Un nuevo ensayo clínico muestra que quienes tomaron semaglutida (Ozempic) se volvieron más jóvenes a nivel celular, especialmente en el cerebro y el sistema inmunitario.
La edad biológica se refiere al desgaste real de nuestros tejidos y órganos, y no necesariamente coincide con los años que llevamos vividos, es decir, nuestra edad cronológica. Este concepto se mide mediante herramientas como los relojes epigenéticos, que analizan patrones de metilación del ADN (unas marcas químicas que activan o silencian genes).
El medicamento para la diabetes tipo 2 Ozempic ha sido relacionado con una desaceleración del envejecimiento biológico, y ahora un nuevo ensayo clínico aporta evidencia directa de este sorprendente efecto. Hasta ahora, la hipótesis de que los fármacos basados en GLP-1 (como Ozempic y Wegovy) pudieran ralentizar el envejecimiento celular se apoyaba sobre todo en estudios con animales o datos observacionales en humanos. Pero esta nueva investigación aporta pruebas más sólidas. Para medir el envejecimiento biológico, utilizaron relojes epigenéticos que detectan patrones de metilación en el ADN, los cuales cambian con la edad y pueden modificarse mediante el estilo de vida.
El ensayo se centró en 108 personas con lipohipertrofia asociada al VIH, una condición que provoca acumulación de grasa y envejecimiento celular acelerado. La mitad del grupo recibió una inyección semanal de Ozempic durante 32 semanas; la otra mitad recibió un placebo. Al analizar muestras de sangre recogidas antes y después del tratamiento, los investigadores determinaron la edad biológica de 84 participantes.
“Quienes tomaron semaglutida rejuvenecieron biológicamente una media de 3,1 años al finalizar el estudio”, afirma Dwaraka. En cambio, el grupo placebo no mostró cambios significativos. “La semaglutida no solo puede ralentizar el envejecimiento, sino que en algunos casos parece revertirlo parcialmente”, añade.
El equipo también observó que este rejuvenecimiento no se limitaba a un único sistema del cuerpo. Hubo signos de desaceleración del envejecimiento biológico en varios órganos, como el corazón y los riñones, pero los efectos más marcados se dieron en el sistema inflamatorio y el cerebro. En este último, el fármaco logró retrasar el envejecimiento hasta en cinco años.
Según Dwaraka, estos efectos pueden deberse a la capacidad de la semaglutida para mejorar la distribución de la grasa corporal y el metabolismo. La acumulación de grasa alrededor de los órganos suele liberar moléculas que aceleran el envejecimiento celular, modificando los patrones de metilación del ADN en genes clave. Además, la semaglutida reduce la inflamación crónica de bajo grado, otro de los motores del envejecimiento epigenético.
Aunque el estudio se centró en personas con VIH, muchas de las vías biológicas afectadas por la semaglutida no están relacionadas exclusivamente con esta patología. Por eso, Dwaraka considera que estos beneficios podrían trasladarse a otras poblaciones.
Randy Seeley, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Míchigan, no se sorprende por los resultados. Señala que reducir la carga metabólica y la inflamación en las células son dos formas conocidas de ralentizar el envejecimiento. No obstante, advierte que los beneficios probablemente no se deben a un efecto directo de la semaglutida sobre las células, sino a una mejora general de la salud metabólica del paciente.
¿Deberíamos entonces tomar todos semaglutida para mantenernos jóvenes? La respuesta, por ahora, es no. “Prescribirla ampliamente como terapia antienvejecimiento es prematuro”, afirma Dwaraka. Sin embargo, cree que este estudio da impulso a los esfuerzos por reutilizar fármacos existentes para combatir problemas relacionados con la edad. Este enfoque no solo acelera los procesos de aprobación, sino que también reduce el riesgo de efectos secundarios inesperados. “La semaglutida podría convertirse en uno de los candidatos más prometedores en este campo”, concluye.
Aunque falta mucha investigación por delante, este ensayo abre la puerta a una posibilidad antes reservada a la ciencia ficción: rejuvenecer, al menos a nivel celular, gracias a un fármaco desarrollado originalmente para tratar la diabetes.
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