El uso de fármacos como Wegovy y Mounjaro se ha vuelto tan popular que amenaza con sobrepasar la capacidad del sistema sanitario.

Los medicamentos para adelgazar, como Wegovy y Mounjaro, pertenecen a una clase de tratamientos conocidos como agonistas del receptor GLP-1. Estos imitan una hormona que regula el apetito y los niveles de insulina, ayudando a perder peso. Están indicados para personas con obesidad o sobrepeso que además presentan afecciones relacionadas, como diabetes o hipertensión. Sin embargo, su creciente popularidad, impulsada por las redes sociales, está llevando a personas sin indicación médica a buscarlos, a veces recurriendo a proveedores no regulados.

Las farmacias comunitarias británicas ya han dado la voz de alarma: la demanda de medicamentos para adelgazar está alcanzando niveles tan altos que podría dejar de ser clínicamente viable. Así lo advierte la Asociación Nacional de Farmacias (NPA, por sus siglas en inglés), que representa a más de 6.000 farmacias independientes en el Reino Unido, tras la publicación de una nueva encuesta realizada por Savanta.

Según el sondeo, un 21 % de los británicos intentó obtener algún tratamiento para bajar de peso en el último año, ya sea en persona o por Internet, y la cifra se dispara hasta el 35 % entre los jóvenes de entre 16 y 34 años. En contraste, sólo un 7 % de los mayores de 55 años reportó haber hecho lo mismo. Además, un 41 % de los encuestados afirmó que accedería a estos tratamientos si estuvieran disponibles a través del NHS (el sistema público de salud británico), un número que asciende al 64 % entre los adultos de 25 a 34 años, a pesar de que muchos de ellos no cumplirían con los requisitos clínicos establecidos.

Estos datos ponen en evidencia la creciente presión sobre los servicios de salud, tanto públicos como privados, en torno a la gestión de la obesidad. La NPA advierte que el entusiasmo por estos medicamentos puede empujar a personas que no son elegibles a buscar opciones no reguladas por internet, lo que pone en riesgo su salud. Frente a esta realidad, el organismo insiste en que sólo los profesionales médicos capacitados deben prescribir estos tratamientos, siempre como parte de un programa estructurado que incluya cambios en el estilo de vida.

No son para todo el mundo

Actualmente, los medicamentos como Mounjaro y Wegovy están autorizados por la Agencia Reguladora de Medicamentos del Reino Unido (MHRA) para personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, o entre 27 y 30 si presentan al menos una enfermedad relacionada con el peso, los mismos valores que sirven de guía en España. Sin embargo, el NHS ha establecido criterios aún más estrictos, ofreciendo por ahora Mounjaro sólo a pacientes con un IMC superior a 40 y al menos cuatro afecciones asociadas.

Preocupados por el acceso incontrolado a través de internet, la NPA pidió al Consejo General de Farmacéuticos (GPhC) que introduzca nuevas normativas. En respuesta, el GPhC ha propuesto que cualquier persona que solicite este tipo de medicamentos en línea deba pasar por una consulta bidireccional completa, con revisión del historial médico por parte del prescriptor antes de emitir la receta.

Mientras tanto, el gobierno británico ha incluido los tratamientos innovadores contra la obesidad en su plan sanitario a 10 años. Durante el anuncio de este plan, el primer ministro Sir Keir Starmer afirmó que quería ofrecer “servicios de pérdida de peso innovadores disponibles en farmacias”. No obstante, aún no se han definido los detalles del papel que las farmacias desempeñarían dentro del NHS en la aplicación de estas medidas. La NPA exige claridad al respecto.

Los datos recogidos por la NPA indican que al menos el 85 % de las recetas de medicamentos para adelgazar en abril de este año fueron emitidas por farmacias. Esto refuerza la idea de que estos establecimientos podrían tener un papel clave en un programa nacional de manejo del peso.

Olivier Picard, presidente de la NPA, fue claro al señalar que “las inyecciones para adelgazar son una de las mayores innovaciones farmacológicas de este siglo”, pero que es necesario garantizar que se utilicen de forma adecuada. “Está claro que muchas más personas están interesadas en estos tratamientos que las que realmente son aptas para recibirlos”, explicó. Picard añadió que es fundamental gestionar cuidadosamente el suministro para que quienes realmente lo necesitan puedan beneficiarse de estas terapias. También hizo un llamamiento al gobierno para incluir oficialmente a las farmacias en el programa de gestión del peso del NHS. “Los farmacéuticos son expertos en medicación y muchos tienen amplia experiencia administrando inyecciones para perder peso como parte de un plan integral que incluye asesoramiento sobre hábitos de vida. Las farmacias están en una posición ideal para ayudar a implementar este tratamiento en el NHS y garantizar que las personas lo usen correctamente”, concluyó.

La advertencia de las farmacias no es un simple gesto de precaución, sino un llamado urgente a poner freno a una moda que podría estar sobrepasando los límites de la medicina responsable.