Descubierto por sorpresa, el objeto 3I/ATLAS podría tener más de siete mil millones de años y venir del lejano disco grueso de la Vía Láctea.
Imagen: El objeto interestelar 3I/ATLAS podría provenir del disco grueso de la Vía Láctea. Su órbita prevista se muestra con líneas discontinuas rojas; la órbita del Sol se muestra en amarillo. Hopkins/Equipo Ōtautahi-Oxford. Mapa base: DPAC/Gaia/ESA, Stefan Payne-Wardenaar (CC-BY-SA 4.0)
Los cometas son cuerpos helados que orbitan el Sol, liberando gas y polvo al acercarse. Sin embargo, el objeto misterioso proveniente del espacio interestelar y descubierto hace apenas unos días podría ser el cometa más antiguo jamás observado, según astrónomos del Reino Unido y Nueva Zelanda. Con el nombre oficial de 3I/ATLAS, este visitante helado podría haber nacido más de tres mil millones de años antes que el propio sistema solar, es decir, hace más de siete mil millones de años.
El descubrimiento fue presentado esta semana por el astrónomo Matthew Hopkins, de la Universidad de Oxford, durante el Encuentro Nacional de Astronomía 2025 de la Royal Astronomical Society, en Durham. A diferencia de los dos objetos interestelares anteriores que han visitado nuestro vecindario —1I/‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019—, 3I/ATLAS tiene una trayectoria que sugiere que proviene de una región completamente distinta de la galaxia: el disco grueso de la Vía Láctea, una zona donde orbitan algunas de las estrellas más antiguas conocidas.
«Todos los cometas no interestelares, como el cometa Halley, se formaron con nuestro sistema solar, así que tienen hasta 4.500 millones de años», explicó Hopkins. «Pero los visitantes interestelares pueden ser mucho más antiguos, y según nuestro método estadístico, 3I/ATLAS es, con gran probabilidad, el cometa más viejo que hemos visto jamás».
El objeto fue detectado por primera vez el 1 de julio de 2025 por el telescopio del programa ATLAS en Chile, cuando se encontraba a unos 670 millones de kilómetros del Sol. Según Hopkins, el cometa probablemente se formó alrededor de una estrella antigua del disco grueso, lo que implicaría que está compuesto principalmente por hielo de agua.
El profesor Chris Lintott, coautor del estudio y conocido por su programa *The Sky at Night* de la BBC, señaló: «Este es un objeto de una parte de la galaxia que nunca habíamos visto tan de cerca. Creemos que hay un 66% de probabilidad de que este cometa sea más antiguo que el sistema solar, y que ha estado vagando por el espacio interestelar desde entonces».
A medida que se acerca al Sol, se espera que el calor solar active al cometa, provocando la sublimación de su hielo y la formación de una coma brillante y una cola de gas y polvo. Las primeras observaciones ya indican que 3I/ATLAS está mostrando signos de actividad y podría ser más grande que 1I/’Oumuamua y 2I/Borisov, sus predecesores interestelares.
Esta posibilidad tiene implicaciones significativas para los estudios futuros del espacio profundo. El nuevo Observatorio Vera C. Rubin, que entrará en funcionamiento pronto, se considera una herramienta clave para detectar más objetos como 3I. El descubrimiento de este cometa refuerza la hipótesis de que podríamos encontrar entre 5 y 50 objetos interestelares con este telescopio.
«Estamos en un momento emocionante: 3I ya muestra signos de actividad», comentó la doctora Michele Bannister, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda. «Los gases que podríamos observar conforme se caliente más nos ayudarán a poner a prueba nuestro modelo. Algunos de los telescopios más potentes del mundo ya están observando este nuevo objeto, ¡uno de ellos podría revelarnos mucho más!».
El hallazgo de 3I fue inesperado. Ocurrió mientras el equipo científico se preparaba para el inicio oficial de las operaciones de observación del Observatorio Rubin. De hecho, Hopkins acababa de defender su tesis doctoral cuando recibió la noticia. En lugar de empezar sus vacaciones, se encontró revisando datos en tiempo real.
«En vez del miércoles tranquilo que tenía planeado, me desperté con mensajes como ‘¡3I!!!!!!!!!!'», relató Hopkins. «Es una oportunidad fantástica para poner a prueba nuestro modelo con algo completamente nuevo y posiblemente muy antiguo».
El modelo que usaron, conocido como el Modelo Ōtautahi–Oxford, fue desarrollado por Hopkins durante su doctorado. Es la primera vez que se aplica este tipo de simulación predictiva a un cometa interestelar en tiempo real. El análisis de las órbitas y características del objeto sugiere que podría ser parte de una clase de cuerpos mucho más numerosos de lo que se pensaba.
Para los aficionados a la astronomía, hay buenas noticias: 3I/ATLAS podría ser visible con un telescopio amateur de tamaño medio a finales de 2025 y principios de 2026. Con suerte, su paso por el sistema solar nos revelará más sobre las regiones más antiguas y misteriosas de nuestra galaxia.
REFERENCIA
The Galactic Interstellar Object Population in the LSST