En esta aldea gala no tenían poción mágica, tenían esclavos

grilletes galos

En el yacimiento galo de Allonnes, en Maine-et-Loire, aparecen cinco entraves de hierro para muñecas y tobillos, la evidencia física más directa conocida de la esclavitud en la Galia celta

La historia de la Galia prerromana la conocemos principalmente a través de los que ganaron. César escribió sobre las tribus que conquistó. Los historiadores griegos describieron las costumbres de los bárbaros del norte. Los propios galos no dejaron textos. Lo que sabemos de los más humildes de entre ellos, los esclavos, los prisioneros de guerra, los endeudados que perdieron su libertad como pago, lo sabemos casi únicamente a través de inscripciones y fuentes literarias. El registro arqueológico ha permanecido en silencio sobre esas personas durante siglos. Allonnes lo rompe.

Índice
  1. Un asentamiento en el cruce de todas las rutas
  2. Cinco objetos que hacen visible lo invisible
  3. Las armas rotas y las monedas mutiladas
  4. Un hallazgo presentado a la comunidad antes que a los medios
  5. Referencia

Un asentamiento en el cruce de todas las rutas

La excavación de Allonnes comenzó en 2019, cuando el proyecto de construcción de una urbanización en la localidad de Maine-et-Loire desencadenó una intervención de arqueología preventiva. Lo que los arqueólogos del INRAP encontraron fue tan excepcional que las autoridades prorrogaron la operación varios meses. Bajo el suelo de lo que iba a ser una parcela residencial había una vasta aglomeración gala fundada en el siglo III antes de nuestra era, con su correspondiente complejo cultual, en un emplazamiento de unas veinte hectáreas.

Conjunto de muebles metálicos galorromanos destinados a ofrendas. Crédito: Emmanuelle Collado/INRAP
Conjunto de muebles metálicos galorromanos destinados a ofrendas. Crédito: Emmanuelle Collado/INRAP

La posición geográfica de Allonnes explica la riqueza del yacimiento. Situada en la parte oriental del territorio de los Andécaves, en los confines con los pueblos turones y pictones, la aglomeración ocupaba un nudo de comunicaciones que la convertía en un punto de redistribución natural para las mercancías que circulaban por la región. Los arqueólogos lo llaman una "posición particularmente propicia para los intercambios comerciales". En términos más concretos: era un lugar donde llegaban comerciantes, artesanos, mercancías importadas desde el mundo romano, y también, como demuestran los hallazgos, seres humanos reducidos a mercancía.

Cinco objetos que hacen visible lo invisible

El catálogo de objetos metálicos recuperados en Allonnes es extraordinario por su número, variedad y calidad: armas, monedas, joyas, herramientas, vajilla votiva, piezas de adorno en hierro y aleaciones de cobre. Pero son cinco objetos los que han concentrado la atención de los especialistas: cuatro entraves de hierro para muñecas y tobillos, excepcionalmente bien conservados a pesar de la acidez del suelo.

Las esposas para muñecas tienen un diámetro de aproximadamente seis centímetros, lo bastante pequeño para corresponder a mujeres o niños. Los grilletes para tobillos pesaban alrededor de un kilogramo. "La identificación de grilletes y armas sugiere una estructura social jerárquica que comprende una clase dominante y una subordinada, de personas aprisionadas o esclavizadas", señaló Thierry Lejars, director en el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.

Una muestra de monedas galas, algunas de las cuales han sido mutiladas deliberadamente. Crédito: Emmanuelle Collado/INRAP
Una muestra de monedas galas, algunas de las cuales han sido mutiladas deliberadamente. Crédito: Emmanuelle Collado/INRAP

La escasez de este tipo de hallazgos no refleja la escasez de la esclavitud en la Galia. Refleja sus características arqueológicas: los esclavos raramente aparecen en las fuentes epigráficas, y sus pertenencias, si es que tenían alguna, difícilmente se preservan. "Las trazas relativas a los miembros más pobres de la sociedad gala, y especialmente las de las poblaciones serviles, permanecen invisibles", señala el comunicado del INRAP. Por eso el hallazgo de Allonnes es, en sus propias palabras, "extremadamente raro para este período y territorio de la Galia".

Los individuos reducidos a la esclavitud en la Galia podían ser prisioneros de guerra, condenados por delitos, o personas que habían contraído deudas que no podían saldar. Todos ellos eran, en la terminología jurídica de la época y en la descripción que usa el propio INRAP, "meros objetos de propiedad" que podían ser revendidos por sus dueños.

Las armas rotas y las monedas mutiladas

Los grilletes no eran el único hallazgo que revelaba la complejidad social de Allonnes. Una proporción significativa de las armas recuperadas en el yacimiento habían sido deliberadamente dobladas, torcidas o cortadas. Un tercio de las monedas encontradas mostraban marcas de buriles, limas o cizallas. El análisis arqueológico interpretó esas mutilaciones como ofrendas religiosas: al destruir el valor funcional y comercial del objeto, el oferente lo transformaba en un regalo para los dioses, asegurando su permanencia sagrada. Era un ritual que convirtió el santuario de Allonnes en un archivo involuntario de la vida económica y espiritual de la comunidad.

Ese santuario, que coexistió con la aglomeración laténiana y sobrevivió a la conquista romana, es también una de las razones por las que el yacimiento tiene importancia a escala europea. La continuidad del lugar de culto durante siglos, adaptado primero a las costumbres galas y luego a las romanas, proporciona una ventana rara a los procesos de sincretismo cultural que acompañaron a la romanización de la Galia occidental.

Un hallazgo presentado a la comunidad antes que a los medios

Los resultados de Allonnes no se presentaron primero en una revista científica sino en la propia localidad, durante las Jornadas Europeas de Arqueología de 2026, con una conferencia para el público local, una exposición de más de noventa objetos de la excavación, y talleres pedagógicos para escolares de los colegios Jules Ferry y Saint-Doucelin de Allonnes que habían trabajado con el material arqueológico durante todo el curso 2025-2026. Un livret elaborado para la ocasión acompañó la exposición. El INRAP publicó posteriormente sus resultados en un comunicado oficial que es la fuente de este artículo. La publicación científica detallada del yacimiento está pendiente.

Referencia

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