Un análisis genético descubre que los neandertales desaparecieron de Europa, perdiendo casi todas sus ramas hace 65.000 años, y solo quedó una.
Los neandertales no fueron una masa uniforme de gente con la misma cara y las mismas costumbres repartida por Eurasia. Durante cientos de miles de años, sus grupos se separaron, se reencontraron, crecieron y desaparecieron. Sabemos que su linaje se separó del nuestro hace unos 500.000 años, y que su final llegó hace unos 40.000, pero entre medias ocurrió algo más difícil de ver: cambios internos, silenciosos, que no dejan huesos en el suelo, solo huellas en el ADN.
En un trabajo publicado el 23 de marzo en PNAS, un equipo internacional ha reconstruido uno de esos giros usando ADN mitocondrial, el material genético que se hereda por vía materna y que, por su abundancia en las células, suele sobrevivir mejor al paso del tiempo.
La idea central es simple y brutal: hasta hace unos 65.000 años, en Europa coexistían varias líneas mitocondriales neandertales. Después de esa fecha, casi desaparecen. En su lugar aparece una sola línea, nacida en el suroeste de Francia, que acaba extendiéndose por el continente. Los autores lo interpretan como una gran sustitución poblacional: no un pequeño vaivén local, sino un reinicio a escala europea.
Los neandertales desaparecieron, pero esta familia francesa sobrevivió
Para llegar ahí, los investigadores reunieron diez nuevas secuencias de ADN mitocondrial de neandertales procedentes de seis yacimientos en Bélgica, Francia, Alemania y Serbia. Uno de esos lugares es la cueva de Pešturina, en Serbia, de donde procede un diente analizado en este trabajo. A ese material nuevo le sumaron 49 secuencias mitocondriales publicadas en estudios anteriores, y compararon el conjunto con herramientas filogenéticas, como si reconstruyeran un árbol genealógico a partir de apellidos maternos.
El patrón que emerge tiene fecha y contexto climático. Según el equipo, alrededor de hace 75.000 años los glaciares pasaron a dominar gran parte de Europa. El estudio sugiere que muchos grupos del norte no resistieron ese endurecimiento ambiental. “No creemos que nuestros hallazgos sugieran que los neandertales estuvieran migrando al Mediterráneo”, explicó el paleo-genetista Cosimo Posth, de la Universidad de Tubinga, en conversación con Live Science. “Creemos que los grupos neandertales del norte de Europa perecieron, mientras que un grupo que ya estaba en el suroeste de Francia sobrevivió a este cambio climático y luego se expandió por una región más amplia”.
Esa expansión posterior habla de un cuello de botella genético. Pasa gente, sí, pero pasa poca variedad. “Esto nos dice que hubo una gran disrupción en la historia neandertal”, añadió Posth. “Hubo realmente una transformación genética”. Si todos los neandertales tardíos descienden de un mismo grupo materno, la diversidad general se desploma, y eso se nota en los datos: “había una especie de empobrecimiento genético”, dijo.
La pobreza genética de los últimos neandertales
Lo llamativo es cuándo se hace más evidente esa pobreza genética. El trabajo detecta que la pérdida de diversidad se vuelve especialmente marcada hacia hace unos 42.000 años, poco antes de la desaparición final de los neandertales en Europa. Posth lo plantea como un factor de vulnerabilidad, no como una única explicación: menos diversidad implica menos margen para adaptarse a cambios bruscos, ya vengan de nuevas oscilaciones climáticas, de presiones demográficas o de la llegada de otros humanos.
Aun así, el ADN no cuenta toda la historia cultural. El propio Posth subraya una paradoja interesante: pese a parecer casi clones desde el punto de vista mitocondrial, los neandertales tardíos muestran diferencias notables en herramientas, estilos y evidencias arqueológicas según los yacimientos. En su lectura, eso encaja con grupos pequeños y poco conectados entre sí, aislados durante generaciones. El aislamiento favorece la endogamia, pero también permite que cada comunidad desarrolle soluciones propias, como talleres separados en un continente helado.
Un observador externo, el genetista de poblaciones Fernando Villanea, de la Universidad de Colorado Boulder, lo resumió con una imagen inquietante de continuidad y derrumbe: “Hemos visto pruebas de que las poblaciones neandertales se reemplazaban entre sí, y este artículo realmente crea una historia de fondo de por qué podría ser así, porque los neandertales se extinguían en lugares todo el tiempo, y luego otros grupos neandertales iban y recolonizaban los mismos lugares”. La última vez, sin embargo, la recolonización vino con una factura genética demasiado alta, y Europa se quedó con una sola familia.
REFERENCIA
Archaeogenetic insights into the demographic history of Late Neanderthals