Kaja Chmielowiec, psicóloga: "El síndrome postvacacional es una reacción totalmente normal del organismo"
La vuelta al trabajo tras unas merecidas vacaciones no siempre es un camino de rosas. Para muchos, el reencuentro con el despertador, las responsabilidades y el ritmo acelerado se convierte en un trago amargo que etiquetamos como "síndrome postvacacional". Pero, ¿estamos ante un problema clínico o ante una reacción natural de nuestro organismo?
La psicóloga Kaja Chmielowiec, Psicóloga Sanitaria, Sexóloga y directora de PsiCoConducta, nos ayuda a desmontar mitos y a entender que, en la mayoría de los casos, ese bajón de energía y motivación no es más que una señal de que nuestro cuerpo y mente necesitan un tiempo para reajustarse.
Desde volver a casa unos días antes hasta reprogramar actividades placenteras en la rutina, Chmielowiec subraya la importancia de la normalización y el autocuidado. Porque, como ella misma advierte, cuando el malestar se cronifica o aparece tras cada fin de semana, puede estar escondiendo problemas más profundos que merecen atención profesional.
Darío Pescador: ¿Qué conjunto de señales calificamos como síndrome postvacacional?
Kaja Chmielowiec: En primer lugar, me gustaría desmitificar el concepto de "síndrome postvacacional". Al igual que otros "síndromes" (como el del impostor), está muy instaurado en nuestro lenguaje cotidiano, pero a veces se interpreta erróneamente como un problema, enfermedad o trastorno. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de una reacción totalmente normal que ocurre cuando tenemos que adaptarnos de nuevo a nuestras rutinas tras un periodo vacacional. Es decir, habitualmente se produce cuando tenemos que volver a unos horarios, responsabilidades, entornos, etc. menos "agradables" que los que hemos vivido durante las vacaciones.
Los indicadores son sensación de fatiga o cansancio, dificultad para concentrarnos (todo ello puede llevarnos a ser menos eficaces o a cometer más errores), irritabilidad, tristeza, dificultades para conciliar o mantener el sueño, etc.
DP: ¿Es común verlo en consulta después del verano? ¿Puede llegar a ser grave?
KC: Es bastante común que lo observemos en consulta, lo cual no es de extrañar porque, como comentaba, es una reacción bastante habitual que todos hemos podido experimentar en algún momento. Suele ser más bien anecdótico y durar pocos días o la primera semana tras la vuelta, pero en casos muy puntuales puede alargarse en el tiempo o manifestarse en situaciones menos habituales (por ejemplo, tras cada fin de semana). En estos casos excepcionales puede tratarse de una mala gestión del proceso de readaptación a las rutinas o indicar algún tipo de problemas, por ejemplo, en el entorno laboral (insatisfacción, sobrecarga, burnout, etc.).
DP: ¿Qué se puede hacer durante las vacaciones para evitar o mitigar sufrir el síndrome postvacacional en el retorno?
KC: Las recomendaciones generales para facilitarnos la readaptación a nuestra rutina serían:
- Intentar volver a casa unos días antes (o por lo menos uno) para que el proceso pueda ser progresivo y no tengamos que lidiar con todas las responsabilidades de golpe. Podríamos pensar que volver un día antes de finalizar las vacaciones para poner lavadoras o prepararnos para el trabajo es tiempo perdido, pero ayuda a repartir la carga y comenzar a readaptarnos con más facilidad.
- Incluso estando de vacaciones, podemos comenzar con este proceso poco a poco, por ejemplo, volviendo gradualmente a unos horarios que se aproximen más a los que seguimos el resto del año.
- Poner el foco de atención en aspectos de nuestra rutina que nos gusten o programar actividades que nos ilusionen, para asociar la vuelta a sensaciones más agradables. Por ejemplo, en cuanto tengamos tiempo libre, ir al cine a ver la película nueva que llevábamos tiempo esperando, quedar con ese amigo o familiar al que echábamos de menos o ir a nuestro restaurante favorito. Cuando nuestras vacaciones se acaban, a menudo pensamos cosas como "qué pereza, de nuevo toca madrugar, perder tiempo en los atascos, lidiar con mi jefe, etc.", en definitiva, conectamos con un contenido que interpretamos como desagradable. Para contrarrestarlo, ayuda recordar cosas de las que habitualmente disfrutamos en nuestro contexto habitual y programar alguna de ellas.
DP: ¿Qué tratamiento es el más común y efectivo cuando una persona sufre el síndrome postvacacional?
KC: Lo que más suele ayudar es intentar prevenirlo, llevando a cabo las pautas anteriormente mencionadas. No obstante, si no fuese posible o no resultase suficiente, una vez estemos experimentando el malestar asociado a la readaptación, podríamos:
- Mantener la calma y normalizar el proceso por el que estamos pasando, recordando que se trata de una respuesta normal del organismo ante un cambio significativo y brusco de rutinas y que es transitorio, por lo que no alarmarnos sería la primera clave para no aumentar aún más la sintomatología.
- Reevaluar la carga, dado que es bastante habitual que no solo volvamos al ritmo de trabajo previo a las vacaciones, sino que incluso puede ser más alto por las tareas acumuladas durante nuestra ausencia. Tomarnos nuestro tiempo para evaluar qué tareas son realmente urgentes, delegar si es posible o postergar las que no lo sean, ayudará a establecer objetivos realistas a corto plazo tras la vuelta.
- Cuidar ciertos hábitos como una buena higiene del sueño, alimentación, retomar el deporte, etc.
- Prestar atención al diálogo interno, puesto que, cómo narramos las cosas que nos ocurren influye en cómo nos afectan. No tiene el mismo impacto decirnos "esto es insoportable, no puedo más" cuando nos notemos cansados en el trabajo el primer día a la vuelta, que pensar "me está costando retomar la rutina, pero es totalmente normal y en unos días me acostumbraré de nuevo". También debemos estar atentos a no presionarnos con expectativas poco realistas como "tengo que sacar todo el trabajo acumulado el primer día".
- Mantener actividades agradables en la medida de lo posible, dado que influyen positivamente en nuestro estado de ánimo.
Como siempre, es bueno que cada uno adapte las pautas comentadas a su caso y circunstancias. Si tras un tiempo seguimos sin ser capaces de afrontar la vuelta de vacaciones, se recomienda consultar a un profesional para adaptar mejor el tratamiento o evaluar si no se trata de otro tipo de dificultades.
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