La sonda Juno vio en infrarrojo las erupciones volcánicas más grandes observadas en Io, la luna de Júpiter, liberando energía de cientos de teravatios.

Si la Tierra es una hoguera volcánica, Io es una fragua. En esta luna de Júpiter la roca se comporta más como caramelo derretido que como montañas, porque el suelo no llega a enfriarse, se reinventa constantemente a base de erupciones. Lo hace por un motivo raro y curioso: la gravedad de Júpiter, el planeta gigante que orbita, la comprime y libera constantemente, como una inmensa pelota de goma.

El 27 de diciembre de 2024, Juno pasó relativamente lejos de la superficie de Io, a unos 74.400 kilómetros, y aun así se topó con algo que no esperaba. El instrumento JIRAM, siglas de Jovian InfraRed Auroral Mapper, estaba mirando el hemisferio sur cuando registró un destello térmico tan brutal que saturó el detector. Como un foco de estadio de fútbol deslumbrando la cámara del móvil.

Scott Bolton, investigador principal de la misión en el Southwest Research Institute, lo explica: “Juno ha volado muy cerca de Io dos veces durante la misión extendida. Cada sobrevuelo nos dio datos sobre esta luna atormentada que superaron nuestras expectativas. Pero los datos de este último, más lejano, realmente nos dejaron boquiabiertos. Esta es la erupción volcánica más poderosa jamás registrada en el mundo más volcánico de nuestro Sistema Solar, y eso es decir mucho”.

Las erupciones volcánicas más grandes observadas fuera de la Tierra

Io tiene unos 3.643 kilómetros de diámetro, más o menos como nuestra Luna, pero vive en un vecindario más agresivo. Su órbita es elíptica y completa una vuelta a Júpiter cada 42,5 horas. Eso significa que la atracción gravitatoria cambia continuamente, y esa variación la deforma, la estira y la retuerce.

Esa gimnasia forzada genera calor por fricción en el interior, un proceso que los planetólogos llaman calentamiento por marea. El resultado es una fábrica de magma que no para, con alrededor de 400 volcanes repartidos por la superficie. En Io, los cráteres de impacto no duran mucho, la lava los rellena como quien repasa una pared con yeso.

Lo extraordinario del episodio detectado por JIRAM no fue solo el tamaño, sino el comportamiento. Alessandro Mura, coinvestigador de Juno en el Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, explicó: “JIRAM detectó un evento de radiación infrarroja extrema, un enorme punto caliente, en el hemisferio sur de Io tan fuerte que saturó nuestro detector”.

Pero no se trataba de una única erupción: “Tenemos evidencia de que lo que detectamos en realidad son unos pocos puntos calientes muy próximos que emitieron al mismo tiempo, lo que sugiere un vasto sistema de cámaras de magma en el subsuelo. Los datos respaldan que esta es la erupción volcánica más intensa jamás registrada en Io”.

Como si fuera poco, la cámara JunoCam, en luz visible, también captó cambios en el color del terreno alrededor de la zona. Aunque las imágenes de ese día tenían menos resolución por la distancia, al compararlas con las de sobrevuelos anteriores se veía que algo había repintado el paisaje. En Io, esos cambios suelen delatar depósitos recientes, materiales expulsados, o superficies calentadas y rehorneadas.

La NASA lo resumió en una cifra que da vértigo. El área afectada rondó los 100.000 kilómetros cuadrados, más de cinco veces el tamaño del anterior récord citado en comunicaciones de la misión. Y la energía liberada se estimó en varias veces la potencia conjunta de todas las centrales eléctricas de la Tierra, con valores que pueden situarse entre 140 y 260 teravatios.

Io es un mundo relativamente joven y cambia rápido. Si varios focos se encienden a la vez, quizá comparten tuberías, como radiadores conectados a una misma caldera subterránea. La sonda Juno, con sus próximos encuentros, buscará las cicatrices nuevas, coladas recientes, cenizas, y la firma térmica de un mundo que no sabe estar quieto.

REFLEXOLOGÍA

Synchronized Eruptions on Io: Possible Evidence of Interconnected Subsurface Magma Reservoirs

Imagen: Esta imagen en color, tomada durante la novena órbita de Galileo alrededor de Júpiter, muestra dos columnas volcánicas en Io. Una de ellas fue captada en el borde de la luna, lo que indica una erupción sobre una caldera (depresión volcánica) denominada Pillan Patera. La columna observada por Galileo tiene 140 kilómetros (40 millas) de altura y también fue detectada por el telescopio espacial Hubble. Las imágenes en color se combinaron con un mosaico de alta resolución de imágenes obtenidas en diversas órbitas para mejorar los detalles de la superficie. El norte se encuentra en la parte superior de la imagen. La resolución es de aproximadamente dos kilómetros (2 millas) por píxel. © NASA, JPL, Universidad de Arizona