Elon Musk pone en órbita el cohete más potente jamás construido, y lo cambia todo
El Starship de SpaceX alcanza la órbita por primera vez, con 26 satélites Starlink V3 a bordo y la Luna como próximo destino.
Tras 13 vuelos de prueba que llegaron hasta la frontera del espacio sin alcanzar órbita, el cohete más grande y poderoso construido por el ser humano completó el 28 de septiembre de 2026 su primera misión orbital. El Starship de SpaceX, de 124 metros de altura y 33 motores Raptor, inscribió su nombre en la historia de la astrónautica. El hito trasciende el logro técnico. Abre el camino al regreso de los astronautas a la Luna y, a largo plazo, a los primeros vuelos tripulados a Marte.
El cohete que superó al Saturno V
El Saturno V de la era Apolo medía 111 metros de altura y era capaz de llevar 130 toneladas a órbita baja. Durante décadas fue el estándar de lo que la humanidad podía levantar del suelo. El Starship, compuesto por el propulsor reutilizable Super Heavy (Booster 21) y la nave Ship 41, supera al Saturno V en prácticamente todo. Con sus 124 metros de altura y una capacidad estimada de más de 150 toneladas en órbita baja, se convierte en el vehículo de lanzamiento más capaz de la historia.
Los 13 vuelos de prueba anteriores, todos suborbitales, alcanzaron entre 80 y 110 kilómetros de altitud. Llegar a órbita requería algo cualitativamente distinto. El Starship debía mantener una velocidad de aproximadamente 28.000 kilómetros por hora durante el tiempo suficiente para no caer de vuelta a la atmósfera. La configuración Block 3 del Ship 41 incorporó mejoras en el escudo térmico abrasivo y en la retención de baldosas cerámicas, aprendizajes directos de los desperfectos observados en reentradas anteriores.
Seis órbitas a 275 kilómetros de altitud
El perfil de vuelo fue ambicioso desde el primer segundo. A los 25 minutos del despegue desde Starbase, en Boca Chica (Texas), el Ship 41 reencendió uno de sus motores Raptor a nivel del mar para circularizar la trayectoria en una órbita de 275 kilómetros con 32 grados de inclinación. A los 34 minutos comenzó el despliegue de los 26 satélites Starlink V3, que se liberaron a intervalos de un minuto durante media hora.
Tres de los satélites llevaban cámaras adicionales para grabar en vídeo el estado de las baldosas del escudo térmico durante el vuelo. La nave completó aproximadamente seis órbitas durante una fase de crucero de unas ocho horas, al cabo de las cuales un motor Raptor ejecutó la quema de desorbitación. El Starship amerizó de forma controlada en el océano Pacífico, frente a la costa de Chile.
El combustible que se escapa en el vacío
Llegar a órbita es el primer desafío de una misión de exploración profunda. El segundo se llama combustible criogénico. El Starship utiliza metano líquido y oxígeno líquido como propelentes, ambos a temperaturas inferiores a 120 Kelvin (menos de −153 °C). Mantenerlos en ese estado durante horas y múltiples órbitas en el vacío es uno de los mayores retos de la física aplicada.

Una revisión publicada en npj Microgravity en 2024 por Simonini y colaboradores de nueve instituciones europeas y japonesas identifica tres frentes abiertos en la gestión de propelentes criogénicos en órbita: la dinámica del chapoteo durante las maniobras, la ebullición en piscinas en microgravedad y los regímenes bifásicos durante la transferencia entre depósitos. Los autores concluyen que muchas de estas brechas deben cerrarse antes de que sea viable operar depósitos criogénicos de larga duración en el espacio. SpaceX ya había demostrado en vuelos anteriores la transferencia de propelente entre depósitos internos del propio Starship; el vuelo orbital amplió la escala y la duración del experimento.
La llave para volver a la Luna
Para la NASA, el primer vuelo orbital del Starship tiene consecuencias directas. La agencia ha contratado con SpaceX el desarrollo del sistema de aterrizaje lunar que usarán los astronautas de Artemis III y IV. El plan contempla que la cápsula Orion, lanzada en el cohete SLS, se acople en el espacio con el Starship lunar, que habrá recargado combustible en órbita desde un depósito criogénico autónomo. Los astronautas descenderán en el Starship hasta la superficie del polo sur de la Luna, explorarán la zona y regresarán a Orion.
La secuencia completa depende de que la transferencia criogénica en órbita funcione con fiabilidad industrial. El primer vuelo orbital del Starship, con sus 26 satélites desplegados y sus seis órbitas completas, ha convertido ese horizonte en algo con fecha en el calendario.
La historia del cohete más potente jamás construido tiene ahora un nuevo capítulo. La física del combustible criogénico en el vacío, los escudos térmicos capaces de soportar la reentrada a 28.000 kilómetros por hora y la fiabilidad de un vehículo tan grande como un edificio de 40 plantas son los problemas que quedan por resolver. Uno a uno, los vuelos siguientes irán marcando las respuestas.
REFERENCIA
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