Los planetas se alinean y seis mundos compartirán cielo al anochecer, aunque cuatro se esconderán en el brillo del crepúsculo
Los “desfiles planetarios” vuelven cada cierto tiempo porque los planetas orbitan en un mismo plano aproximado, la eclíptica, que desde la Tierra vemos como una línea imaginaria sobre la que se colocan el Sol, la Luna y los planetas. En la práctica no se alinean como cuentas en un hilo en el espacio, sino que coinciden en nuestro punto de vista, y por eso la sensación de espectáculo depende tanto de la hora, el horizonte y la paciencia.

Saturno, la Luna y Mercurio capturados por Giovanni Passalacqua sobre Punta Secca, Sicilia, Italia, 19 de febrero de 2026.
Si estos días has leído sobre una alineación planetaria a finales de febrero de 2026, no eres el único. La expectación crece porque la idea suena irresistible: ver seis planetas en el cielo vespertino de una sola tacada. Y sí, ocurrirá, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno estarán por encima del horizonte al 28 de febrero como fecha estrella.
Los planetas se alinean este sábado
La pregunta real es menos épica y más honesta: ¿cuántos de esos seis vas a ver de verdad? Para hacernos una idea, el fotógrafo Giovanni Passalacqua se adelantó al gran día y capturó cómo se presenta el “tramo difícil” de la alineación. En una imagen reunió a Mercurio, la Luna y Venus al atardecer desde Sicilia, y al día siguiente fotografió Saturno junto a la Luna y Mercurio, también muy bajos sobre el oeste.

Mercurio, la Luna y Venus al atardecer, capturados por Giovanni Passalacqua, Sicilia, Italia, 18 de febrero de 2026, 18:27 hora local.
La buena noticia tiene nombre propio: Júpiter. De los seis, será el más fácil de localizar porque brilla mucho y, a finales de febrero de 2026, lo encontrarás después de anochecer en la parte sur del cielo, no lejos de la constelación de Orión. Identifica primero la silueta de Orión y luego mira algo más arriba y hacia la izquierda, verás un punto muy brillante junto a dos más discretos, ese faro es Júpiter y los dos “acompañantes” son Cástor y Pólux, en Géminis.
Urano también juega con ventaja porque estará alto tras la puesta de Sol, aunque aquí el ojo desnudo suele rendirse. Con prismáticos o un telescopio pequeño lo tendrás más a tiro, y lo localizarás bajo el cúmulo de las Pléyades, relativamente cerca de Orión.
Luego llega el cuarteto que pone nervioso incluso al más motivado. Mercurio, Venus y Saturno, y sobre todo Neptuno, se quedarán muy bajos en el oeste justo después del ocaso. Eso te obliga a buscar un horizonte occidental despejado y plano, sin edificios ni árboles, y a moverte rápido porque el crepúsculo se los come.
Aquí conviene hablar claro de seguridad, sin dramatismos pero sin juegos. No intentes observar esos planetas hasta que el Sol se haya puesto por completo, mirar hacia el Sol a simple vista puede dañar la retina. Y si te tientan los prismáticos para exprimir los últimos minutos de luz, peor idea aún si queda Sol en el horizonte, concentrar esa luz puede hacer mucho daño.
Las fotos de Passalacqua lo resumen mejor que cualquier mapa: los planetas “occidentales” van pegados al borde del cielo, como si quisieran colarse en la noche sin que nadie los viera. Si consigues verlos o fotografiarlos, enhorabuena, te has ganado el derecho a presumir con una imagen que parece sacada de otro sistema solar.
REFERENCIA
Solar retinopathy: A literature review
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