El avistamiento de un lince ibérico blanco en Huelva es una doble rareza: un animal muy escaso y una alteración de su piel al mismo tiempo

Encontrar y fotografiar un lince ibérico blanco como la nieve no es solo un golpe de suerte para un afortunado fotógrafo, es como encontrar una aguja en un pajar. Los linces ibéricos son una especie escasa y huidiza, ya de por sí difíciles de ver, pero el albinismo reduce aún más las posibilidades.

Por eso el mundo está en estado de schock después de que el fotógrafo Ángel Hidalgo Garrido grabara en la sierra de Jaén a un lince ibérico de pelaje blanco, la primera filmación conocida de un ejemplar así en libertad. Las autoridades y expertos han evitado revelar el lugar exacto para proteger al animal, ya que su color lo hace más visible y vulnerable.

@angeliyovolando Fue una experiencia increíble presenciarlo en persona — algo que nunca olvidaré. El lince era absolutamente impresionante, especialmente con esa coloración tan única. Si en algún momento comparto futuras actualizaciones que las abra o detalles extra, se podrán ver en mi Instagram: @angeliyo_o #linceiberico #lynxpardinus #viral #wildlife ♬ Pandora – Herkules Beats


Este avistamiento llega en un momento de recuperación de la especie, que pasó de menos de cien individuos a más de 2.400 en la península en los últimos años, y fue reclasificada de en peligro a vulnerable por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Los expertos señalan el leucismo como explicación más probable del color. A diferencia del albinismo, el leucismo no decolora el iris, por lo que los ojos mantienen un tono normal y el animal conserva cierta protección frente a la luz. Aun así, un pelaje tan claro puede aumentar las posibilidades de ser detectado. Eso le pone más difícil cazar, y también lo expone más a las amenazas de los humanos.<

Leucismo y albinismo

No son lo mismo. El leucismo es cuando el cuerpo se queda sin las células que producen pigmento (melanocitos) en parte o en toda la piel o, en el caso de los animales, el pelo o plumas. Esto no se debe a una mutación genética, sino a a fallos tempranos del desarrollo.

En cambio, el albinismo ocurre cuando los melanocitos sí están, pero no tienen capacidad de producir el pigmento melanina por mutaciones genéticas. Esto casi siempre deja huella en los ojos: iris muy traslúcidos, nistagmo (temblor ocular), y una fóvea (el punto de enfoque fino de la retina) poco desarrollada.

¿Cuáles son las probabilidades?

El albinismo no conoce de clases taxonómicas. Se ha documentado en una asombrosa variedad de especies, demostrando que el mismo principio genético puede manifestarse en cualquier rincón del reino animal, desde las moscas hasta los elefantes. Entre los casos más curiosos se encuentran los caimanes albinos, cuya piel pálida los convierte en blancos fáciles para los depredadores y los hace vulnerables a las quemaduras solares.

Los océanos también tienen sus fantasmas, como las langostas albinas, con una probabilidad de aparición calculada en una entre cien millones . Por supuesto, está el caso icónico de Copito de Nieve, el gorila albino del zoológico de Barcelona, que fue el único de su especie conocido y cuya vida estuvo marcada por los problemas de salud asociados a su mutación, incluyendo un cáncer de piel que finalmente causó su muerte.

En los seres humanos, a nivel global se estima que una de cada 17.000 a 20.000 personas nace con algún tipo de albinismo . Sin embargo, es mucho más común en el África subsahariana, particularmente en países como Tanzania y Zimbabue, llegando a afectar a una de cada 1.000 a 1.500 personas.

En humanos, lo que clínicamente encaja con leucismo son trastornos muy raros de pigmentación, a veces asociados con la sordera, como en el síndrome de Waardenburg. En los felinos, hay razas de gatos domésticos que tienen leucismo parcial, como los gatos de varios colores, pero en los felinos silvestres, el leucismo es excepcional y se conoce sobre todo por casos aislados como el del lince ibérico avistado.

Foto: Ángel Hidalgo Garrido