Se publica una lista de los mejores y peores ultraprocesados según la Asociación Estadounidense del Corazón

Los ultraprocesados son productos alimentarios que no encontrarás en una granja, y que se fabrican industrialmente con ingredientes refinados, como azúcares, harinas y grasas, y aditivos como aromas, colorantes y mejoradores de textura.

Hay una tendencia a demonizar los alimentos ultraprocesados en general, pero tan ultraprocesada es una chocolatina o una bolsa de doritos que una hamburguesa vegana de tu supermercado, que se vende como saludable. ¿Qué comer?

La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) ha publicado un nuevo comunicado científico sobre ultraprocesados y su impacto en la salud. Señala que algunos productos dentro de esta categoría resultan preferibles a otros, aunque insiste en limitar su consumo en general. El documento llega tras un informe gubernamental de mayo de la administración de Donald Trump y su secretario de salud Robert F. Kennedy Jr., que relacionó estos alimentos con varias enfermedades crónicas (pero sin muchos matices).

Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos, hasta el 70% de la dieta de la gente se compone de alimentos ultraprocesados. En España el porcentaje es menor, alrededor del 20%, pero está en aumento y es preocupante.

Para entender de qué hablamos conviene repasar la escala NOVA. Los alimentos no procesados o mínimamente procesados incluyen frutas, verduras o leche en su estado natural o apenas alterados. Los ingredientes culinarios procesados surgen de operaciones simples como prensado o molienda, ejemplos son el aceite de oliva o la harina de almendra.

Los alimentos procesados cambian respecto a su estado original al añadir azúcar, aceite o sal, como el atún enlatado o ciertos quesos. Los ultraprocesados incorporan aditivos para color, sabor, textura o conservación, y muchos alimentos envasados entran en esta categoría.

El informe describe a los ultraprocesados como “una creciente amenaza a la salud pública”. Subraya que la mayoría de estos productos son altos en grasas saturadas, azúcares añadidos y sodio, dianas clásicas para reducir el riesgo cardiometabólico. Además, enumera vínculos entre su consumo y problemas graves como infartos, ictus, trastornos del sueño, depresión, diabetes tipo 2 y obesidad.

Aun así, pide identificar subgrupos de ultraprocesados de “alto riesgo” para poder discriminar opciones de mejor calidad dentro del conjunto. La propuesta es doble. Evitar más los más perjudiciales y, a la vez, orientar hacia “un pequeño número de ultraprocesados selectos y asequibles de mejor calidad dietética”.

La AHA no llega a decir que existan ultraprocesados sanos, pero sí señala que algunos resultan menos malos. Esta es la lista:

Ultraprocesados menos malos

  • Panes y galletas integrales bajos en sodio.
  • Yogures bajos en azúcar.
  • Salsas de tomate.
  • Untables a base de frutos secos o legumbres (es decir, manteca de cacahuete o hummus).
  • Garbanzos tostados con sabor.
  • Aperitivos sin azúcar a base de frutos secos.
  • Cereales sin azúcar y ricos en fibra.
  • Alternativas vegetales a la carne y los lácteos bajas en sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas, como la leche de soja y el tofu.

Etiquetar todos los ultraprocesados como “malos” puede tener un efecto indeseado. Por ejemplo, puede desanimar a los consumidores a elegir algunas opciones prácticas ricas en nutrientes, como panes integrales, cereales y barritas de cereales, yogur y comidas para llevar.

El documento también enumera los menos recomendables. Esta es la lista de los peores ultraprocesados:

Los peores ultraprocesados

  • Nuggets de pollo.
  • Salchichas.
  • Bebidas azucaradas.
  • Productos lácteos con azúcar.
  • Galletas.
  • Caramelos y gominolas
  • Panes de cereales refinados.
  • Tortillas de harina.
  • Postres lácteos como helados.
  • Comidas preparadas para calentar elaboradas con cereales refinados, altas en grasas o carnes procesadas, como macarrones con queso o pizza envasados o congelados.
  • Aperitivos de maíz, trigo o patata.

Con todo, surge la pregunta sobre si conviene hacer una dieta de ultraprocesados supuestamente saludables. La respuesta de los expertos es prudente. Aunque pueden aportar nutrientes beneficiosos y formar parte de una dieta equilibrada, es mejor para la salud obtener nuestros nutrientes de alimentos frescos y enteros,  mínimamente procesados.

Los ultraprocesados menos malos pueden ser un recurso cuando no hay tiempo o acceso a comida fresca, pero no deben ser la estrella del plato en cada comida. Planificar la despensa con básicos nutritivos como tomate en conserva, legumbres o copos de avena evitará comprar opciones menos saludables.

REFERENCIA

Ultraprocessed Foods and Their Association With Cardiometabolic Health: Evidence, Gaps, and Opportunities: A Science Advisory From the American Heart Association