Los coupés contra los SUV: la batalla que parecía perdida

Mercedes-Benz CLE

En los setenta y ochenta los coupés eran los reyes del mercado. ¿Por qué se han dejado amilanar por los SUV? El Mercedes-Benz CLE recupera una carrocería que parecía condenada al ostracismo. Estas son las armas con las que compite.

Los SUV están de moda. Altos, robustos, con aspecto aventurero y pensados para servir prácticamente para todo. Pero no siempre fue así. Durante gran parte del siglo XX el automóvil que despertaba los sueños era muy diferente. Era bajo, tenía dos puertas y una silueta que parecía dibujada de un solo trazo. Era un coupé como hoy es el Mercedes-Benz CLE.

El término procede del verbo francés couper ("cortar") y designaba a los carruajes de cuatro ruedas cuya parte posterior había sido "recortada" para hacerlos visualmente más ligeros. Cuando aparecieron los primeros coches, aquella palabra pasó a definir una filosofía que todavía perdura: automóviles donde la línea y las proporciones importaban tanto como la mecánica.

Durante décadas, prácticamente todos los fabricantes quisieron tener un coupé en su gama. Eran coches que no pretendían ser los más racionales, sino los más deseables. En los años cincuenta y sesenta protagonizaron la edad de oro del gran turismo europeo. En los ochenta y noventa siguieron representando una forma distinta de entender el automóvil: menos práctica, quizá, pero también más emocional… y llegaron los SUV.

Cuando los SUV cambiaron las reglas

El éxito de los SUV no se explica únicamente por una cuestión de moda. Responden a necesidades muy concretas. Su posición de conducción elevada mejora la visibilidad, el acceso resulta más cómodo, ofrecen un interior amplio y transmiten una sensación de seguridad que muchos compradores valoran. El mercado terminó respondiendo con contundencia a pesar de la pérdida de identidad estética de la oferta: los coches empezaran a parecerse entre sí.

La falta de apetito por los coupés no fue únicamente culpa de los SUV. También tenían limitaciones difíciles de justificar para muchos compradores. La caída del techo reducía el espacio para la cabeza en las plazas traseras. Acceder al interior obligaba a abatir los asientos delanteros. Los maleteros solían ser más pequeños y la prioridad absoluta por el diseño hacía que la funcionalidad quedara en un segundo plano.

Eran coches que se compraban con el corazón más que con la cabeza. ¿La pasión suficiente como para mantener esta línea de negocio? Muchos fabricantes acabaron concluyendo que no… excepto algunos.

Y llegó el Mercedes-Benz CLE Coupé

El Mercedes-Benz CLE llegó al mercado con la convicción de que los aficionados se entusiasmarían con una carrocería que ha dado históricamente muchas alegrías al sector. La firma ya tenía en su portfolio el Clase C Coupé y el Clase E Coupé. Lo que hicieron fue fusionar los dos conceptos y dar vida al CLE, una reinterpretación completa del concepto.

El Mercedes-Benz CLE comparte buena parte del habitáculo, la arquitectura electrónica y la tecnología del actual Clase C, pero aumenta considerablemente sus dimensiones. Con 4,85 metros de longitud, una batalla de 2,865 metros y una carrocería más ancha, se convierte en el coupé más grande del segmento medio premium y acalla así a muchos detractores de este tipo de carrocerías.

 

Mercedes-Benz CLE

Por primera vez en mucho tiempo, un coupé como el Mercedes-Benz CLE no obligaba a grandes sacrificios. En la propuesta que hace Mercedes hoy los pasajeros traseros disponen de más espacio para las rodillas, además de ganar anchura para hombros y algunos milímetros extra de altura respecto al anterior Clase C Coupé. No es un coche pensado únicamente para llevar niños en la segunda fila ni para trayectos ocasionales. Cuatro adultos pueden viajar con un nivel de comodidad impensable en muchos coupés de generaciones anteriores. El maletero también rompe otro de los tópicos tradicionales de esta carrocería, incluso en la versión híbrida enchufable.

Elegancia frente a exageración

Mientras buena parte del mercado apuesta por diseños cada vez más agresivos, superficies recargadas, pasos de rueda gigantescos y una estética casi inspirada en el mundo de los todoterrenos, el CLE recupera una idea clásica. No intenta parecer más grande de lo que es. No necesita falsas entradas de aire ni enormes alerones para transmitir deportividad. Su lenguaje visual sigue una receta que Mercedes-Benz lleva perfeccionando desde hace décadas: un capó largo, el habitáculo retrasado, un parabrisas muy inclinado y una línea de techo que desciende suavemente hasta la zaga. Es una silueta reconocible incluso antes de ver la estrella sobre la parrilla.

Pero no es solo una cuestión estética. Esta apuesta también tiene consecuencias técnicas. Una carrocería baja y estilizada ofrece menor resistencia al aire que un SUV equivalente. En carretera, donde la aerodinámica explica buena parte del consumo energético, cada centímetro de altura cuenta. Y aquí es donde entra en juego también su mecánica híbrida enchufable.

El híbrido enchufable encuentra una segunda oportunidad

Hace apenas unos años, muchos analistas daban por hecho que el híbrido enchufable sería una tecnología de transición con fecha de caducidad. El rápido avance del coche eléctrico parecía dejar poco espacio para soluciones intermedias. Sin embargo, la realidad europea está siendo mucho más compleja.

La electrificación avanza, pero no lo hace al mismo ritmo en todos los países. La red de recarga pública continúa creciendo, aunque de forma desigual, y la infraestructura sigue concentrándose en determinadas regiones. Al mismo tiempo, millones de conductores realizan trayectos diarios relativamente cortos entre semana y viajes de cientos de kilómetros durante las vacaciones o los fines de semana. En ese escenario, un híbrido enchufable combina lo mejor de ambos mundos: funcionar como un eléctrico en los desplazamientos cotidianos y mantener las ventajas de un motor de combustión para recorrer largas distancias sin depender de la disponibilidad de un cargador.

Mercedes-Benz CLE

El Mercedes-Benz CLE 300 e responde a esa lógica gracias a su tecnología EQ Hybrid. Esta propuesta combina un motor de gasolina de cuatro cilindros y dos litros con otro eléctrico integrado en la transmisión automática de nueve velocidades (9G-TRONIC), que en conjunto desarrollan 313 CV. Su elemento más innovador es la batería de 25,4 kWh de capacidad útil, una de las mayores de su categoría, gracias a la que homologa 113 kilómetros de autonomía eléctrica en ciclo WLTP. Esa cifra permite realizar la mayoría de los desplazamientos cotidianos sin consumir una sola gota de gasolina. Un sistema electrónico decide en cada momento qué fuente de energía resulta más eficiente y alterna o combina ambos motores según las condiciones de conducción. Además, el vehículo recupera electricidad durante las frenadas mediante el sistema de regeneración, que transforma parte de la energía cinética en electricidad en lugar de disiparla en forma de calor. Cuando la batería se agota, el motor de combustión entra en funcionamiento de manera prácticamente imperceptible; puede así afrontar viajes largos sin depender de la infraestructura de recarga.

Europa tiene la palabra

La Comisión Europea ha situado la independencia energética como una prioridad estratégica desde la invasión rusa de Ucrania. El plan REPowerEU, presentado en 2022, persigue reducir de forma acelerada la dependencia europea de los combustibles fósiles importados mediante tres grandes líneas de actuación: aumentar la eficiencia energética, acelerar el despliegue de las energías renovables y electrificar sectores que tradicionalmente dependían del petróleo y el gas.

El transporte ocupa un lugar central en esa estrategia porque representa cerca de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea, que sigue dependiendo mayoritariamente de derivados del petróleo.

La electrificación también está cambiando el papel de los coupés. Con más de 100 kilómetros de autonomía eléctrica, el CLE 300 e combina el atractivo emocional de esta carrocería con las ventajas de un híbrido enchufable para el día a día.

Al mismo tiempo, Bruselas mantiene su objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050, fijado por la Ley Europea del Clima, mientras que el paquete legislativo Fit for 55 establece una reducción de al menos el 55 % de las emisiones netas para 2030 respecto a los niveles de 1990. En paralelo, la Unión también ha elevado sus objetivos para las energías renovables y la eficiencia energética con el fin de impulsar una electricidad cada vez menos dependiente de los combustibles fósiles. De ahí que los híbridos enchufables bien utilizados tengan un importante papel dentro de la transición energética, especialmente para conductores que todavía no pueden o no desean dar el salto definitivo a un vehículo completamente eléctrico.

Un coupé para una nueva Europa

Conducir hoy el Mercedes-Benz CLE 300 e Coupé no obliga a elegir entre emoción y racionalidad. Conserva las proporciones clásicas de un coupé, ofrece un comportamiento equilibrado —más orientado al confort que a una deportividad extrema— e incorpora una mecánica híbrida enchufable capaz de convertir muchos desplazamientos cotidianos en trayectos eléctricos. Además, debilita uno de los argumentos que parecían penalizar a los coupés: la falta de funcionalidad.

 

 

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