Buenas noticias para quienes tienen canas por estrés: un estudio con ratones encuentra que cuando hay daños en el ADN, el cuerpo prefiere perder el pigmento del pelo antes que arriesgarse a un tumor de piel

¿Te preocupan las canas? ¿Crees que te salen canas por el estrés? Una investigación puede poner las canas de moda otra vez, ya que esta pérdida del color del pelo puede ser una forma de nuestro cuerpo de protegerse del cáncer. Si tenemos que elegir entre el pelo blanco y el melanoma, quizá sea una buena idea adoptar el look de Henry Cavill en The Witcher (sí, el único witcher que recordaremos).

Las canas no son una vergüenza, y quizá tampoco un simple signo de la edad. Según una nueva investigación con ratones realizada en Japón, el encanecimiento puede reflejar una estrategia de autoprotección del organismo frente al melanoma. El trabajo estudia cómo la piel responde a distintos tipos de daño en el ADN y cómo, a veces, el precio de mantener a raya un tumor es perder el pigmento en el cabello.

Los autores estudiaron las células madre de melanocitos, conocidas como McSC por sus siglas en inglés, que residen en los folículos y reponen de forma periódica los melanocitos que dan color a la piel y al pelo. Cuando provocaron roturas de la doble cadena del ADN, observaron una respuesta clara: esas células madre activaron un programa de diferenciación unido a senescencia, llamado senodiferenciación, que las dejó sin capacidad de renovarse.

El resultado fue un agotamiento del reservorio de melanocitos, y por tanto, la aparición de canas. Esta vía depende de la activación de la señal p53-p21, bien conocida desde antes por frenar la división celular tras producirse un daño genético. Es la forma de nuestro organismo de evitar por todos los medios que se dividan células defectuosas.

Cuando cambiaron el tipo de estrés, la película fue diferente. La exposición de la piel a radiación UVB y a un carcinógeno potente llamado DMBA, dos estímulos clásicos que favorecen el melanoma en laboratorio, no se produjo la senodiferenciación. Aunque el ADN presentaba daño, las McSC conservaron su capacidad de autorrenovación y siguieron clonándose. En otras palabras, sobrevivieron las células con un riesgo acumulado de mutaciones, y eso es lo que favorece el melanoma.

La clave está en el microambiente del folículo piloso, es decir, qué químicos están presentes a su alrededor. Algunas células vecinas incrementaron la secreción del llamado factor de células madre, o KITL, una citoquina que guía a los melanocitos hacia su sitio y que también suprime la senodiferenciación. A la vez, se activaron rutas del metabolismo del ácido araquidónico, que participa en múltiples señales inflamatorias y de crecimiento. Esa combinación de mensajes apagó el freno de emergencia que hace encanecer y, en su lugar, alimentó la expansión de clones con daño.

El hallazgo construye un marco sencillo para comprender dos fenómenos que solemos ver por separado, el encanecimiento y el melanoma, como salidas opuestas de una misma encrucijada biológica. “Estos hallazgos revelan que la misma población de células madre puede seguir destinos antagónicos, agotamiento o expansión, según el tipo de estrés y las señales del microambiente”, afirma la autora principal, la bióloga Emi Nishimura, de la Universidad de Tokio. “Replantea las canas y el melanoma no como eventos no relacionados, sino como resultados divergentes de las respuestas al estrés de las células madre”.

Todo esto no significa que llevar canas te proteja de forma directa, ni que teñirse altere el riesgo de cáncer. Lo que dice el estudio es que la ruta que desemboca en canas forma parte de una respuesta defensiva ante ciertos tipos de daño, en concreto las roturas de doble cadena. Cuando esa vía no se pone en marcha, por el tipo de carcinógeno o por señales del entorno del folículo, sobreviven y se multiplican células con el genoma comprometido, y el riesgo de melanoma sube. Es un matiz importante, porque separa el síntoma visible, el color del pelo, del mecanismo real que contiene la amenaza.

REFERENCIA

Antagonistic stem cell fates under stress govern decisions between hair greying and melanoma

Foto: Netflix