Los investigadores de la Universidad de Nagoya han localizado mediante muografía de rayos cósmicos dos espacios de aire desconocidos en la cara oriental de la pirámide de Menkaure, en Giza
La pirámide de Menkaure es la más pequeña de las tres grandes pirámides de Giza, y durante siglos ha sido también la menos estudiada. Eso podría estar a punto de cambiar. Un equipo de físicos y arqueólogos de la Universidad de Nagoya ha identificado usando muografía (una técnica que emplea partículas cósmicas para «radiografiar» estructuras masivas) dos cavidades llenas de aire que nadie conocía en la cara oriental de la pirámide. Su forma, su tamaño y su posición no encajan con ninguna de las cámaras documentadas, y por ahora no tienen explicación.
Muografía: rayos cósmicos al servicio de la arqueología
Los muones son partículas subatómicas generadas cuando los rayos cósmicos chocan con la atmósfera terrestre. Llueven constantemente sobre la Tierra a razón de varios miles por metro cuadrado por minuto, y tienen la propiedad de penetrar materiales densos como la roca o la piedra caliza con una capacidad de atenuación que depende de la densidad del material atravesado. Si dentro de una pirámide hay una cavidad de aire, los muones que atraviesan esa zona llegan al detector con mayor intensidad que los que atraviesan piedra maciza.

Los investigadores han identificado dos cavidades llenas de aire en la pirámide de Menkaure. Crédito: Proyecto ScanPyramids
La muografía ya había sido usada antes en las pirámides de Giza: en 2017, el proyecto ScanPyramids anunció el descubrimiento de una gran cavidad en el interior de la Gran Pirámide de Keops, un hallazgo que conmocionó al mundo arqueológico. La técnica que ahora ha usado el equipo de Nagoya es una versión mejorada, con detectores de mayor resolución instalados durante varios meses en el interior y exterior de la pirámide de Menkaure, acumulando decenas de millones de trayectorias de muones para construir un mapa tridimensional de densidades.
Dos espacios que no deberían estar ahí
Los resultados revelan dos anomalías en la cara oriental de la pirámide. La primera es una cavidad horizontal situada a unos cuatro metros de la superficie, de forma alargada y con una extensión de varios metros. La segunda, más profunda y más grande, tiene una forma más irregular y se extiende hacia el interior de la estructura. Ninguna de las dos coincide en posición ni en geometría con las cámaras y corredores ya conocidos de la pirámide de Menkaure.
«No sabemos qué son», reconoció Kunihiro Morishima, físico de la Universidad de Nagoya y coordinador del estudio. «Podrían ser espacios constructivos, de alivio de presión, o cámaras con algún propósito arquitectónico o ritual que desconocemos. También podrían ser el resultado de modificaciones posteriores a la construcción original». La cara oriental de Menkaure es precisamente la zona que los arqueólogos habían señalado durante años como «sospechosa» de contener elementos no documentados, basándose en análisis superficiales de la estructura de los bloques.
El siguiente paso: entrar, si es posible
La muografía localiza pero no puede decir qué hay dentro de las cavidades. Para eso harían falta métodos más invasivos: perforaciones pequeñas con endoscopio, o en el mejor de los casos, el acceso físico a través de alguno de los corredores existentes si la geometría lo permite. Cualquier intervención en las pirámides de Giza requiere la autorización del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, un proceso que puede llevar años y que implica protocolos arqueológicos estrictos.
Lo que sí se puede hacer de inmediato es refinar el análisis de los datos ya recogidos y cruzarlos con los registros históricos de las excavaciones del siglo XIX y XX en Menkaure, algunas de las cuales fueron documentadas de forma muy parcial. Es posible que algún explorador antiguo conociera la existencia de estos espacios sin que el conocimiento quedara registrado en los archivos académicos. O es posible que durante 4.500 años nadie los haya visto. Ambas posibilidades son igualmente fascinantes.
REFERENCIA