Con 3.200 megapíxeles y una vista que abarca 45 lunas llenas, el telescopio chileno Vera C. Rubin inicia una exploración cósmica sin precedentes.

¿La cámara de tu móvil tiene 32 megapíxeles? Multiplica esa potencia por 100. El Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, ha revelado sus primeras imágenes del cielo nocturno captadas con la cámara más grande del mundo. Con sus 3.200 megapíxeles, la cámara LSST (Legacy Survey of Space and Time) ha demostrado un rendimiento impresionante al capturar vistas sin precedentes del cosmos, incluyendo nebulosas como la Trífida y la de la Laguna, situadas a miles de años luz de la Tierra. Las imágenes fueron mostradas por primera vez al público el 23 de junio, durante una presentación en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en Washington, D.C.

Estas fotografías no son simples retratos del cielo: cada una combina cientos de exposiciones individuales para revelar detalles tenues o invisibles a simple vista. Por ejemplo, las nubes de gas y polvo que componen las nebulosas se hacen visibles gracias a la capacidad del sistema para combinar múltiples capturas. En total, una de las imágenes mostradas se compone de 678 exposiciones realizadas en poco más de siete horas.

La cámara LSST, del tamaño de un coche pequeño, puede fotografiar en una sola toma una porción del cielo equivalente a 45 lunas llenas. Gracias a sus seis filtros de color y su alta sensibilidad, será capaz de capturar todo el cielo del hemisferio sur en solo tres noches. Esta herramienta, que tardó casi veinte años en desarrollarse, representa la culminación de 25 años de investigación e ingeniería por parte de equipos internacionales, entre ellos varios del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica de Francia).

Estas primeras imágenes indican que el observatorio está listo para su misión científica principal: escanear todo el cielo austral cada tres noches durante los próximos diez años. A lo largo de este período, se tomarán unas mil fotografías de alta definición cada tres noches, creando lo que los científicos describen como una película en cuatro dimensiones del universo en evolución. Esta serie de observaciones permitirá detectar desde los objetos más cercanos, como asteroides y cometas, hasta los más lejanos y explosivos, como las supernovas.

Uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto es estudiar fenómenos fundamentales como la materia oscura y la energía oscura, dos componentes que, aunque aún misteriosos, conforman la mayor parte del universo. Asimismo, se espera mejorar nuestra comprensión del sistema solar y sus dinámicas.

El proyecto ha sido financiado por el Departamento de Energía de EE. UU. y la Fundación Nacional para la Ciencia de EE. UU., con la cámara LSST construida por el Laboratorio Acelerador Nacional SLAC. El CNRS ha tenido un papel clave en esta colaboración internacional: sus equipos ayudaron a construir el plano focal de la cámara y diseñaron el sistema robótico de intercambio de filtros, que permite cambiar automáticamente entre los seis filtros de color que pesan entre 24 y 38 kilos cada uno. Esta operación, que se repetirá entre 5 y 15 veces por noche, es fundamental para medir con precisión la distancia y posición de los objetos celestes observados.

Además, científicos del CNRS participaron en el desarrollo de la infraestructura informática que procesará los datos obtenidos. Cada noche, el sistema capturará 20 terabytes de datos, que se almacenarán y analizarán en diversos centros de procesamiento, incluyendo el France Data Facility del IN2P3 (CNRS) en Lyon, que se encargará de gestionar el 40% de los datos brutos. Estos datos serán liberados periódicamente para que científicos de todo el mundo puedan acceder a ellos, promoviendo así nuevas investigaciones y descubrimientos durante las próximas décadas.

Aunque existen actualmente unos 25 telescopios espaciales operativos, los instrumentos terrestres como el del Observatorio Vera C. Rubin siguen siendo esenciales. Su mayor tamaño y sensibilidad permiten obtener exposiciones más precisas y manejar volúmenes de datos mucho mayores. A diferencia de los telescopios espaciales, que requieren complejas operaciones para actualizarse, los telescopios terrestres pueden mejorarse continuamente con nueva tecnología.

Con su revolucionaria cámara y su capacidad para observar el cielo a gran escala y con una nitidez sin precedentes, el Observatorio Vera C. Rubin se posiciona como una herramienta clave para explorar el universo y desentrañar los secretos más profundos del cosmos.

Imagen: En esta imagen de las nebulosas Trífida y Laguna, las nubes de hidrógeno emiten un brillo rosado mientras las estrellas calientes brillan en azul.Credit…Vera C. Rubin Observatory/NSF/DOE