Después de meses de pruebas, la misión Artemis II sufre otro contratiempo y se cancela el lanzamiento

La carrera por volver a la Luna ha sufrido un frenazo inesperado (uno más). La NASA ha confirmado el inicio de la operación de «rollback» (repliegue) del gigantesco cohete SLS y la cápsula Orion desde la plataforma de lanzamiento 39B hacia el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB). Lo que debía ser un ensayo final antes del histórico vuelo tripulado se ha convertido en una carrera contra el tiempo y la tecnología.

El problema principal radica en una fuga persistente en el sistema de flujo de helio de la etapa superior del cohete. El helio es vital para presurizar los tanques de combustible, y cualquier irregularidad a esas presiones es una sentencia de muerte para la misión. No es solo una «tuerca floja»; es un fallo en el corazón del sistema de propulsión que requiere un entorno controlado para ser reparado con garantías.

Con anterioridad la misión ya había sufrido retrasos y cancelaciones relacionadas con fugas, inevitables cuando se emplean combustibles y comburentes líquidos, como el hidrógeno, que se tiene que mantener a bajísimas temperaturas.

La misión Artemis II sigue adelante, pero con precauciones adicionales

Para el público general, esto puede parecer un fracaso, pero en la industria aeroespacial es la diferencia entre el éxito y una catástrofe televisada. La ventana de lanzamiento de marzo se ha cerrado oficialmente, y los expertos apuntan a que no veremos a la tripulación del Artemis II despegar hasta bien entrado el verano.

Este retraso también supone más presión sobre los contratos con empresas privadas como SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, que observan de cerca cómo el sistema público de la NASA lidia con la complejidad del SLS. El repliegue simboliza la máxima de la exploración espacial moderna: la seguridad de la tripulación es innegociable, incluso si eso significa pausar el regreso de la humanidad a la Luna.

REFERENCIA

NASA Missions Blog