Un ensayo clínico con miles de participantes concluye que aumentar la ingesta de agua no reduce la recurrencia de cálculos renales, contradiciendo décadas de recomendaciones de los médicos
La recomendación lleva décadas en boca de todos los médicos de familia: si tienes tendencia a los cálculos renales, bebe mucha agua. La lógica es impecable (más agua diluye la orina y reduce la concentración de sales que forman los cálculos) y los estudios observacionales parecían apoyarla. Pero ahora, el mayor ensayo clínico aleatorizado realizado hasta la fecha sobre esta intervención da un resultado que nadie esperaba: aumentar la ingesta de agua de forma significativa y sostenida no reduce de forma apreciable la recurrencia de los cálculos renales frente al grupo de control que no bebía tanto.
Un ensayo con tecnología de última generación para los riñones
El equipo de investigadores diseñó un programa de hidratación que incluía botellas inteligentes con sensores de consumo, recordatorios personalizados en el móvil, sesiones de coaching nutricional y hasta incentivos económicos por cumplir los objetivos de hidratación. Miles de personas con un historial de cálculos renales recurrentes fueron asignadas aleatoriamente al programa intensivo de hidratación o a los cuidados habituales.
Con toda esa presión, los participantes del grupo intervención sí bebieron más agua: el cumplimiento del programa fue alto y los registros de las botellas inteligentes confirmaron un aumento real y sostenido de la ingesta de agua durante el seguimiento. Sin embargo, al comparar la tasa de nuevos episodios de cólico renal y de formación de nuevos cálculos entre ambos grupos, la diferencia no fue significativa. Los cálculos aparecieron con una frecuencia similar en quienes bebían más y en quienes seguían sus hábitos habituales.
Por qué podría no funcionar beber tanto para los riñones
Los investigadores apuntan a varias hipótesis para explicar el resultado. La primera es que la causa de los cálculos en la mayoría de los pacientes no es simplemente la concentración de la orina sino factores metabólicos más complejos: la excreción urinaria de calcio, oxalato, ácido úrico o citrato está determinada principalmente por la dieta y el metabolismo, no por el volumen de agua consumida. Aumentar la dilución sin cambiar esos factores puede no ser suficiente. La segunda es que el tipo de agua importa: en zonas con agua dura (rica en calcio), beber más puede incluso aumentar la carga de calcio urinario.
El hallazgo no significa que la hidratación sea irrelevante para la salud renal en general, pero sí cuestiona la recomendación universal de «bebe más agua» como estrategia preventiva de cálculos en pacientes con historial de recurrencia. Los autores sugieren que el foco debería desplazarse hacia intervenciones dietéticas más específicas según el tipo de cálculo (cálcico, úrico, de estruvita) y el perfil metabólico urinario de cada paciente.
REFERENCIA
Imagen generada parcialmente con IA