Analizado el cráneo del único ejemplar conocido de Koharalepis jarviki, un pez tetrapodomorfo de 380 millones del que descienden todos los animales terrestres

Hay un pez congelado en el tiempo en una vieja colección científica de Australia que lleva el origen de todos los animales terrestres de la Tierra inscrito en sus huesos. Se llama Koharalepis jarviki, vivió hace 380 millones de años en los lagos y ríos del supercontinente Gondwana, y solo se conoce por un único espécimen descubierto en 1991 durante una expedición a las Montañas Lashly de la Antártida, cuando esa región era parte de lo que hoy es Australia.

Durante décadas, el fósil fue demasiado frágil para ser diseccionado físicamente, y los métodos de imagen disponibles no tenían resolución suficiente para ver sus estructuras internas. Un nuevo estudio de la Dra. Corinne Mensforth y el Prof. John Long de la Flinders University, publicado en Frontiers in Ecology and Evolution, lo cambia: usando tomografía sincrotrón y tomografía de neutrones en instalaciones de investigación en Australia, el equipo ha obtenido los primeros modelos en 3D del interior del cráneo, la cintura escapular y las primeras vértebras de Koharalepis.

Bocetos del cráneo de los Canowindridae en vista dorsal de (A) Canowindra grossi (imágenes adaptadas de Long, 1985b), (B) Beelarongia patrichae (imágenes adaptadas de Long, 1987) y (C) Koharalepis jarviki (imágenes adaptadas de Long et al., 2019).

Bocetos del cráneo de los Canowindridae en vista dorsal de (A) Canowindra grossi (imágenes adaptadas de Long, 1985b), (B) Beelarongia patrichae (imágenes adaptadas de Long, 1987) y (C) Koharalepis jarviki (imágenes adaptadas de Long et al., 2019).

Un eslabón en la transición agua-tierra

Koharalepis pertenece al grupo de los tetrapodomorpos, los peces de aletas lobuladas que son los ancestros directos de todos los tetrápodos (anfibios, reptiles, aves y mamíferos, incluyendo los humanos). No era un tetrápodo todavía: seguía siendo un pez, con branquias y aletas. Pero sus aletas delanteras poseían una estructura ósea interna (un húmero, un radio, un cúbito) que prefiguraba el patrón de las extremidades de los tetrápodos, y su cráneo mostraba varios rasgos intermedios entre los peces de aletas lobuladas primitivos y los primeros tetrápodos que caminaron en tierra.

Los análisis de imágenes revelan el tamaño y la forma de su cavidad cerebral (braincase), que permite inferir el volumen y la organización de su cerebro, así como la disposición de los nervios sensoriales que controlaban sus ojos, sus líneas laterales y su oído interno. También son visibles la musculatura del cuello y la cintura escapular, que aportan pistas sobre si era capaz de sostener su peso parcialmente fuera del agua.

«Esto nos ha permitido entender algunos aspectos de su comportamiento, sus adaptaciones y sus relaciones con el entorno y con los otros peces similares a tetrápodos, y cómo los peces salieron del agua para vivir en tierra hace aproximadamente 385 millones de años», señaló el Prof. Long, que participó en la expedición antártica que encontró el espécimen en 1991. Que hayan pasado 35 años entre el descubrimiento y la publicación de los primeros datos de imagen interna es un recordatorio de cuántas décadas de trabajo hay detrás de los hallazgos paleontológicos que llegan a los titulares.

La Antártida como archivo del pasado remoto

El hallazgo original de Koharalepis en la Antártida fue posible porque esa región, hoy cubierta de hielo, formaba parte de la zona temperada-subtropical de Gondwana hace 380 millones de años: ríos, lagos y bosques tropicales donde los vertebrados daban sus primeros pasos explorando la tierra firme. El registro fósil antártico del Devónico sigue siendo uno de los menos explorados del mundo, en parte por la logística extrema de las expediciones y en parte porque gran parte de las formaciones geológicas de ese período están sepultadas bajo kilómetros de hielo. Koharalepis es uno de los pocos representantes de esa fauna que se conoce, y su estudio detallado aumenta su valor informativo de forma considerable.

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