Resuelto el misterio del Gran Duque de Médici, un CSI real después de cuatro siglos

Francesco de Médici

El ADN de los restos esqueléticos de Francesco de Médici, fallecido en 1587 por lo que se creyó un envenenamiento por parte de su hermano Ferdinando, desmonta esta teoría

Florencia, 1587. El Gran Duque Francesco de Médici muere de forma repentina en la villa familiar de Poggio a Caiano, once días después de caer enfermo. Su esposa, Bianca Cappello, muere al día siguiente. La rapidez de ambas muertes y la rivalidad política entre Francesco y su hermano el Cardenal Ferdinando alimentaron durante siglos una sospecha que se convirtió en leyenda: envenenamiento. Ferdinando, que heredó el ducado, siempre fue el principal sospechoso. Un estudio publicado en iScience cierra el caso con evidencia molecular.

Los hermanos de Médici, Giovanni (a la izquierda) y Francesco (a la derecha). (Baccio Lomi, pintor de la escuela florentina/Wikimedia Commons)
Los hermanos de Médici, Giovanni (a la izquierda) y Francesco (a la derecha). (Baccio Lomi, pintor de la escuela florentina/Wikimedia Commons)
Índice
  1. Dos siglos de teorías y un análisis de ADN que las descarta
  2. Por qué la malaria era probable desde el principio
  3. Una cepa desconocida del parásito más letal
  4. Las limitaciones del ADN antiguo
  5. Referencia

Dos siglos de teorías y un análisis de ADN que las descarta

La hipótesis del envenenamiento ya había sido parcialmente descartada en 2009 por un análisis toxicológico que no encontró concentraciones de arsénico compatibles con un homicidio deliberado. Pero la duda persistía porque las pruebas eran negativas (ausencia de veneno), no positivas (presencia de causa alternativa). Lo que el equipo de Serena Tucci (Yale) y Valentina Giuffra (Universidad de Pisa) logró fue exactamente eso: encontrar la causa real.

El análisis de ADN antiguo extraído de los restos esqueléticos de Francesco identificó material genético de dos especies del género Plasmodium, el parásito protozoario transmitido por mosquitos que causa la malaria. "Ahora podemos decir con certeza científica que la malaria, no el envenenamiento, mató al Gran Duque Francesco de Médici", señaló Giuffra.

Algunos miembros del equipo de investigación que estudia los restos. (Valentina Giuffra/Universidad de Pisa)
Algunos miembros del equipo de investigación que estudia los restos. (Valentina Giuffra/Universidad de Pisa)

Los investigadores analizaron también los restos del hermano menor de Francesco, el Cardenal Giovanni de Médici, que había muerto en 1562, veinticinco años antes. El ADN de sus huesos reveló igualmente la presencia de Plasmodium, confirmando que él también había muerto de malaria.

Por qué la malaria era probable desde el principio

El contexto histórico y geográfico encajaba desde mucho antes del análisis genético. Francesco y Bianca Cappello se encontraban en la villa de Poggio a Caiano cuando enfermaron, un territorio dominado entonces por arrozales húmedos donde los mosquitos del género Anopheles, los únicos transmisores del Plasmodium, eran extraordinariamente abundantes. Los documentos históricos de la época describían síntomas de fiebre intermitente en ambos, exactamente el patrón clínico que caracteriza la malaria. La enfermedad era endémica en el centro de Italia desde tiempos romanos y no sería erradicada del país hasta la década de 1970.

"Ambos fueron diagnosticados en su momento con síntomas, como fiebres intermitentes, consistentes con malaria", señaló Giuffra. "Este análisis genético confirma los relatos históricos así como las investigaciones previas."

Una cepa desconocida del parásito más letal

El descubrimiento más relevante para la ciencia actual no fue la confirmación de la causa de muerte del duque, sino el hallazgo de una cepa de Plasmodium falciparum (la especie que causa la forma más letal de malaria) con mutaciones únicas que no se habían documentado antes. Esas mutaciones podrían haber contribuido a la expansión del parásito hacia nuevos territorios durante el Renacimiento.

"El estudio del ADN antiguo nos ofrece una oportunidad no solo de diagnosticar la malaria en los restos de individuos del pasado, sino también una ventana para entender la evolución de las especies de Plasmodium, lo que puede ayudar a los científicos a comprender mejor cómo se adapta el patógeno con el tiempo", señaló Alexander Ochoa, biólogo evolutivo de Yale que participó en el estudio.

La comparación de estas cepas renacentistas con las actuales y con las identificadas en otros yacimientos arqueológicos permite construir un mapa más completo de cómo la enfermedad se desplazó y afectó a distintas comunidades a lo largo de los siglos. Es el tipo de información que puede informar la comprensión actual de la evolución de la resistencia a los antimaláricos y de la dinámica de expansión geográfica del parásito.

Las limitaciones del ADN antiguo

Los propios autores señalan los límites del trabajo con ADN antiguo: el material genético recuperado de restos arqueológicos está fragmentado y puede estar contaminado, lo que obliga a ser cauto con las interpretaciones y a aplicar protocolos de laboratorio estrictos para distinguir el ADN antiguo del contemporáneo introducido por manipulación posterior.

La malaria afecta todavía hoy a decenas de países, con cientos de miles de muertes anuales según la OMS. Los Médici, que durante siglos encarnaron en la imaginación popular el veneno y la intriga política, resultan ser una fuente inesperada de datos sobre uno de los patógenos que más vidas ha costado en la historia de nuestra especie.

Referencia

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