El telescopio espacial SPHEREx de la NASA completa el primer mapa de hielo de agua en regiones interestelares de la galaxia, confirmando que este compuesto esencial para la vida no es una rareza del sistema solar sino una constante del cosmos

El agua es el ingrediente número uno de la vida tal como la conocemos. Por eso una de las grandes preguntas de la astrobiología es si el agua (y en particular el hielo de agua en las nubes interestelares donde nacen las estrellas y los planetas) es común en el universo o una rareza de nuestro sistema solar.

El telescopio SPHEREx de la NASA, lanzado en marzo de 2025, acaba de responder esa pregunta con el primer mapa global de hielo de agua en regiones interestelares de la Vía Láctea: el agua es abundante, está por todas partes y en cantidades que superan las estimaciones previas.

La misión SPHEREx de la NASA operará en órbita terrestre baja, detectando cientos de millones de estrellas y galaxias y creando el primer estudio espectroscópico de todo el cielo en el infrarrojo cercano. Esta representación artística muestra la nave espacial y sus característicos escudos fotónicos cónicos, que protegen el telescopio de SPHEREx de la luz infrarroja y el calor procedentes del Sol y de la Tierra. Crédito de la foto: NASA/JPL-Caltech

La misión SPHEREx de la NASA operará en órbita terrestre baja, detectando cientos de millones de estrellas y galaxias y creando el primer estudio espectroscópico de todo el cielo en el infrarrojo cercano. Esta representación artística muestra la nave espacial y sus característicos escudos fotónicos cónicos, que protegen el telescopio de SPHEREx de la luz infrarroja y el calor procedentes del Sol y de la Tierra. Crédito de la foto: NASA/JPL-Caltech

SPHEREx: el mapa infrarrojo de la galaxia

SPHEREx (Spectro-Photometer for the History of the Universe, Epoch of Reionization and Ices Explorer) opera en el infrarrojo, la banda del espectro electromagnético donde las moléculas de agua, dióxido de carbono, metanol y otros compuestos orgánicos dejan sus huellas espectrales características. Durante su primer año de operaciones ha cartografiado más de 100 regiones de formación estelar distribuidas por toda la galaxia, midiendo en cada una la abundancia de hielo de agua en los granos de polvo interestelar que flotan entre las estrellas.

Los resultados revelan que el hielo de agua es uno de los componentes más abundantes de esas nubes, presente en proporciones significativamente mayores de lo que los modelos anteriores predecían. En las regiones más frías (por debajo de −260 °C, cerca del cero absoluto), prácticamente toda el agua disponible está en forma de hielo recubriendo los granos de polvo. Cuando esas nubes colapsan para formar nuevas estrellas y sus sistemas planetarios, ese hielo se incorpora a los cometas, asteroides y planetas en formación.

El hielo galáctico y el origen de la vida

El hallazgo refuerza la idea de que el agua no llegó a la Tierra primitiva como un accidente, sino que forma parte del inventario habitual de la química cósmica. Si prácticamente todas las nubes moleculares que forman sistemas planetarios contienen grandes cantidades de hielo de agua, entonces la disponibilidad de agua no es el factor limitante para la habitabilidad en el universo.

Lo que distingue a la Tierra de otros planetas no sería la presencia de agua, sino la combinación de temperatura, atmósfera y química que permite que esa agua exista en estado líquido de forma estable durante miles de millones de años, el famoso efecto «Ricitos de oro», según el cual, por casualidad, nos encontramos en el lugar preciso para que aparezca la vida. La búsqueda de vida en otros planetas puede ser así más fácil: no se trata de buscar agua, sino buscar las condiciones para que el agua permanezca líquida.

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