La evolución enseñó a este extraño animal acuático a amamantarse hace 165 millones de años

Un nuevo género de docodonto hallado en China tenía el paladar que separa la boca de la garganta y permite amamantar sin que la leche entre en la nariz
Hace 165 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, un animal del tamaño de un tejón surcaba los ríos y lagos de lo que hoy es Mongolia Interior. Era peludo, tenía una cola ancha y nadaba combinando el movimiento ondulante de la cola con las extremidades. Un equipo internacional liderado por Zhe-Xi Luo (Universidad de Chicago) y Thomas Martin (Universidad de Bonn) ha descrito este animal en la revista Nature y lo ha bautizado como Megacauda sungei, en honor al paleontólogo Sun Ge. Su anatomía conserva una pista inesperada sobre cuándo surgió una de las capacidades más distintivas de los mamíferos actuales.
Un pariente cercano de los mamíferos pero no exactamente uno de ellos
Megacauda sungei pertenece a los docodontos, un grupo extinto de vertebrados que vivió durante el Mesozoico y que se clasifica como pariente muy cercano de los mamíferos, sin llegar a serlo en sentido estricto. Medía entre 40 y 50 centímetros de longitud y pesaba entre uno y dos kilogramos. El fósil, hallado en China aproximadamente una década antes de este estudio, fue analizado mediante tomografías computarizadas que permitieron reconstruir digitalmente su anatomía interna sin dañar el espécimen. Los investigadores reconstruyeron así la cavidad oral, el paladar y los huesos hioideos, que anclan los músculos de la deglución.

El paladar de Megacauda permitía separar respiración y deglución
La clave del descubrimiento está en el techo de la boca del animal. Megacauda sungei presentaba pequeñas proyecciones óseas en el paladar duro que, en los mamíferos modernos, sostienen el paladar blando. Esta estructura es la que separa la cavidad bucal de la garganta, lo que permite a un animal tragar un bocado sin dejar de respirar ni sin que el líquido penetre en las fosas nasales. Los cocodrilos, por ejemplo, carecen de ese mecanismo y necesitan sacudir la cabeza para hacer pasar la comida hacia el esófago. Megacauda, en cambio, podía masticar y tragar bocado a bocado, exactamente como lo hacen los mamíferos actuales, y sus crías podían mamar sin que la leche llegara a la nariz.
Los huesos hioideos hallados en el fósil refuerzan esta interpretación. Estos pequeños huesos sirven de anclaje a la musculatura que coordina la deglución, y su presencia en Megacauda indica que el mecanismo completo de succión y tragado ya existía en este linaje antes de que aparecieran los mamíferos en sentido estricto.
El fósil también sugiere que nadar fue una ventaja evolutiva temprana
Megacauda sungei es el animal semiacuático más antiguo conocido del linaje que conduce a los mamíferos. Su anatomía locomotora apunta a que propulsaba el cuerpo con las extremidades anteriores, usaba las posteriores para orientarse y agitaba la cola con un movimiento ondulante. Esto significa que la vida acuática no es una conquista tardía de los mamíferos, sino una estrategia que sus antepasados ya exploraban mientras convivían con los dinosaurios.
El hallazgo retrasa significativamente la aparición del amamantamiento. Hasta ahora se consideraba un rasgo exclusivo de los mamíferos avanzados; este estudio indica que la anatomía que lo hace posible surgió en el ancestro común de los docodontos y los mamíferos, hace al menos 165 millones de años, quizá más. El ancestro común de todos los mamíferos actuales vivió hace unos 180 millones de años.
REFERENCIA
A Jurassic mammaliaform swimmer and transformation of the mammalian pharynx. Li Y, Li P, Neander AI et al. Nature, 2026.
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