La historia del médico que se bebió las bacterias para demostrar que tenía razón
En 1984, un médico australiano se bebió un cultivo de la bacterias de sus pacientes con úlcera, se provocó una gastritis, y desmontó la teoría de que las úlceras venían del estrés.
El artículo científico que lo cuenta está escrito con la frialdad habitual de la prosa médica de los años ochenta, aunque la historia merece una serie de televisión. Si se lee el artículo, un voluntario con mucosa gástrica histológicamente normal recibió campilobacter pilórico por vía oral. Desarrolló una enfermedad leve que duró catorce días. Al décimo día había gastritis demostrada histológicamente.
Lo que ese artículo tan frío no menciona es que el "voluntario" era el propio autor del estudio, el doctor Barry Marshall, que se bebió el contenido de una placa de cultivo de bacterias porque nadie le hacía caso.
La idea que nadie quería escuchar sobre las úlceras
A principios de los ochenta, el consenso médico era que las úlceras de estómago se producían por exceso de ácido, debido al estrés de la vida moderna. El tratamiento consistía en vivir tomando antiácidos, dietas blandas y, en los casos graves, cirugía para remendar los agujeros que se producían en el estómago.
Pero en 1982, Marshall y el patólogo Robin Warren consiguieron cultivar una bacteria presente en el estómago de pacientes con gastritis y úlcera. Esto era algo que se consideraba imposible, porque se daba por sentado que ningún microorganismo podía sobrevivir a los ácidos gástricos. La comunidad médica recibió el experimento con escepticismo.
El problema añadido era demostrar la causalidad: los postulados de Koch para establecer una relación entre un microorganismo y una enfermedad exigen reproducir la enfermedad inoculando el agente en un huésped sano, y los modelos animales no funcionaban en estos casos.
Cómo tener gastritis en diez días
Marshall se hizo primero una endoscopia para documentar que su estómago estaba sano. Después se bebió la suspensión bacteriana. Los síntomas aparecieron en pocos días, con malestar, náuseas y mal aliento. Una segunda endoscopia al décimo día mostró la inflamación de la mucosa. Al decimocuarto, la gastritis se había curado sola en su mayor parte.
El trabajo, publicado en la Medical Journal of Australia en abril de 1985, describía el síndrome de gastritis aguda por campilobacter pilórico y proponía que ese cuadro podía derivar en una infección crónica que predispone a la úlcera péptica. La bacteria acabó rebautizada como Helicobacter pylori. En 2005, Marshall y Warren recibieron el Nobel de Medicina.
Un experimento imposible de hacer hoy
La historia se cuenta como una gesta romántica de la historia ciencia, pero hoy no sería tan fácil. Marshall experimentó consigo mismo sin conocer la evolución a largo plazo de la infección que se estaba provocando, en un momento en el que ya se sospechaba su relación con procesos crónicos.
Hoy sabemos que H. pylori está clasificado como carcinógeno de tipo 1 y asociado al cáncer de estómago. Ningún comité de ética de investigación autorizaría hoy el experimento tal y como se hizo, y esa es exactamente la razón por la que resulta interesante: marca la frontera entre la ciencia heroica y la ciencia regulada.
La bacteria H. pylori sigue siendo un problema de salud pública de primer orden, con una prevalencia estimada en torno a la mitad de la población mundial y protocolos de erradicación bien establecidos en las guías clínicas españolas, con antibióticos, no con antiácidos. La diferencia respecto a 1984 es que hoy nadie tiene que bebérsela para que le crean.
REFERENCIAS
- Attempt to fulfil Koch's postulates for pyloric Campylobacter. Marshall, B. J., Armstrong, J. A., McGechie, D. B. & Glancy, R. J. Medical Journal of Australia 142(8), 436-439 (1985). PMID: 3982345.
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