Una bacteria de diseño que funciona como el Ozempic en el intestino
Investigadores chinos han creado un probiótico modificado genéticamente que coloniza el intestino de forma temporal y solo libera una hormona reguladora del azúcar cuando detecta que la glucosa en sangre sube
El trabajo, liderado por el profesor Ye Haifeng en la Universidad Normal del Este de China y publicado en Nature, describe un probiótico bautizado como GIFT, equipado con un circuito genético sintético que actúa como un sensor de glucosa. Cuando el nivel de azúcar en el intestino aumenta, la bacteria activa la producción de un análogo de GLP-1, la misma familia de hormonas en la que se basan fármacos como los agonistas usados hoy para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad.
Un tratamiento que se apaga solo
La diferencia principal frente a las inyecciones actuales de GLP-1 es que el probiótico no libera la hormona de forma constante, sino únicamente cuando el propio organismo lo necesita. El circuito genético detecta la subida de glucosa y responde liberando la hormona terapéutica en el momento preciso, para después apagarse cuando el azúcar vuelve a niveles normales, lo que en teoría reduce el riesgo de efectos secundarios asociados a una exposición hormonal continua.
Además, la bacteria no se instala de forma permanente en el intestino, sino que lo coloniza temporalmente y se elimina de forma natural con el tiempo, un diseño pensado para evitar los riesgos que plantearía introducir un organismo modificado genéticamente de manera indefinida en el cuerpo humano.
Cinco semanas de control con una sola dosis cada tres días
En los ensayos con monos diabéticos, una sola dosis oral del probiótico administrada cada tres días mantuvo estable el nivel de azúcar en sangre durante cinco semanas seguidas. Los investigadores también probaron el sistema en ratones, donde observaron una respuesta segura y controlada del circuito genético ante distintos niveles de glucosa, sin señales de que la bacteria escapara al control del propio organismo o se propagara de forma descontrolada.
El equipo de Ye Haifeng ya trabaja en llevar esta plataforma hacia ensayos en personas, con la intención declarada de que un producto basado en esta tecnología pueda llegar a estar disponible en Estados Unidos en un plazo de dos años, aunque ese calendario dependerá del resultado de los ensayos clínicos que todavía quedan por completar.
Una alternativa oral a las inyecciones
Uno de los mayores obstáculos para el tratamiento sostenido de la diabetes tipo 2 es la adherencia de los pacientes a las inyecciones periódicas de GLP-1, un problema que un probiótico administrado por vía oral podría aliviar de forma sustancial. Al tratarse de una cápsula o un preparado que se toma por la boca, el tratamiento eliminaría la necesidad de agujas y podría facilitar su uso en contextos con menos acceso a atención sanitaria especializada.
Los autores subrayan que, aunque los resultados en primates son alentadores, el salto a los ensayos clínicos en humanos deberá confirmar tanto la seguridad a largo plazo del sistema como su eficacia real fuera del entorno controlado del laboratorio, incluyendo cómo responde el circuito genético ante la enorme variabilidad de la dieta y la microbiota de cada persona.
El diseño del circuito genético también tuvo en cuenta la seguridad regulatoria, un aspecto que suele frenar el desarrollo de terapias basadas en microorganismos modificados. Al limitar la colonización a un periodo determinado y exigir la presencia de glucosa elevada para activar la producción hormonal, el sistema reduce el margen para que la bacteria actúe de forma imprevisible una vez fuera del control directo de quien la administra.
Referencia
Glucose-responsive probiotics for glycaemic modulation in mice and monkeys, Ye Haifeng et al., Universidad Normal del Este de China.
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