Un estudio publicado por investigadores japoneses muestra que los gatos domésticos responden de forma más consistente al matatabi que a la hierba gatera, a pesar de que esta última es una droga más potente
Cualquier persona que haya visto a un gato reaccionar ante la hierba gatera conoce la escena: el animal se frota la cara contra el objeto impregnado, rueda por el suelo, maúlla, babea, y durante unos minutos parece transportado a otro plano de existencia. La hierba gatera (catnip en inglés) es tan emblemática en la cultura de los gatos de compañía que su nombre en inglés ha pasado directamente al lenguaje coloquial para describir cualquier cosa irresistible.
Un nuevo estudio desde Japón, donde la planta equivalente es el matatabi, complica esa historia de forma inesperada: cuando los gatos pueden elegir libremente, la mayoría ignora la hierba gatera y se va derecha al matatabi. Y la razón no tiene nada que ver con la química.
El experimento: un jardín nocturno, cámaras de rastreo y libre elección
La profesora Reiko Uenoyama, de la Universidad de Iwate, y el profesor Masao Miyazaki, que lidera el grupo de investigación desde hace años, plantearon un experimento deliberadamente alejado de las condiciones de laboratorio habituales. En un jardín de Morioka (norte de Japón), plantaron hierba gatera viva y colocaron ramas frescas de matatabi en las proximidades. Cámaras de rastreo nocturnas registraron durante diez noches las visitas de gatos callejeros que podían entrar, explorar y marcharse con total libertad.
De seis gatos identificables que visitaron el jardín, cinco mostraron la conducta típica de frotarse y rodar ante el matatabi. Ninguno mostró esa misma respuesta ante la hierba gatera viva ni ante muestras frescas de la planta colocadas junto a ella. El equipo repitió la prueba con extractos de ambas plantas presentados simultáneamente, y el resultado fue el mismo: el matatabi ganó de forma consistente.
Para comprobar si el patrón era específico de los gatos callejeros japoneses o se generalizaba, el equipo estudió 22 gatos de raza pura en dos instalaciones del país, razas originarias de Europa, Estados Unidos y Oriente Medio. En un entorno interior amplio donde los animales podían moverse con libertad, 15 respondieron únicamente al extracto de matatabi, tres únicamente al de hierba gatera, uno a ambos y tres olfatearon los papeles impregnados sin llegar a frotarse ni rodar.
La paradoja: más compuestos, menos respuesta
Lo que hace especialmente llamativo el hallazgo es la aparente contradicción química. El análisis de las plantas usadas en el estudio mostró que la hierba gatera contenía cantidades sustanciales de nepetalactona cis-trans, el principal compuesto activo conocido por inducir la respuesta felina. En total, la hierba gatera contenía aproximadamente 170 veces más compuestos bioactivos medibles que el extracto de matatabi utilizado.
Y sin embargo, cuando los gatos eran testados individualmente en jaulas de laboratorio, los compuestos de la hierba gatera sí funcionaban: los isómeros de nepetalactona presentes en la planta desencadenaban la respuesta de frotamiento y rodamiento. Dicho de otro modo, la hierba gatera contiene sustancias que claramente actúan sobre los gatos. Simplemente, cuando los gatos tienen la opción de no elegirla, no la eligen.
«A primera vista, esto era contraintuitivo», señaló Miyazaki. «Uno esperaría que una planta con más compuestos activos, compuestos que claramente funcionan en pruebas de laboratorio, generara una respuesta más fuerte en condiciones de libre elección. Pero eso no fue lo que observamos».
Una posible explicación: el olor puede ser demasiado intenso
Por qué los gatos responden menos a la hierba gatera en condiciones naturales sigue siendo una pregunta abierta. La hipótesis más plausible que los investigadores proponen es que la planta viva libera los compuestos activos de forma continua y en concentraciones muy elevadas, lo que podría saturar los receptores olfativos del gato o simplemente resultar en un estímulo demasiado intenso para generar la respuesta de autoanointamiento típica.
El matatabi, con una mezcla más compleja de iridoides relacionados (nepetalactol cis-trans, isoiridomirmecinina y dihidronepetalactona entre otros), y que cambia de composición cuando el gato mastica o daña la planta, podría ofrecer un perfil químico más matizado y, paradójicamente, más atractivo para la respuesta conductual completa.
La observación no es del todo nueva. En el diccionario de jardinería del botánico Philip Miller, publicado en 1768, ya se anotaba que los gatos parecían más atraídos por la hierba gatera cuando estaba marchita que cuando estaba fresca, una observación que encaja con esta hipótesis de saturación por olor excesivo.
Lo que el estudio revela sobre el comportamiento animal
Más allá de la preferencia específica de los felinos domésticos, el estudio plantea un punto metodológico relevante para la biología del comportamiento en general. La mayor parte de la investigación sobre la respuesta de los gatos a estas plantas se ha realizado en condiciones de laboratorio donde el animal está confinado y no tiene opción de alejarse del estímulo. Esas condiciones pueden confirmar que un compuesto es biológicamente activo, pero no dicen nada sobre si el animal lo elegiría en condiciones más parecidas a la realidad.
«Lo que los gatos pueden responder y lo que realmente eligen no siempre son lo mismo», resumió Uenoyama. En el contexto más amplio del bienestar animal, el hallazgo tiene implicaciones prácticas concretas: el matatabi podría ser un estímulo de enriquecimiento ambiental más eficaz que la hierba gatera para gatos domésticos, aunque en Europa y América del Norte sea bastante menos conocido y accesible.