Hubble, SPHEREx, JWST y TESS ven a 3I/ATLAS activarse lejos del Sol y con una coma dominada por CO2, un cóctel raro incluso para visitantes interestelares

Los cometas son cuerpos helados que, al acercarse al Sol, se calientan y liberan gases, un proceso llamado sublimación que crea una atmósfera difusa llamada coma y, a veces, colas empujadas por la radiación. Muchos cometa, como el famoso Halley, orbitan alrededor del Sol. Sin embargo, el misterioso 3I/ATLAS,  viene de fuera del Sistema Solar, podría ser más antiguo que nuestro Sol, y su comportamiento es muy extraño.

En efecto, ya sabíamos que 3I/ATLAS no se parecía a los otros dos objetos interestelares que cruzaron el Sistema Solar, pero las sorpresas no paran. Los instrumentos de NASA y ESA, Hubble, SPHEREx, JWST y TESS, lo han seguido mientras se acerca al Sol. Los resultados son llamativos. 3I/ATLAS estaba expulsando gas mucho antes de que lo detectáramos y su coma muestra una proporción de dióxido de carbono mayor de lo habitual.

Ese detalle químico puede revelar el entorno en el que se formó el cometa. También puede hablar de las condiciones del espacio que ha atravesado durante eones. Incluso podría señalar una composición interna poco común.

Imágenes del cometa 3I/ATLAS tomadas por el JWST. (NASA/Telescopio Espacial James Webb)

Imágenes del cometa 3I/ATLAS tomadas por el JWST. (NASA/Telescopio Espacial James Webb)

Hubble lo retrató el 21 de julio de 2025. La imagen confirma un núcleo pequeño envuelto por una atmósfera difusa. El equipo midió un radio del núcleo de unos 2,8 kilómetros.

El objeto saltó a los radares el 1 de julio de 2025. Los astrónomos se lanzaron a observarlo porque el margen de tiempo es estrecho. Su perihelio llegará el 29 de octubre, pero para entonces estará al otro lado del Sol visto desde la Tierra.

Eso implica que las mejores observaciones antes del perihelio se agotan deprisa. Los equipos han apuntado los instrumentos más potentes y, en el caso de TESS, han rastreado datos previos al hallazgo. Así descubrimos que TESS lo había visto ya en mayo, casi dos meses antes del anuncio oficial. El cometa se movía más deprisa que los objetivos típicos de TESS. Hubo que apilar imágenes para hacerlo emerger del ruido.

3I/ATLAS, activo antes de que le toque

Imagen del cometa 3I/ATLAS tomada por SPHEREx, en la que se aprecia una coma que se extiende al menos 348 000 kilómetros. (NASA/JPL-Caltech)

Imagen del cometa 3I/ATLAS tomada por SPHEREx, en la que se aprecia una coma que se extiende al menos 348 000 kilómetros. (NASA/JPL-Caltech)

Aquí llega lo interesante. Los datos de TESS indican que el cometa ya estaba activo entonces, a unas 6 UA del Sol, más allá de la órbita de Júpiter. Es una distancia mayor de lo esperado, la mayoría de los cometas no muestran actividad antes de 5 UA.

Decimos que un cometa está activo cuando el calentamiento solar hace que sus hielos superficiales y subsuperficiales sublimen. Esa transición directa de sólido a gas fabrica la coma y, si se acerca lo suficiente, colas moldeadas por la presión de radiación. Es el momento en que el cometa muestra su cara más espectacular.

En su preprint, los investigadores que desenterraron la señal en TESS proponen que el madrugón se debe a la composición. Hay hielos que subliman con más facilidad que otros. El dióxido de carbono está entre los más sensibles.

SPHEREx lo confirmó con medidas independientes. A mediados de agosto de 2025, el nuevo telescopio espacial tomó observaciones multiespectrales cuando el cometa estaba entre 3,3 y 3,1 UA. Resolvió con claridad una coma rica en CO2 y también agua.

No se vieron colas ni chorros en ese momento. La coma se midió hasta un radio de 23 kilómetros, lo que sugiere tasas de producción elevadas. El contraste con el tamaño del núcleo subraya la actividad.

JWST respaldó este cuadro químico. Observó el cometa a 3,32 UA a comienzos de agosto. Sus datos indican una relación de dióxido de carbono y agua de 8 a 1, entre las más altas vistas nunca en un cometa.

Las posibles explicaciones apuntan a su fábrica y a su historia térmica. Puede que el núcleo sea intrínsecamente rico en CO2. Puede que albergue hielos que han soportado niveles de radiación superiores a los de los cometas del Sistema Solar.

«Nuestras observaciones son compatibles con un núcleo intrínsecamente rico en CO2, lo que puede indicar que 3I/ATLAS contiene hielos expuestos a niveles de radiación más altos que los cometas del Sistema Solar, o que se formó cerca de la línea de hielo del CO2 en su disco protoplanetario de origen. También puede estar implicada una baja abundancia de gas H2O en la coma, por ejemplo, debido a una penetración térmica inhibida en el núcleo, que podría suprimir la tasa de sublimación de H2O en relación con CO2 y CO”, explican los investigadores en su publicación.

Para saber más necesitaremos más datos. Su trayectoria lo llevará detrás del Sol desde nuestra perspectiva. En el perihelio podría estar lo bastante cerca de Marte como para que las sondas marcianas lo cacen al vuelo. Después del perihelio llega lo interesante. El cometa hará su máximo acercamiento a la Tierra mientras se lanza hacia el exterior del Sistema Solar. En teoría, Juno podría interceptarlo cuando pase por las cercanías de Júpiter en marzo del año que viene.

Este visitante es una mina científica y, con suerte, no la última de su especie. Si 3I/ATLAS sigue así, nos obligará a revisar manuales. Los resultados de Hubble, TESS, SPHEREx y JWST, aún sin revisión por pares, están disponibles en listados separados en el servidor de preprints arXiv.

REFERENCIA

Hubble Space Telescope Observations of the Interstellar Interloper 3I/ATLAS

Precovery Observations of 3I/ATLAS from TESS Suggests Possible Distant Activity

SPHEREx Discovery of Strong Water Ice Absorption and an Extended Carbon Dioxide Coma in 3I/ATLAS

JWST detection of a carbon dioxide dominated gas coma surrounding interstellar object 3I/ATLAS