Científicos encuentran la forma de salvar al Potoroo de Gilbert, el marsupial más raro del mundo, gracias al análisis del adn en la caca de este y otros animales

En el rincón más remoto de Australia Occidental habita una criatura tan esquiva que durante años se había dado por extinta, el Potoroo de Gilbert (Potorous gilbertii), hasta su redescubrimiento en 1994. Desde entonces, la ciencia libra una carrera contra el tiempo para evitar su desaparición definitiva. Es pequeño, nocturno, amante de los hongos y extremadamente selectivo con su dieta, con una población que no supera los 150 ejemplares en estado salvaje, esta criatura ostenta el título del marsupial más raro del mundo.

Su supervivencia pende de un hilo, pero un nuevo estudio aporta una herramienta inesperada para protegerlo: el ADN escondido en sus excrementos.

Ante una situación tan crítica, un equipo de científicos de la Universidad Edith Cowan (ECU) y del Departamento de Biodiversidad, Conservación y Atracciones (DBCA) de Australia ha recurrido a una estrategia científica ingeniosa y a la vez sorprendente, que consiste en analizar lo que dejan atrás.

Detectives del ADN en la caca (del bosque)

Para proteger al Potoroo de Gilbert, los científicos necesitan trasladarlo a nuevos hábitats seguros, creando poblaciones de reserva en caso de que se produzcan incendios forestales u otras catástrofes que golpeen a la única población natural que queda. Sin embargo, el Potoroo es extremadamente exigente con su comida. Es un micófago especialista, lo que significa que más del 90% de su dieta consiste en hongos, principalmente variedades subterráneas similares a las trufas.

El estudio, publicado en la revista científica Biodiversity and Conservation, se centra en la peculiar dieta de este animal, pero estudiar esta dieta es una tarea titánica que implica mirar esporas bajo el microscopio, un método limitado porque muchos hongos australianos ni siquiera han sido descritos todavía. Por esta razón, el equipo decidió utilizar una técnica de vanguardia llamada metabarcoding de ADN ambiental (ADNe), una herramienta que permite identificar rastros genéticos de los hongos consumidos a partir de muestras de heces, ofreciendo una huella digital precisa de lo que el animal ha comido sin necesidad de capturarlo o molestarlo.

Es un micófago especialista, lo que significa que más del 90% de su dieta consiste en hongos

Estudiar al Potoroo de forma aislada no bastaba para encontrar potenciales nuevos hábitats. Los investigadores analizaron también las dietas de sus vecinos: el Quokka, el Quenda (un tipo de Bandicut) y la rata de monte. Aunque históricamente se pensaba que el Quokka era el mejor indicador de un hábitat adecuado para el Potoroo, el análisis de ADN reveló que el Quenda y la rata de monte tienen una dieta de hongos mucho más similar a la del Potoroo.

Excrementos de Potoroo de Gilbert, Quokka, Quenda y rata de monte

Excrementos de Potoroo de Gilbert, Quokka, Quenda y rata de monte. Fuente: Biodiversity and Conservation

Proteger al potoroo es proteger el bosque

Mediante el análisis avanzado de trazas de ADN presentes en las muestras de excrementos, conocidas científicamente como scat, los investigadores lograron identificar con precisión quirúrgica las especies exactas de hongos de las que se alimentan estos marsupiales. Gracias a este mapeo genético de sus comidas, los equipos de conservación ahora tienen una herramienta mucho más poderosa para elegir lugares donde reintroducir con éxito al Potoroo, asegurando que estos pequeños buscadores de trufas tengan un futuro.

No es tampoco el único marsupial famoso por sus boñigas. El wombat, aunque no corre tanto peligro, se conoce por sus heces perfectamente cúbicas.

Además, los Potoroos y otros mamíferos micófagos son esenciales para el ecosistema. Al excavar para buscar hongos, airean el suelo, dispersan esporas y favorecen la salud de los bosques. Muchos árboles dependen de hongos simbióticos para absorber nutrientes, sin animales que los propaguen, el bosque entero se resiente. Actualmente el Potoroo de Gilbert vive en un territorio extremadamente limitado. En 2015, un incendio forestal arrasó el 90 % de su hábitat principal en la reserva natural en Two Peoples Bay, a lo que hay que sumar la presión de depredadores como gatos y zorros, que han diezmado a muchos pequeños mamíferos australianos.

Por eso es tan importante encontrar nuevos lugares seguros para establecer poblaciones de respaldo, creando un plan que asegure su supervivencia y los salve de la extinción definitiva.

REFERENCIA

Gilbert´s Potoroo and the fun-guys: Co-existing mycophagous mammals as indicators of potencially available fungal food resources