El telescopio Swift de la NASA cae sin control y se desintegra en la atmósfera
El telescopio Swift de la NASA ardió sobre Indonesia después de que fracasara una misión privada diseñada para rescatarlo
Estaba diseñado para durar dos años y aguantó 22. El observatorio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA, uno de los grandes cazadores de explosiones del universo, reentró en la atmósfera terrestre el miércoles 4 de noviembre y se desintegró sobre el norte de la isla de Sumatra, en Indonesia. Con él desaparece el instrumento que más ha hecho por desvelar el origen de los estallidos de rayos gamma, las explosiones más potentes que se conocen desde el Big Bang.
Estos estallidos son destellos de radiación muy energética que aparecen sin aviso en cualquier punto del cielo y duran desde unas milésimas de segundo hasta unos pocos minutos. En ese tiempo pueden liberar más energía que la que emitirá el Sol en toda su vida. El problema es que se apagan casi tan rápido como surgen. Swift se diseñó precisamente para resolver esa carrera contrarreloj. Uno de sus instrumentos vigilaba una gran parte del cielo en busca de rayos gamma y, en cuanto detectaba uno, el satélite giraba por sí solo en cuestión de segundos para apuntar hacia allí sus telescopios de rayos X y de luz ultravioleta y visible. Así podía estudiar el resplandor que queda tras la explosión, como quien llega a la escena de un incendio mientras todavía sale humo.
Más de 2.000 explosiones en el cielo
Desde su lanzamiento en noviembre de 2004, Swift observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma, estudió más de 1.400 supernovas y tomó más de 1,5 millones de imágenes. En 2018, la NASA lo rebautizó en honor de Neil Gehrels, el astrofísico que había dirigido la misión y que murió en 2017.
Entre sus logros figura haber ayudado a confirmar que existen dos grandes familias de estallidos. Los largos se producen cuando una estrella muy masiva colapsa al final de su vida, y los cortos, cuando chocan dos estrellas de neutrones. También siguió en directo cómo agujeros negros supermasivos despedazaban estrellas que se acercaban demasiado, vigiló galaxias activas y participó en la observación de la primera fusión de estrellas de neutrones detectada también por sus ondas gravitacionales, en 2017. En octubre de 2022 fue uno de los observatorios que registraron GRB 221009A, el estallido más brillante jamás medido, bautizado por los astrónomos como BOAT (las siglas en inglés de "el más brillante de todos los tiempos").
Un rescate que no llegó a tiempo
El principio del fin llegó desde el Sol. Durante el actual máximo de actividad solar, la radiación de nuestra estrella calienta e hincha la parte alta de la atmósfera terrestre. Eso aumenta el rozamiento de los satélites en órbita baja y hace que pierdan altura más deprisa de lo previsto. Swift, que había sido colocado a unos 600 kilómetros de altura, empezó a caer a un ritmo preocupante.
La NASA intentó algo inédito. En septiembre de 2025 firmó un contrato de 30 millones de dólares con la empresa Katalyst Space para enviar un robot que se acoplara al observatorio y lo devolviera a su órbita original. La nave, llamada LINK, despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus lanzado desde un avión. Una semana después empezaron los problemas. Falló un interruptor del sistema eléctrico de las ruedas de reacción, los dispositivos que permiten orientar la nave, y más tarde una válvula de los propulsores hizo que LINK empezara a girar sin control. El robot nunca llegó a encontrarse con Swift y acabó reentrando en la atmósfera en septiembre.
"Nunca fue una cuestión de si debíamos hacerlo", defendió John Von Eepoel, subdirector del proyecto en el Centro Goddard de la NASA, en declaraciones recogidas por SpacePolicyOnline. La agencia sondea ahora el interés de la industria por una misión parecida para el telescopio espacial Hubble.
Una caída sin control
Swift hizo su última observación el 20 de octubre. Por debajo de unos 275 kilómetros de altura dejó de poder hacer ciencia y fue apagado. La NASA calculó que el riesgo de que alguno de sus fragmentos dañara a una persona era de aproximadamente uno entre 2.100, ya que la mayor parte de sus 1.450 kilos se quemaría al atravesar la atmósfera y su trayectoria cruzaba sobre todo océanos.
Su final deja un hueco importante en la astronomía de alta energía, justo cuando los detectores de ondas gravitacionales necesitan telescopios rápidos capaces de localizar el origen de sus señales. Swift demostró que un satélite relativamente modesto, capaz de reaccionar en segundos, podía cambiar la forma de mirar el cielo. Sus datos seguirán alimentando investigaciones durante años, aunque el cielo violento que vigilaba se ha quedado, de momento, con un ojo menos.
REFERENCIA
- NASA space telescope plunges to Earth after two decades studying cosmic explosions. NBC News, noviembre de 2026.
- Swift Rescue Mission May Not Have Succeeded, But No Regrets. SpacePolicyOnline, 2026.
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