Un error con el paracetamol puede acabar dañando el hígado
Un estudio con datos de los centros de toxicología de Estados Unidos halla que las lesiones hepáticas por sustancias externas se han multiplicado por casi cinco desde el año 2000. La causa más frecuente es el paracetamol tomado en solitario, por delante del alcohol, y a menudo por sobredosis involuntaria.
Cuando pensamos en daños al hígado, el primer culpable que viene a la mente suele ser el alcohol. Un extenso análisis de los datos de los centros de toxicología estadounidenses apunta, sin embargo, en otra dirección, hacia un medicamento tan común que está en casi todos los botiquines. Conviene decir de entrada que ese fármaco es perfectamente seguro cuando se toma como debe, y que el problema aparece al superar las dosis recomendadas.
Casi cinco veces más en 24 años
El trabajo, dirigido por Christopher Holstege desde el Blue Ridge Poison Center de UVA Health, rastreó las lesiones de hígado provocadas por xenobióticos, es decir, sustancias ajenas al organismo, una categoría que engloba medicamentos, suplementos, alcohol y contaminantes ambientales. A partir del National Poison Data System, los investigadores reunieron unos 220.000 casos confirmados en laboratorio, en personas mayores de 15 años, entre los años 2000 y 2024. La tasa ajustada por población pasó de unas 11 exposiciones por millón de habitantes a casi 53, lo que supone multiplicarla por cerca de cinco. No eran episodios menores, ya que más del 80% de los casos anuales acabaron en hospitalización, según el estudio publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology.
El sospechoso está en el botiquín
La gran mayoría de las lesiones, alrededor del 90%, se debían a medicamentos, y el principal responsable individual resultó ser el paracetamol (llamado acetaminofén en Estados Unidos) tomado en solitario, presente en cerca de un tercio de los casos entre los hombres y en casi la mitad entre las mujeres. Su peso, además, fue creciendo a lo largo del periodo estudiado. El alcohol quedó en segundo lugar, con un repunte durante los años de la pandemia que también han detectado otros estudios. Las drogas recreativas, los suplementos dietéticos y los tóxicos ambientales aumentaron asimismo, aunque siguieron siendo causas bastante menores.
Un fármaco seguro que se vuelve peligroso al pasarse
Conviene no demonizar por ello a un medicamento valiosísimo. El paracetamol alivia el dolor y baja la fiebre, es más suave con el estómago que los antiinflamatorios y se considera el analgésico de venta libre más seguro durante el embarazo. El peligro para el hígado aparece con la sobredosis, y buena parte de esas sobredosis son accidentales. Una persona puede acumular sin darse cuenta más paracetamol del recomendado al combinar varios productos que lo contienen, como un antigripal y un analgésico a la vez, o al tomar de más pensando que cuanta más cantidad, mejor efecto. No es un riesgo trivial, ya que el paracetamol es la primera causa de insuficiencia hepática aguda en Estados Unidos y uno de los principales motivos de trasplante de hígado en el mundo, y alrededor de la mitad de las intoxicaciones son involuntarias. El mensaje de seguridad es sencillo: leer siempre las etiquetas, no solapar medicamentos que lleven paracetamol, respetar la dosis indicada (el prospecto marca un máximo en torno a cuatro gramos diarios, y muchos expertos aconsejan quedarse por debajo de tres) y consultar con un médico o farmacéutico antes de tomar más.
La buena noticia: la regulación funciona
El estudio deja también un motivo para el optimismo. Las lesiones causadas por productos que mezclaban paracetamol con otros fármacos se desplomaron en la década de 2010, entre un 60% y un 85%, justo después de que la agencia del medicamento estadounidense recomendara limitar cuánto paracetamol podían incluir esas combinaciones. Es una prueba de que una acción reguladora sensata y un etiquetado más claro reducen el daño de forma tangible. Los datos más recientes apuntan, además, a que la tasa de lesiones por paracetamol se ha estabilizado en los últimos años.
La conclusión honesta invita a la moderación, no al miedo. Una pastilla puntual para un dolor de cabeza es perfectamente segura, y el objetivo no es asustar a nadie con un medicamento útil y bien conocido. Lo que revelan estas cifras es que la mayor parte del daño llega al exceder la dosis, muchas veces por accidente, así que un simple vistazo a las etiquetas y algo de prudencia protegen el hígado más de lo que parece. Con los medicamentos, como con tantas otras cosas, un poco de mesura marca la diferencia.
REFERENCIA
- Estudio sobre lesiones hepáticas por xenobióticos notificadas a los centros de toxicología de EE. UU. (2000-2024) (Towers, Holstege, Schmalzried y Farah, Clinical Gastroenterology and Hepatology, 2026)
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