La NASA tiene casi listo el lanzamiento del telescopio espacial infrarrojo NEO Surveyor, con la misión de localizar al menos el 90% de todos los asteroides y cometas potencialmente peligrosos para la Tierra.

En algún lugar del sistema solar hay un asteroide con nuestro nombre. No sabemos cuál es, ni cuándo llegará, ni desde qué dirección. Lo que sí sabemos, gracias a décadas de búsquedas sistemáticas, es que hay miles de objetos cercanos a la Tierra (NEOs, Near-Earth Objects, nada que ver con la película Matrix) cuyos parámetros orbitales no conocemos con suficiente precisión para descartar un impacto futuro. La respuesta de la NASA a esa incertidumbre tiene nombre: NEO Surveyor, el primer telescopio espacial diseñado específicamente para encontrarlos a todos, y está a punto de terminar su fabricación.

Por qué un telescopio espacial infrarrojo

Los asteroides oscuros son el principal punto ciego de las búsquedas actuales. Las encuestas de asteroides existentes (como el ATLAS que descubrió el cometa interestelar 3I en 2025, o el Catalina Sky Survey) operan en luz visible: detectan los asteroides por la luz solar que reflejan. El problema es que los asteroides más oscuros (aquellos con albedo muy bajo, como los de tipo C carbonáceo) reflejan muy poca luz y pueden pasar desapercibidos incluso cuando cruzan relativamente cerca de la Tierra.

NEO Surveyor opera en el infrarrojo térmico (longitudes de onda de 4 a 10 micrómetros), donde todos los objetos calentados por el Sol emiten radiación independientemente de su color o reflectividad. Un asteroide completamente negro, que sería invisible para los telescopios ópticos desde la misma distancia, brilla con fuerza en el infrarrojo.

Esa diferencia no es menor. Los modelos sugieren que aproximadamente un tercio de los asteroides potencialmente peligrosos son suficientemente oscuros como para ser significativamente más difíciles de detectar con telescopios ópticos. NEO Surveyor, al operar en el infrarrojo, ve todos los objetos con la misma eficacia independientemente de su composición superficial.

El objetivo: completar el inventario en diez años

El mandato legal de la NASA, establecido por el Congreso de EE.UU. en 2005, es localizar el 90% de todos los NEOs mayores de 140 metros (objetos de ese tamaño pueden causar devastación regional si impactan). Las encuestas terrestres llevan dos décadas trabajando hacia ese objetivo y han progresado considerablemente, pero el ritmo actual de descubrimiento no permitirá completar el inventario hasta mediados del siglo XXI.

NEO Surveyor acelera dramáticamente ese cronograma: según las simulaciones de la NASA, el telescopio debería localizar el 90% de los NEOs mayores de 140 metros en aproximadamente diez años de operaciones, completando el mandato de 2005 en un tiempo razonable.

El telescopio también se convertirá en la herramienta más potente disponible para el seguimiento de asteroides conocidos: la medición precisa de sus tamaños y albedos (actualmente inciertos para la mayoría de los NEOs) permitirá refinar las estimaciones de riesgo de impacto y evaluar de forma más realista qué objetos requieren misiones de defensa planetaria.

La misión DART de la NASA, que en 2022 impactó el asteroide Dimorphos y alteró su órbita, demostró que la deflexión de asteroides es técnicamente posible. NEO Surveyor es el sistema que identificará los objetos que podrían necesitar ese tipo de intervención con suficiente antelación para planificarla.

Estado actual y camino al lanzamiento

NEO Surveyor superó su revisión crítica de diseño en 2022 y desde entonces ha avanzado por las fases de fabricación e integración. El telescopio, con su espejo primario criogénico de 50 centímetros, sus detectores infrarrojos enfriados a temperaturas criogénicas y su escudo solar, está actualmente siendo integrado y probado en laboratorios distribuidos por varios estados de EE.UU. El lanzamiento está previsto para no antes de septiembre de 2027, desde Cape Canaveral. Una vez en órbita, el telescopio se situará en el punto Lagrange L1 del sistema Tierra-Sol, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, desde donde tendrá una vista privilegiada del espacio interior del sistema solar. Desde allí observará el cielo de forma continua durante al menos cinco años, completando múltiples pasadas completas de las regiones del cielo donde se concentran los asteroides potencialmente peligrosos.

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