causa directa de la muerte, el análisis genético reveló que los virus encontrados en los monos están estrechamente relacionados con los que infectan a murciélagos. Además, estudios de laboratorio mostraron que, a diferencia de los morbillivirus de murciélagos, los virus encontrados en monos pueden utilizar el mismo receptor celular que emplea el virus del sarampión humano para infectar células humanas. Esta similitud sugiere una posible capacidad de contagio a personas.

Afortunadamente, las pruebas también revelaron que los anticuerpos generados por infecciones anteriores de sarampión o moquillo en humanos o animales pueden neutralizar estos morbillivirus de murciélagos, lo que apunta a una inmunidad cruzada. Este hallazgo abre la puerta al desarrollo de vacunas basadas en las ya existentes.

“Si bien los morbillivirus en monos parecen poder usar el receptor humano del sarampión, aún es muy pronto para determinar si representan un peligro real para la salud humana”, afirma la Dra. Wendy K. Jo, investigadora postdoctoral en la Charité y primera autora del estudio. “Sin embargo, este estudio subraya la importancia de vigilar de cerca estos virus en animales salvajes”.

Los análisis evolutivos realizados en el marco de la investigación indican que los morbillivirus han cambiado de especie huésped más veces de lo que se pensaba. Entre estos saltos de hospedador figuran transmisiones de murciélagos a cerdos y a monos. Episodios similares han sido clave en el origen de enfermedades humanas como el SARS y el Ébola, ambas con supuestos vínculos a murciélagos.

“Nuestros resultados muestran que los morbillivirus son más comunes y diversos en murciélagos de lo que creíamos, y que, en raras ocasiones, pueden transmitirse a otros animales”, explica el profesor Jan Felix Drexler, investigador principal del estudio y responsable del área de Infecciones Emergentes del DZIF. “Esto no es motivo de alarma, pero sí una llamada clara a la vigilancia”.

En consecuencia, los científicos piden aumentar la vigilancia de patógenos en fauna silvestre y llevar a cabo evaluaciones de riesgo más específicas. A largo plazo, consideran fundamental el desarrollo de medidas de protección como vacunas tanto para humanos como para animales domésticos y de granja. Su estudio, publicado el 27 de mayo de 2025 en la revista Nature Microbiology, refuerza la importancia de observar a los murciélagos no solo como posibles transmisores, sino como piezas fundamentales del rompecabezas evolutivo de los virus emergentes.

REFERENCIA

Imagen: Un murciélago vampiro común, Desmodus rotundus, alimentándose de un animal. Creative Commons CC-BY-3.0. Crédito: Charité – Universitätsmedizin Berlin