El CSIC explica en qué se convierte la mitad de las estrellas que mueren en la galaxia

estrella muerta

Un equipo del ICE-CSIC y el IEEC ha calculado que los magnetares, las estrellas de neutrones con los campos magnéticos más intensos del universo, podrían suponer hasta el 50% de estas reliquias estelares en la Vía Láctea, el doble de lo que se creía.

La Vía Láctea tiene unos 100.000 millones de estrellas. De ellas, en torno a 100 millones ya han muerto y se han convertido en estrellas de neutrones, restos ultradensos que quedan tras el colapso de una estrella masiva. Hasta ahora se pensaba que solo una de cada 10 de esas reliquias era un magnetar, el tipo más extremo, con el campo magnético más potente que existe en el universo conocido. Un estudio publicado esta semana en Nature Astronomy multiplica esa proporción hasta el 50 por ciento.

Índice
  1. Un modelo que unifica cuatro tipos de estrellas muertas
  2. Por qué los magnetares importan más allá de la curiosidad
  3. Una investigadora en formación, un hallazgo de gran calado
  4. REFERENCIAS

Un modelo que unifica cuatro tipos de estrellas muertas

El trabajo, liderado por la investigadora predoctoral Celsa Pardo-Araujo, del Institut de Ciències de l'Espai (ICE-CSIC) y el Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), en Barcelona, ha construido el primer modelo que simula de forma conjunta los cuatro tipos conocidos de estrellas de neutrones aisladas: los púlsares de radio, los magnetares, los objetos compactos centrales y las estrellas de neutrones aisladas de rayos X tenues. El modelo combina la dinámica de la galaxia, la evolución de la rotación y del campo magnético de cada estrella, y los sesgos propios de cómo se observan estos objetos desde la Tierra.

«Si los magnetares son realmente tan comunes, podrían dar explicación a un número significativo de los objetos transitorios más energéticos del universo», señala Pardo-Araujo. Las supernovas de colapso de núcleo (el tipo que da origen a estas estrellas de neutrones) ocurren en la Vía Láctea a un ritmo de más de dos por siglo, así que una proporción de magnetares mucho mayor de la esperada cambia el cálculo de cuántos de estos objetos extremos deberían existir ahí fuera, muchos de ellos todavía sin detectar.

Por qué los magnetares importan más allá de la curiosidad

Los magnetares son uno de los principales candidatos para explicar tres fenómenos que llevan años intrigando a la astrofísica: las supernovas superluminosas, las ráfagas de rayos gamma y las ráfagas rápidas de radio, señales de milisegundos que llegan desde otras galaxias y cuyo origen exacto sigue sin resolverse del todo. Si la mitad de las estrellas de neutrones de la galaxia son, en potencia, magnetares, la cantera de sucesos capaces de producir estos fenómenos es mucho mayor de lo que contemplaban los modelos anteriores.

Nanda Rea, investigadora del ICE-CSIC y el IEEC y coautora del trabajo, plantea ya el siguiente paso: «Una extensión natural de este trabajo sería poner a prueba estos resultados en un contexto extragaláctico», es decir, comprobar si la misma proporción se mantiene en otras galaxias, no solo en la nuestra.

Una investigadora en formación, un hallazgo de gran calado

El estudio tiene, además, una nota que vale la pena subrayar: su primera autora es una investigadora predoctoral, todavía en formación, no una figura consagrada del campo. Ese dato encaja con una ciencia española que, en astrofísica de altas energías, lleva años produciendo hallazgos de calado internacional desde equipos jóvenes y con financiación pública.

Si la proporción real de magnetares es la que apunta este modelo, la próxima gran ráfaga de rayos gamma que se detecte podría tener, con más probabilidad de la que se pensaba, uno de estos astros extremos como origen.

REFERENCIAS

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