En los documentos filtrados del plan de Amazon los robots quitan puestos de trabajo a los empleados actuales, eliminando hasta 600.000 puestos

Papeles internos, filtrados a la prensa estadounidense, indican que Amazon planea un salto hacia la automatización masiva, con ahorros por paquete y una estrategia de comunicación para suavizar el impacto público.

La automatización afecta a la logística desde hace décadas, pero los últimos avances en robótica móvil y visión computerizada han acelerado el debate: ¿cuántos empleos sustituirán las máquinas y cuándo? Economistas como Daron Acemoglu, ganador del Nobel de 2024, han avisado de que la adopción rentable de tecnología se contagia entre empresas y reconfigura sectores enteros.

Amazon vuelve a encender ahora la alarma con planes internos que describen una sustitución a gran escala de trabajadores por robots en sus almacenes y centros de distribución, y una estrategia comunicativa para amortiguar la reacción social.

El plan: los que los robots quitan puestos de trabajo

Según esos documentos y entrevistas recogidos por The New York Times, Amazon aspira a que sus robots asuman más de 600.000 puestos que, de otro modo, debería cubrir en Estados Unidos de aquí a 2033. La compañía calcula vender casi el doble de productos en ese periodo, por lo que busca crecer sin ampliar plantilla al mismo ritmo. La meta operativa, siempre según esos papeles, pasa por automatizar el 75% del conjunto de operaciones.

El calendario incluye un primer hito inmediato. La división de robótica prevé evitar la contratación de unas 160.000 personas en EE UU para 2027. Ese empuje, si sale según lo planeado, reduciría el coste por artículo manipulado y entregado en unos 30 céntimos, con un ahorro agregado de 12.600 millones de dólares entre 2025 y 2027. En paralelo, la base laboral estadounidense de Amazon se ha triplicado desde 2018 hasta rozar 1,2 millones de empleados, lo que explica que el impacto potencial de cualquier automatización sea tan visible.

Gestión del impacto social

La compañía también habría ensayado una “puesta en escena” reputacional. Los documentos describen ideas para reforzar la imagen de “buen ciudadano corporativo” y, sobre todo, para suavizar el vocabulario: sustituir “automatización” o “IA” por fórmulas neutras como “tecnología avanzada”, y hablar de “cobots”, robots colaboradores que trabajan junto a personas en tareas de picking, clasificación o traslados internos. En términos simples, un cobot es un robot diseñado para compartir espacio y coordinarse con operarios humanos con sensores que evitan colisiones.

Amazon se ha apresurado a matizar. La portavoz Kelly Nantel aseguró que esos papeles recogen la visión de “un solo equipo” y no reflejan la estrategia de contratación “ahora ni en el futuro”. Añadió que en Amazon circulan miles de documentos con “grados variables de precisión y actualidad”, y subrayó que la empresa sigue contratando en sus centros, con 250.000 puestos de temporada anunciados recientemente.

La compañía también negó dar instrucciones a sus directivos para evitar ciertas palabras y desligó su participación comunitaria de cualquier plan de automatización. Estas réplicas ilustran el choque entre planificación interna y mensaje público en grandes compañías tecnológicas.

Acemoglu lo resumió con crudeza: “Nadie tiene tantos incentivos como Amazon para encontrar el modo de automatizar. Una vez sepan hacerlo con beneficios, otros lo copiarán”. Si Amazon alcanza su objetivo, añadió, “uno de los mayores empleadores de Estados Unidos pasará a destruir empleo neto en lugar de crearlo”. Dicho de otro modo, el efecto dominó podría salir de los almacenes de Amazon y cruzar todo el comercio minorista, los operadores logísticos y la paquetería de «última milla».

Conviene distinguir conceptos. Automatizar no siempre significa eliminar el trabajo humano, pero sí redistribuirlo. En logística, los robots ya hacen transporte interno de cargas, escaneo y reposición; las personas gestionan incidencias, mantenimiento, calibración y calidad. El salto de escala que apuntan esos documentos no es una prueba de laboratorio, sino una apuesta por sustituir tareas rutinarias, repetitivas y predecibles a gran volumen. Si el ahorro por pedido es estable y la tasa de error baja, la aritmética de márgenes presiona a favor de la máquina. El reto político y social será qué alternativas, formación y salarios ofrece el mercado a quienes hoy encajan cajas y mañana supervisan flotas de cobots.

REFERENCIA

Inside Amazon’s plans to replace workers with robots