En el universo de los SUV, donde cada milímetro cuenta, hay una medida que separa al Volkswagen Tayron de su hermano menor, el Tiguan: 10 centímetros. Descubre dónde se esconden.
Un ratón de ordenador mide 10 cm. También, una lata de refresco tumbada y algunos teléfonos inteligentes. Pero en el mundo del automóvil 10 centímetros pueden ser nada… o mucho. Esta es la diferente entre la longitud de la batalla de un Volkswagen Tayron y un Tiguan. Mejor dicho, 11,4 cm. La cifra es aún mayor si se compara la longitud total de ambos vehículos: 4.792 cm en el Tayron y 4,540 en el Tiguan. Parece poco, pero son 25 cm uno más largo que otro, muchísimo cuando hablamos de automóviles. Basta con sentarse en su segunda fila de asientos o cargar el maletero para entender por qué esta distancia convierte al Tayron en una opción para quienes quieren un SUV familiar sin renunciar al espacio ni a la eficiencia.
Un tipo con carácter
Bajo el capó del Tayron eHybrid late un corazón tecnológico: un bloque 1.4 TSI de 150 CV que trabaja conjuntamente con un motor eléctrico de 114 CV, lo que da en total una potencia combinada de 204 CV. La magia está en su batería de 25,7 kWh de capacidad total. Con ella se pueden recorrer hasta 116 km en modo eléctrico, una distancia superior a la que la mayoría de los conductores hace diariamente.
Pero lo que verdaderamente atrae es su versatilidad. Por la mañana, puede funcionar como un coche eléctrico en ciudad; por la tarde, activar el modo híbrido para un desplazamiento por autopista; y para los que quieran disfrutar de la carretera, el modo Sport desplegará todo su potencial y recordará que bajo su carrocería familiar hay un alma dinámica.
Con el Volkswagen Tayron eHybrid se puede recorrer hasta 116 km en modo solo eléctrico.
Un interior que no es un tetris
Aquí es donde esos 10 centímetros extra de batalla (2,79 m frente a los 2,68 m del Tiguan) cobran sentido. El Tayron ofrece una segunda fila con asientos regulables no solo en inclinación, sino también en longitud – un lujo para las piernas de los pasajeros. Aunque la versión híbrida enchufable renuncia a la tercera fila de asientos (disponible en otras motorizaciones), compensa con un maletero de 705 litros que llega a los 1.915 litros cuando se pliegan los asientos traseros. En este espacio cabe desde el carrito de bebé voluminoso hasta los bártulos de unas vacaciones con la familia. Y todo ello sin perder un ápice de la estética Volkswagen, con sus faros LED Matrix opcionales y una firma luminosa trasera que lo hace inconfundible de noche.
Tecnología que habla (literalmente)
Subirse al Tayron es hacerlo a la última generación tecnológica de Volkswagen. La pantalla del cuadro digital Cockpit de 10,25″ y la pantalla central de 12,9″ con sistema de infoentretenimiento avanzado MIB4 son piezas fundamentales del coche. También lo es la integración de ChatGPT en su asistente de voz (en versión opcional).
Pero más allá de los gadgets, el Volkswagen Tayron es práctico a la hora de conducir. Con un coeficiente aerodinámico de solo 0,28 – excelente para un SUV de su tamaño– y una suspensión que filtra las imperfecciones del asfalto sin perder compostura en las curvas, demuestra que ser grande no está reñido con ir cómodo y seguro.
La elección para quien no sabe qué elegir
Al volante del Tayron eHybrid queda claro que Volkswagen ha tratado en llenar un hueco a caballo entre varias opciones. Es lo suficientemente grande para ser práctico, pero no tanto como para resultar incómodo en ciudad. Es eficiente en modo eléctrico, pero no renuncia al carácter cuando se necesita. Y sobre todo, ofrece ese plus de espacio que hace la vida más fácil, esos 10 centímetros que, al final, sí importan.