El motivo por el que tener más tiempo libre hace que luego vayas con prisa
El tiempo libre que aparece de forma inesperada se percibe como más largo de lo que realmente es, y que ese espejismo nos empuja a hacer las cosas más despacio y a acabar, paradójicamente, con prisas.
La escena te sonará. La reunión termina un cuarto de hora antes de lo previsto, o el tren sale con media hora de retraso, y tú piensas que por fin tienes tiempo de sobra. Un rato después, contra todo pronóstico, llegas tarde a lo siguiente. Ese pequeño sabotaje cotidiano tiene una explicación psicológica, y un equipo de investigadores acaba de ponerle nombre y números.
El espejismo del tiempo regalado
La idea central del trabajo, publicado en el Journal of the Association for Consumer Research, es que el tiempo que ganamos por sorpresa se siente subjetivamente más largo que el tiempo normal. Los autores lo llaman expansión del tiempo, y a lo largo de siete estudios, con ratos libres tanto reales como imaginarios, comprobaron que ese espejismo cambia nuestra conducta. Cuando creemos disponer de un tiempo extra caído del cielo, tendemos a dedicar más rato a las mismas tareas y a elegir actividades que consumen más minutos, precisamente lo contrario de lo que nos conviene si tenemos algo pendiente después.
Un billete de 20 en un abrigo viejo
El mecanismo tiene que ver con el punto de referencia que usa nuestro cerebro para juzgar las cosas. Medido frente a la expectativa de no tener nada, cualquier cosa parece mucho. El investigador Sam Maglio, uno de los firmantes, lo compara con encontrar un billete de 20 euros en el bolsillo de un abrigo que hacía tiempo que no te ponías: como tu expectativa saltó de cero a veinte, en lugar de partir de veinte, sientes que acabas de hacerte rico. Sirve también la imagen de encender una cerilla en una habitación a oscuras frente a hacerlo con todas las luces dadas. Ese salto brusco de la sensación de no tener nada a la de tener algo hincha el tamaño aparente del rato ganado, ya sean cinco minutos o cinco horas. Curiosamente, el efecto no depende del humor, pues aparece igual tanto si te alegras como si te fastidia que se cancelen los planes, y además se acumula: cuanto más inesperado es el tiempo que ganas, más se dilata en tu percepción.
Caminar más, elegir la cafetería lejana
Los experimentos aterrizan la teoría en gestos muy reconocibles. En uno de ellos, quienes creían haber recibido un rato libre inesperado calculaban que pasearían alrededor de un 10% más de tiempo que quienes ya contaban con ese hueco. En otro, los participantes con tiempo ganado por sorpresa se inclinaban por las versiones largas de una misma actividad, como elegir una cafetería más lejana o ponerse con una tarea de 45 minutos en vez de una de 30, y daba igual que el plan fuera de ocio o de trabajo. El más revelador fue un estudio de la vida real: los estudiantes a los que se les regalaban 10 minutos al terminar antes una sesión de laboratorio tardaban un 14% más en salir del edificio, recogían sus cosas con parsimonia y se entretenían curioseando una caja de chucherías y baratijas que los investigadores habían colocado en el pasillo a propósito. Cuando el tiempo parece largo, uno se recrea en él.
Un regalo que puede ser una trampa
La gran pregunta es si ese tiempo caído del cielo es un regalo o una trampa, y la respuesta de los autores es que ambas cosas a la vez. Frenar un poco y disfrutar de un respiro puede ser estupendo para el bienestar, sobre todo si vivimos con la sensación crónica de ir siempre corriendo. El problema llega cuando estiramos demasiado esa sensación de holgura, porque entonces sobrestimamos lo que somos capaces de meter en ese rato y acabamos de vuelta en lo que los investigadores llaman hambre de tiempo, con las prisas y los agobios de siempre. El propio Maglio confiesa que hace poco estuvo a punto de perder un vuelo retrasado, y eso pese a acabar de escribir un artículo entero sobre por qué eso iba a pasarle justamente a él.
El consejo práctico que se extrae es tan sencillo como eficaz: delegar la vigilancia del reloj en algo que no seas tú, sobre todo cuando lo que está en juego importa. Disfruta de esa hora extra que te ha regalado el retraso del tren, pero pon una alarma que te devuelva a la realidad a tiempo. Un poco de intención, como resume el investigador, marca una gran diferencia. La próxima vez que el universo te obsequie con un rato inesperado, tenlo presente: en tu cabeza ese rato es más grande de lo que marca el reloj, y el reloj, tarde o temprano, siempre acaba teniendo razón.
REFERENCIA
- Gained Time Is Expanded: Examining the Psychological and Behavioral Consequences of Gaining Time (Tonietto, Malkoc, Wang y Maglio, Journal of the Association for Consumer Research 11(3), 2026. DOI: 10.1086/740288)
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El motivo por el que tener más tiempo libre hace que luego vayas con prisa puedes visitar la categoría SER HUMANO.
Continúa Leyendo