Un nuevo estudio se pregunta por qué es bueno tener mascotas para la salud mental de los niños y la respuesta es que no siempre, depende del tipo de mascota
¿Crees que tener una mascota en casa es bueno para el desarrollo emocional de tus hijos? Los científicos españoles se han hecho esta misma pregunta, y la respuesta es sorprendente: depende del tipo de mascota.
La investigación es parte del proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), ha analizado cómo tener mascotas en los primeros años de vida, entre 1 y 4-5 años, puede afectar al bienestar emocional o la conducta de los niños y niñas más adelante, a los 7-8 años. Los resultados que se obtuvieron presentan diferencias dependiendo del tipo de animal y el momento en que se incorpora a la familia.
Tener animales como los peces, las tortugas o los hámsteres, se asociaba a un efecto protector
Una revisión de estudios reciente indica que las mascotas no siempre beneficiosas para la salud mental y el bienestar, y hay resultados contradictorios. Tener un mayor apego a una mascota estaba asociado con una mejor salud mental en niños, pero también estaba asociado con peores síntomas de depresión y ansiedad. También podía estar influido por las relaciones del propietario de la mascota con otras personas.
Por qué es bueno tener mascotas, si la mascota es la adecuada
El proyecto INMA – Infancia y Medio Ambiente, es un proyecto de investigación del CIBER de Epidemiología y Salud Pública que tiene como objetivo estudiar la contaminación ambiental durante el embarazo y los primeros años de vida de los bebés, además de los efectos que tiene en el crecimiento y desarrollo infantil. En este caso, ha podido comprobar el efecto de las mascotas.
Los investigadores han reunido datos de 1.893 familias españolas residentes de Valencia, Sabadell, Asturias y Guipúzcoa. Han estudiado cómo afectan los diferentes tipos de animales, entre otros los perros, los gatos, los pájaros, los roedores, los peces o los reptiles, a los niños y a las niñas cuando tenían entre 1 y 4-5 años. Después, han podido relacionar el tener animales a esas edad con los problemas emocionales y de conducta que sufren los pequeños más adelante, a los 7-8 años. Esto incluye la ansiedad o la depresión, por ejemplo, como trastornos emocionales, y conductas disruptivas como negarse a seguir las normas de los padres, o incluso a la hiperactividad.
Cuidado con los gatos, sin problemas con los perros
El resultado del estudio ha revelado que tener animales como los peces, las tortugas o los hámsteres, se asociaba a un efecto protector para los problemas emocionales. Sin embargo, tener gatos entre los 4 y 5 años se asociaba a problemas de conducta y emocionales. Para otros animales, como los pájaros o los perros, no se observaron cambios.
Los resultados no implican que sea así en todos los niños. Existen otros factores que no se han tomado en cuenta, como el apego que podrían tener los niños a sus mascotas, o incluso el duelo que podrían sufrir después de su fallecimiento. Además, también podrían afectar los cambios en la convivencia o incluso en cómo cuidan a sus mascotas.
El efecto protector de los animales como los peces, los roedores o los reptiles, se debe a que son animales que no necesitan tanto cuidado ni tanta atención por parte de la familia. Eso podría favorecer el bienestar psicológico de los más pequeños al contribuir con pequeñas responsabilidades que activan el afecto y la empatía.
REFERENCIA